jueves, 26 de diciembre de 2013

EL PRIMER AMIGO DE DIOS

Portada Pequeños
Tu oración: Gracias Padre celestial por tu amigo Adán, ayúdame a ser como él y cuidar de tu creación.

Versículo para hoy: «Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo eso les servirá de alimento».
Génesis 1: 29.

ADAN estaba feliz en su nueva casa! Tenía muchos amigos especiales, jugaba con el león, con los tigres y corría con su perro. Él amaba mucho a su amigo Jesús, platicaban y los ángeles disfrutaban estar en el huerto del Edén.

Adán era el encargado de cuidar el hermoso jardín que Dios había hecho para él. A un amigo de Dios le gusta obedecer y cuidar la naturaleza, por eso Adán era el encargado de plantar lechugas, tomates, y cosechar manzanas, peras y todas las sabrosas frutas y verduras que Dios había creado para él.

Mantenía el jardín limpio para que Dios, los ángeles, su esposa Eva y los animales estuvieran felices en el hogar.

Hoy es un lindo día para que seas un amigo de Dios como Adán.

Ayuda a mamá a regar el jardín, quita la maleza que no permite crecer a las plantas y flores hermosas. Disfruta de todo lo bello que hizo Dios para ti.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch

miércoles, 25 de diciembre de 2013

NAVIDAD, EPOCA DE BUSQUEDAS Y ENCUENTRO - 3

Portada Jovenes
Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María,
su madre; y postrándose lo adoraron.
Abrieron sus cofres y le presentaron
como regalos oro, incienso y mirra.
Entonces, advertidos en sueños de que no volvieran
a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.(Mateo 2:11).

Esa noche, al terminar la reunión de Nochebuena, llena de alegría y amor fraternal, el anciano relojero del pueblo se acercó al pastor.

-Esa tela -le dijo-, me recuerda a mi esposa, que en paz descanse. Ella y yo tuvimos un mantel exactamente igual en nuestra casa de Viena.

Al pastor se le hizo un nudo en la garganta. Llamó a su esposa y, con el anciano, buscaron y encontraron a la familia que había puesto el anuncio en el periódico. Consiguieron de ella la dirección de la anciana que había solicitado el empleo, pero que hablaba un inglés deficiente. Luego, la buscaron y la encontraron.

Cuando los ancianos esposos (que habían pensado el uno del otro que habían muerto hacía años) se abrazaron entre sollozos, el pastor y su esposa también lloraron. Todo el desánimo, el chasco y la tristeza que aquella cruel tormenta había traído se habían transformado en bendiciones. El Señor realmente había hecho una provisión.

La Navidad debería ser una época de búsqueda y encuentros, una ocasión para descubrir otra vez al Cristo que le da su verdadero sentido. La parte más extraña del relato de los sabios de Oriente que encontraron a Jesús en Belén, es que, en ese tiempo, los que se consideraban más sabios de Jerusalén no se molestaron en buscarlo. Por eso no lo encontraron.
Sabían exactamente dónde nacería. Indicaron a los sabios dónde encontrarlo. Pero no se interesaron lo suficiente como para buscarlo ellos mismos. ¿Por qué? Estaban tan seguros de su propia sabiduría que terminaron haciendo el ridículo, por todos los siglos, como los hombres más necios de sus días.

De paso, recordemos que fue la estrella la que guió a los sabios a Jerusalén. Pero las Escrituras los guiaron a Belén. Vivimos en una época en que los hombres “más sabios” de nuestro mundo todavía se burlan de la historia de Belén. Pero los verdaderos sabios encuentran a Jesús y lo adoran, lo reconocen como el Rey que vino a nosotros para que pasemos toda la eternidad en su reino de gloria.

Busquemos y encontremos a Jesús cada día de la vida, para que podamos tener parte en su reino de gloria. La Navidad es la mejor época para buscarlo y encontrarlo.

 Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

martes, 24 de diciembre de 2013

¡TAMAÑO REGALO DE NAVIDAD!

Portada Desde el corazon
Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo.
Juan 14:3.

Se acercaba el momento de la traición, el sufrimiento y la crucifixión de Jesús; y cuando los discípulos se reunieron a su alrededor, el Señor les reveló los tristes eventos que habrían de ocurrir, y sus corazones se llenaron de pena. Para consolarlos, les habló estas tiernas palabras: “No se turbe vuestro corazón… vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo” (Juan 14:1-3). Apartó sus mentes de las escenas de pesar y las llevó a las mansiones del cielo y al momento de la reunión en el Reino de Dios… Aunque debía alejarse de ellos y ascender a su Padre, su obra a favor de los que amaba no habría de concluir. Habría de preparar hogares para los que, por su causa, habrían de ser peregrinos y extranjeros sobre la tierra…

Después de su resurrección, “los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo” (Luc. 24:50, 51)… ¿Imagina usted que cuando regresaron a Jerusalén se dijeron uno al otro: “El Señor nos ha abandonado. ¿De qué vale intentar ganar seguidores para Jesús? Regresemos a nuestras redes”?… No hay registro alguno de tal conversación. No se ha escrito una frase ni se ha dado una sugerencia de que hayan pensado dejar el servicio de su Señor ascendido para servir al yo y al mundo. La mano del Señor se había extendido para bendecir a sus discípulos, que dejaba al ascender. Habían visto su gloria. Él se había ido a preparar mansiones para ellos. Su salvación había sido provista, y si ellos eran fieles en el cumplimiento de las condiciones, seguramente lo seguirían hasta el mundo de gozo sin fin. Sus corazones se llenaron con cantos de alegría y de alabanza.

Todos tenemos el mismo motivo de agradecimiento. La resurrección y la ascensión de nuestro Señor son una evidencia segura del triunfo de los santos de Dios sobre la muerte y la tumba; y una promesa de que el cielo se encuentra abierto para quienes lavan sus ropas del carácter y las emblanquecen en la sangre del Cordero. Jesús ascendió al Padre como un representante de la raza humana, y Dios traerá a los que reflejan su imagen para que contemplen y compartan la gloria suya…

Avancemos juntos para alcanzar la gran recompensa y unirnos al canto de los redimidos. Si hemos de cantar las alabanzas de Dios para siempre en el cielo, primero debemos cantarlas aquí - Signs of the Times, 27 de enero de 1888.
  
Meditaciones Matutinas para adultos
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

AMOR Y ALEGRIA PARA HOY

Portada Mujeres
Firme está, oh Dios, mi corazón;
¡voy a cantarte salmos, gloria mía!
¡Despierten, arpa y lira!
¡Haré despertar al nuevo día!
Salmo 108:1-2

La oradora internacional Mary Manin Morrissey dijo en cierta ocasión: “Aporta amor a tu día.  Este momento es todo lo que tenemos, y todo lo que llegaremos a tener, y es en el que encontraremos la alegría y el poder de la presencia de Dios”.

El secreto de vivir con alegría el día a día, depende de nuestra actitud mental y de la relación que tengamos con Dios.

Un día puede traer de todo. Los percances surgen sin que los podamos evitar.

Sin embargo, los buenos momentos aportan pinceladas de color y de esperanza a nuestros quehaceres cotidianos, y esto es algo que debemos aprender a valorar.

Comenzar con una alabanza es la mejor manera de dar principio a la jornada diaria. Alabemos primeramente a Dios porque conserva nuestra respiración, hace latir nuestro corazón y circular todo el torrente de vida por nuestro cuerpo. Digamos con el salmista: “Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre.

Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:1-2).

Seguramente en el transcurso de este día encontrarás obstáculos que te inviten a vacilar y retroceder. Es bueno que entonces recuerdes que Dios conoce el camino por el que transitas y las metas que te has propuesto. Continúa tu marcha aunque sea con paso vacilante; al final Dios afirmará tu pie en la senda del bien.

Tu éxito estará garantizado cuando aprendas a disfrutar de cada experiencia que venga aparejada con el diario vivir. No evadas las situaciones difíciles, siempre y cuando estas sean útiles para tu crecimiento personal. Ellas harán de ti una guerrera invencible en las luchas de la vida. Deja a tu paso una estela de amor y bondad. Haz que todos los que te vean puedan sentirse inspirados gracias a tu presencia. En los momentos de tristeza, mira hacia atrás y recuerda los momentos felices que has tenido en tu vida. Sonríe a menudo. Una expresión de gratitud elevada a Dios abrirá las ventanas de los cielos y permitirá que tu tristeza sea consolada.

Recuerda que bienaventurado es todo aquel que cree y acepta a Jesús. ¡Que Dios te bendiga, hoy y siempre, al gozarte en su amor y en su salvación!

Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

NAVIDAD, EPOCA DE BUSQUEDA Y ENCUENTROS - 2

Portada Jovenes
Después de que Jesús nació en Belén de Judea
en tiempos del rey Herodes,
llegaron a Jerusalén unos sabios
procedentes del Oriente.
‘¿Dónde está el que ha nacido rey de los judíos?”,
preguntaron. “Vimos levantarse su estrella y hemos venido a adorarlo”.
(Mateo 2:1-2).

El pastor y su esposa miraron hacía el estrado. Era un espectáculo. La belleza que nadie, fuera de ellos, había visto durante la subasta, surgía ahora de la tela. El manto cubría exactamente la porción dañada de la pared. Repentinamente, el ambiente navideño llenó la capilla con su calidez, quizá por primera vez en muchos años.

La segunda parte del milagro sucedió la víspera de Navidad. El pastor vio a una ancianita frente a la parada del autobús, temblando de frío. Entonces, le dijo que el vehículo tardaría todavía una hora en pasar y la invitó a entrar a la capilla para resguardarse del frío.
La agradecida ancianita caminó hacia la iglesia y explicó en un inglés mal pronunciado, que ella vivía en otro pueblo, que se había trasladado en respuesta a un aviso publicado en el periódico en que se solicitaba una Institutriz, pero por causa de su inglés deficiente no la habían contratado.

Una vez dentro de la iglesia, la mujer miró hacia el estrado y sus ojos se abrieron con sorpresa.

-Hermoso, ¿verdad? -dijo el pastor, satisfecho por el brillo de la expresión del rostro de ella.

-¡Este es mi mantel para fiestas! -exclamó- Mi finado esposo lo mandó hacer especialmente para mí en Bohemia. ¡Es este!

Ella procedió a contar al pastor la triste historia de cómo había vivido con su esposo en Viena hasta que los nazis tomaron el poder. El esposo la envió a Suiza, con la promesa de que la seguiría tan pronto como pudiera. Pero, con el correr de los años, perdió la esperanza de volver a verlo. Finalmente, alguien le dijo que su esposo había muerto en un campo de concentración.

Ahora, muchos años más tarde, la víspera de Navidad, en un país muy distante de Viena y de Suiza, cuando la habían rechazado para un empleo porque su inglés era deficiente, el pasado volvía repentina y sorpresivamente al presente. Los recuerdos fluían con lágrimas mientras la anciana salía a tomar el ómnibus.

Hay muchas personas que esta Navidad necesitan amor. Procura darles el calor de tu comprensión y cariño como Jesús lo hizo siempre en su vida terrenal.

Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

FELIZ NAVIDAD

Portada Menores
Lugar: Colorado, EE.UU.

Palabra de Dios: Mateo 6:3,4

Tara, de siete años, y sus cuatro hermanos y hermanas se reunieron en la sala. Por la mirada seria de sus padres, podían darse cuenta de que algo andaba mal.

-Lo lamentamos, chicos -comenzó la mamá-, pero me parece que este año no habrá regalos para Navidad.

Tara trató de no sentirse chasqueada, mientras su papá explicaba la situación.

-Con todos los gastos médicos que tuvimos por la cirugía de rodilla que tuve, y porque no pude trabajar durante casi todo el año, no tenemos suficiente dinero.

Llegó el día de Navidad, y ellos hicieron lo mejor posible por estar alegres. La mamá recordó a los niños que tenían muchas razones por las cuales estar agradecidos. Después de todo, todavía tenían una casa calentita en la cual vivir, y tenían comida. En algún momento de la mañana, sonó el timbre.

-Yo abro -dijo Tara, corriendo hacia la puerta.

Pero, cuando la abrió, no había nadie allí; solo una caja grande en el porche.

-¡Mamá, papá, vengan! -llamó Tara- Alguien dejó una caja envuelta con papel navideño. ¿Podemos abrirla?

Todos se reunieron en la sala y abrieron la caja. Adentro, había juguetes, ropa y comida para toda la familia. Aparentemente, alguien se había enterado de la situación que vivían y había decidido ayudar.

Tara nunca olvidó el día de navidad de 1980 y el gozo que alguien les regaló. La familia nunca pudo descubrir quién dejó esa caja frente a su casa esa mañana, pero estoy segura de que el dador anónimo también se sintió bendecido. Cierta vez, dijo Jesús: “…cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará”.

Lectura Devocional para Menores
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

MARIA, UNA MAMA ESPECIAL

Portada Pequeños
Tu oración: Padre celestial, te doy las gracias porque enviaste a tu Hijo Jesús.

Versículo para hoy: «Que Dios haga conmigo como me has dicho». Lucas 1: 38.

EN UN PERIODICO leemos acerca de hechos que suceden en nuestra ciudad y en el mundo. Hoy te voy a leer la historia de una hija de Dios que recibió una noticia maravillosa.

María estaba limpiando su casa, estaba feliz porque pronto sería su boda, ¡de pronto una luz muy fuerte iluminó su habitación!, era un ángel de Dios, María se arrodilló, tenía miedo, ¡un ángel estaba en su casa!

El ángel le dijo que no tuviera miedo, porque ella sería la mamá del Hijo de Dios. María tendría el privilegio de abrazar y cuidar del precioso Hijo de Dios.

Después que el ángel se fue, María sonreía mientras miraba las flores y decía: «¡Seré la mamá del Hijo de Dios!» Ese día María le dio gracias a Dios por la maravillosa noticia que había recibido.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch