sábado, 21 de diciembre de 2013

DANIEL HACE LO RECTO


Portada Pequeños
Tu oración: Padre, gracias por la rica comida que mi mama me prepara.

Versículo para hoy: «Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey». Daniel 1:8.

A DANIEL le gustaba sentarse a la mesa a comer con su familia, su mama preparaba comida muy rica y nutritiva. Un día el ejército de Babilonia atacó a la ciudad de Jerusalén donde vivía Daniel.

Daniel y tres de sus amigos, fueron llevados al palacio del rey de Babilonia, el quería que Daniel y sus tres amigos fueran sus ayudantes, así que le pidió al capitán del palacio que les enseñaran en la escuela de Babilonia. Además dio la orden que comieran de la mesa del rey. Pero Daniel no quería probar esa comida, porque extrañaba la sopa de lentejas y las ensaladas que su mama preparaba.

Le pidió al capitán que le diera de comer sopa de lentejas, frutas, verduras y agua. El capitán tenía miedo de desobedecer la orden del rey pero aceptó. Después de diez días Daniel y sus tres amigos se veían más saludables y sus exámenes en la escuela fueron los mejores.

Dios ayudó a Daniel y a sus amigos a hacer lo bueno en un lugar donde no se conocía a Dios.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch

jueves, 19 de diciembre de 2013

SOMOS RESPONSABLES COMO INDIVIDUOS

Portada Desde el corazon
Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo. 
1 Corintios 11:28.

Este mundo es una escuela de entrenamiento, y el gran propósito de la vida es obtener la idoneidad para las gloriosas mansiones que Jesús ha ido a preparar. Recordemos que esta obra de preparación es un trabajo individual.

No somos salvados como grupos. La pureza y la devoción de uno no compensará la falta de estas cualidades en otro. Cada caso debe soportar la inspección individual. Cada uno de nosotros debe ser probado y encontrado sin mancha ni arruga ni cosa semejante.

Vivimos en el gran día antitípico de la expiación. Jesús se encuentra ahora en el Santuario celestial, haciendo reconciliación por los pecados de su pueblo, y el juicio de los muertos justos ha venido ocurriendo desde hace casi cuarenta años (escrito en mayo 1884). No sabemos cuán pronto vendrán ajuicio los casos de los vivos ante este tribunal; pero sí sabemos que estamos viviendo en las escenas finales de la historia de la tierra; nos encontramos, por así decirlo, en la frontera misma del mundo eterno. Es importante que cada uno de nosotros se pregunte: ¿Cómo estará mi caso en las cortes del cielo? ¿Serán borrados mis pecados?

¿Tengo defectos de carácter y soy tan ciego para notarlos por las costumbres y las opiniones del mundo, que el pecado no me parece tan ofensivo ante Dios como lo es en realidad? Ahora no es el momento de permitir que nuestras mentes sean absorbidas con las cosas de la tierra mientras que apenas tenemos pensamientos ocasionales sobre Dios y nos preparamos muy poco para la tierra hacia la cual viajamos.

En el típico Día de la Expiación, se requería que todo el pueblo afligiera su alma ante Dios. No habrían de afligir el alma ajena, sino que el asunto era entre Dios y sus propias almas. La misma obra de autoexamen y humillación se requiere ahora de cada uno de nosotros… Se desperdician en el adorno del vestido y otros asuntos triviales que no son esenciales momentos preciosos y dorados, que debieran gastarse en buscar el adorno interno de un espíritu manso y tranquilo…

Vivimos en un tiempo importante y portentoso. Casi estamos en el hogar.

Pronto irrumpirán ante nuestra vista las muchas mansiones que nuestro Salvador ha ido a preparar… Ahora podemos tener en nuestro corazón gozo y una paz indecible y gloriosa; y pronto, a la venida de Cristo, será nuestro el premio que se encuentra al final de la carrera cristiana, para que lo disfrutemos por las edades perpetuas —Signs of the Times, 29 de mayo de 1884.

Meditaciones Matutinas para adultos
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

CON EL CORAZÓN EN PUÑO

Portada Mujeres
Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando
en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino,
y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas,
porque estaban agobiadas y desamparadas,
como ovejas sin pastor.
Mateo 9:35-36

Diana Spencer, la ya desaparecida princesa de Gales, dijo en cierta ocasión: “Tengo el corazón en un puño”. Se refería sin duda a la compasión que la sobrecogía cuando visitaba lugares en los que la pobreza y la miseria afectaban a la población, especialmente a los niños.

La compasión es un impulso humano que nos lleva a hacer cosas a favor de los demás y a ser capaces de sufrir con ellos. Es la capacidad de consolar y dar esperanza de vida al que cree que todo se ha terminado para él o para ella. Cuando somos capaces de sentir compasión por los demás, nos desprendemos de nuestro egoísmo personal y nos volvemos más sensibles.

La verdadera compasión es activa, no pasiva. Se mueve, actúa y procura el bienestar de los demás. Cuando la convertimos en algo propio, nuestra vida se ennoblece y nuestro orgullo se va haciendo cada vez más pequeño. De esta forma aprendemos a vivir en armonía con los demás y comprendemos que es imposible vivir aislados del mundo.

El compasivo Maestro de Galilea se conmovía ante el dolor humano, y eso lo llevaba a hacer obras de bien a favor de los sufrientes. En las Sagradas Escrituras leemos: “Cuando Jesús desembarcó y vio a tanta gente, tuvo compasión de ellos y sanó a los que estaban enfermos” (Mateo 14:14). En otra ocasión, Jesús dijo: “Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. No quiero despedirlos sin comer, no sea que se desmayen por el camino” (Mateo 15:32). Gracias a aquella actitud compasiva miles de personas fueron alimentadas con la merienda de un niño (Mateo 14).

Pidamos al Señor que hoy nos dé un corazón compasivo y tierno. Dios desea consolar al mundo, y puede utilizarnos a nosotras como instrumentos de consuelo y sanidad. Tiende tu mano compasiva al que sufre. Consuela al que está en medio del dolor y tórnate en esperanza viva para los que han perdido su esperanza. A la vez recibirás de parte de Dios su misericordia y compasión.

Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

EL CORDERO ES DIGNO DE ALABANZA

Portada Jovenes
Día y noche repetían sin cesar: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir” (Apocalipsis 4:8).

¿Cantan en realidad los seres vivientes día y noche, sin cesar, por toda la eternidad, “Santo, santo, santo”? ¿O es una forma de referirse a la gratitud eterna que llena sus corazones porque el Cordero de Dios pagó el alto precio de la redención?

La historia de Philip Paul Bliss puede ayudarnos a comprenderlo mejor. Fue un misionero predicador y compositor de himnos que trabajó con Dwight L. Moody en sus campañas de evangelización. En cierta ocasión, en diciembre del año 1876, Philip y su esposa Lucy dejaron a sus hijos de cuatro y un año de edad con amigos y familiares y tomaron el tren para asistir a un compromiso en el tabernáculo de Moody. Mientras el tren cruzaba el río Ashtabula en Ohio, Estados Unidos, el puente se derrumbó y el tren cayó a las heladas aguas. Philip se salvó, pero regresó al tren con el fin de buscar a su esposa, que se encontraba atrapada en un vagón incendiado. Nunca se recuperaron los cuerpos de Philip y Lucy, pero sí el baúl de Philip. Contenía el manuscrito de la letra de lo que llegó a ser un conocido himno: “I Will Sing of My Redeemer” [Cantaré de mi Redentor].

¿No es paradójico alegrarse por la muerte de Cristo en una cruz? ¿Por qué es tan extraordinario contemplar la historia del pago que realizó por nuestra salvación? ¿Cómo podría ese himno ser una fuente de consuelo para los hijos de Philip y Lucy?

Solo quien comprende la magnitud y la gravedad de su condición perdida puede apreciar y agradecer la grandeza del sacrificio de Cristo. Los cánticos del Apocalipsis (5:9-13; 7:9-17; 12:10-12) son entonados por los redimidos, aquellos que ya comprendieron la ruina de la cual Jesús los rescató. Al ver el abismo, comprenden “la cantera” de donde Cristo los rescató, según dice el profeta Isaías (51:1). Por eso la alabanza de los redimidos es perfecta y eterna. Por la misma razón, los que más comprenden su condición pecaminosa y experimentan la salvación de Cristo son expertos e incesantes en su alabanza y adoración del Cordero.

Philip Paul Bliss había dedicado su vida a la predicación del evangelio y la gloria de Cristo era lo más importante para él. Alabemos a Cristo como redimidos que han sido salvados de la muerte eterna.

Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

DE VUELTA A PRISION

Portada Menores
Lugar: Italia

Palabra de Dios: Gálatas 5:1

El señor Martelli caminaba para arriba y para abajo, en su casa en la isla de Cerdeña. Se sentía inquieto, y deseaba saber qué hacer.

-Está libre. Puede irse -le había dicho el guarda cárcel. Y así fue como este hombre, de 34 años, salió de la prisión donde había estado encarcelado.

Ahora, estaba viviendo en una casa sin rejas que lo rodearan, y el señor Martelli sentía extrañeza. Se había acostumbrado a su celda, y la extrañaba. ¿Qué podía hacer? “Voy a volver a la prisión”, decidió.

Después de empacar unas pocas cosas, Martelli se dirigió a la prisión de la ciudad de San Sebastián y golpeó la puerta.

-¿Puedo ayudarlo? -preguntó el guardia, al abrir la puerta.

-Sí, me gustaría que me encerraran un tiempo, por vandalismo -explicó el señor Martelli-. Quiero volver; extraño mi celda.

Los guardias se negaron a dejarlo entrar.

-Usted está libre -le explicaron-. Ya no pertenece a este lugar.

El señor Martelli se dirigió, entonces, a la policía, y presentó una queja contra los guardias, diciendo que no lo habían dejado entrar.

Suena medio tonto, ¿no es cierto? ¿Por qué alguien preferiría estar preso, en lugar de tener libertad? Aunque Martelli había sido puesto en libertad, estaba tan acostumbrado a estar en prisión que quería volver allí.

A ti y a mí también se nos ha garantizado la libertad: la libertad del pecado. Pero, a veces, estamos tan acostumbrados a vivir bajo la esclavitud del pecado que podemos sentimos tentados a volver a él.

No seas como el señor Martelli. Recuerda: “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud”

Lectura Devocional para Menores
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

ZACARIAS ANUNCIA EL NACIMIENTO DE JESUS

Portada Pequeños

Tu oración: Dios, hoy quiero agradecerte por mi amigo y porque tú eres mi mejor amigo.

Versículo para hoy: «Se pusieron los cimientos para la reconstrucción del templo del Señor todopoderoso». Zacarías 8: 9.

TE GUSTA TENER AMIGOS?. Es lindo tener amigos, los amigos son de gran ayuda. Zacarías fue un buen amigo, aparte de ser un profeta de Dios, animó a la gente a reconstruir el templo, además ayudó a que la gente supiera que estaba contenta con su trabajo.

Cuando terminaron de reconstruir el templo él les dijo que el trabajo que habían hecho era hermoso y que Dios estaba muy feliz.

Zacarías le dijo a la gente que muy pronto Dios iba a enviar a su hijo Jesús a la tierra, ¡esa era la noticia más hermosa que un profeta podía dar! El pueblo se sentía feliz, no podía esperar más a tener la ayuda de Dios.

Dios te ama y te quiere ayudar. El cuida de todos nosotros, es nuestro mejor amigo.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch

miércoles, 18 de diciembre de 2013

HONREMOS AL DADOR DE LOS DONES

Portada Desde el corazon
¿Qué vieron en tu casa? 2 Reyes 20:15.

Estudie el caso de Ezequías. Había estado enfermo de muerte. Había apelado al Señor, y Dios había añadido quince años a su vida. “En aquel tiempo… [el] rey de Babilonia, envió mensajeros con cartas y presentes a Ezequías, porque había oído que Ezequías había caído enfermo. Y Ezequías los oyó, y les mostró toda la casa de sus tesoros, plata, oro, y especias, y ungüentos preciosos, y la casa de sus armas, y todo lo que había en sus tesoros; ninguna cosa quedó que Ezequías no les mostrase, así en su casa como en todos sus dominios.

Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué dijeron aquellos varones, y de dónde vinieron a ti?… ¿Qué vieron en tu casa? Y Ezequías respondió:

Vieron todo lo que había en mi casa; nada quedó en mis tesoros que no les mostrase” (2 Reyes 20:12-15).

La visita de los embajadores a Ezequías fue una prueba de su gratitud y devoción… Dios lo había levantado de un lecho de muerte, y le había dado una nueva oportunidad de vida. Los babilonios habían escuchado de su recuperación milagrosa. Se maravillaron por que el Sol se hubiese retrasado diez grados, como señal de que la palabra de Dios se cumpliría. Enviaron mensajeros a Ezequías para felicitarlo por su recuperación. La visita de estos mensajeros le dio una oportunidad para alabar al Dios del cielo. Pero, el orgullo y la vanidad se apoderaron del corazón de Ezequías, y en su exaltación propia expuso ante sus ojos codiciosos los tesoros con los cuales el Señor había enriquecido a su pueblo…

Su indiscreción sentó las bases de un desastre nacional. Los embajadores llevaron a Babilonia el informe de las riquezas de Ezequías, y el rey y sus consejeros hicieron planes de enriquecer a Babilonia con los tesoros de Jerusalén.

Si Ezequías hubiera aprovechado la oportunidad recibida para testificar del poder, la bondad, la compasión del Dios de Israel, los informes de los embajadores habrían sido como una luz que atravesara la oscuridad. Pero, él se representó por encima del Señor de los ejércitos y no dio a Dios la gloria…

¡Qué bueno sería que aquellos por los cuales Dios ha hecho cosas maravillosas manifestaran su alabanza y contaran de sus poderosas obras! Pero, cuán a menudo aquellos por los cuales Dios obra son como Ezequías, y se olvidan del Dador de todas sus bendiciones — Signs of the Times, 1 de octubre de 1902.

Meditaciones Matutinas para adultos
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White