NO TE FIJES EN LAS APARIENCIAS
Cuando llegaron, Samuel se fijó en Eliab y
pensó: “Sin duda que este es el ungido del Señor” (1 Samuel 16:6).
Este
es un problema humano de profundas consecuencias: dejarse llevar por las
apariencias.
Evaluamos
a las personas por su exterior: su color, la estatura, el porte, la vestimenta,
el aspecto. Pero esto es incorrecto en muchos sentidos.
Con
frecuencia. Dios usa a personas sencillas para hacer una gran obra, como fue el
caso de William Miller, pero nosotros no siempre entendemos los caminos de
Dios. La experiencia de Timothy Colé, pastor de la iglesia de la Conexión
Cristiana, de Lowell, Massachusetts, ilustra este hecho. A fines del año 1830,
Colé escuchó hablar del notable éxito de Miller como predicador y lo invitó a
una semana de reavivamiento en su iglesia. Fue a recibir al famoso evangelista
a la estación; esperaba ver a un caballero vestido a la moda, cuya apariencia
estuviera a la altura de su reputación.
Colé
observó cuidadosamente a todos los pasajeros, pero no vio alguno que se
adaptara a la imagen mental que se había formado. Finalmente, un anciano medio
tembloroso bajó de uno de los coches. Para consternación de Colé, el “anciano”
resultó ser Miller. En aquel momento se arrepintió de haberlo invitado. Alguien
con la apariencia de Miller, pensó, no podía saber mucho de la Biblia.
Bastante
apenado. Colé condujo a Miller a la puerta trasera de su iglesia, le mostró el
pulpito, y se sentó entre la congregación. Miller se sintió un poco incómodo,
pero de todos modos continuó con el servicio. Pero si Colé se llevó una mala
impresión con la apariencia de Miller, no ocurrió lo mismo con su predicación.
Después de escucharlo durante quince minutos se levantó de en medio de la
congregación y fue a sentarse detrás del predicador en la plataforma. Miller
predicó durante toda la semana y volvió al mes siguiente para una segunda serie.
El reavivamiento fue un éxito. Colé mismo aceptó las enseñanzas de Miller y
decidió proclamar el mensaje adventista.
El
hecho claro y llano es que Dios puede hacer grandes proezas con gente
corriente. El periódico Maine Wesleyan Journal describió a Miller como un
“simple campesino”, pero informó que “lograba captar la atención de su
auditorio durante una hora y media y hasta dos horas”. Por tanto, lo importante
no es el instrumento humano, sino el mensaje.
Nunca
mires solo lo exterior. No te equivoques como el profeta Samuel, quien se dejó
llevar por las apariencias a la hora de elegir un rey para Israel. Asimismo,
Miller era una persona sencilla pero con un poderoso mensaje. Dios lo usó y
puede usarte a ti también si se lo permites.
Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
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Por Félix Cortez

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