miércoles, 18 de diciembre de 2013

UNA MUJER DE NUESTRO SIGLO

Portada Mujeres
Mira, Señor, cuánto amo tus preceptos;
conforme a tu gran amor, dame vida.
La suma de tus palabras es la verdad;
tus rectos juicios permanecen para siempre.
Salmo 119:159-160

Los cambios nos afectan en muchos sentidos, constituyendo en ocasiones un llamado a no permanecer al margen de los acontecimientos. Cada día trae consigo cambios constantes. En nuestra sociedad, las mujeres ya no se conforman con ser meras espectadoras; más bien procuran ser protagonistas.

La cultura actual se ha introducido en nuestros hogares, unas veces por las buenas, y otras quizás por las malas. Surgen día a día nuevos conceptos referentes a la habilitación y disposición de nuestras viviendas. Los enseres tradicionales que nuestras abuelas empleaban han sido reemplazados por utensilios fabricados con la más alta tecnología. La moda, a su vez, ha hecho que nuestros roperos aumenten de tamaño, pues lo que hoy es actual mañana se vuelve anticuado.

Las mujeres hemos de movernos a la velocidad vertiginosa de los acontecimientos, pues de lo contrario podríamos quedarnos estancadas o varadas en el tiempo. Sin embargo, hay muchas cosas que la tecnología nunca podrá reemplazar ni cambiar. Aunque el mundo de las ideas hoy causa una revolución en muchos ámbitos de la sociedad, los valores universales no cambian; por el contrario, se ponen de manifiesto como cada vez más necesarios.

Conocer la realidad de lo que hoy acontece en nuestra sociedad es prácticamente un deber de toda mujer, porque al ser conocedoras de lo que sucede en este planeta, veremos que los preceptos de Dios no han perdido su vigencia, y nos dejaremos guiar por ellos al mismo tiempo que los utilizaremos para guiar a nuestra familia.

Hoy se hace cada vez más necesario acudir a la Palabra de Dios con el fin de conocer cuál es la voluntad divina. Asimismo, el Señor nos ha confiado un gran tesoro en los libros de Elena de White. Me pregunto si hemos leído con detenimiento algunos de ellos, especialmente los que se relacionan con nuestros hogares. Este es quizá un buen momento, cuando se acerca el fin de otro año, para decidir acercarnos más al Señor y a su Palabra. ¡Que Dios nos bendiga al tomar esa decisión!

Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

APROVECHA TODAS LAS OPORTUNIDADES

Portada Jovenes
Les digo que se valgan de las riquezas
mundanas para ganar amigos,
a fin de que cuando estas se acaben haya
quienes los reciban a ustedes en las viviendas eternas.
(Lucas 16:9).

¿Te parece confuso el texto de hoy? Pues lee el siguiente relato árabe y luego lo entenderás.

Un visir había servido a su amo durante unos treinta años y era reconocido y admirado por su lealtad, sinceridad y devoción a Dios. Esa sinceridad, sin embargo, le había ganado en la corte muchos enemigos que difundieron falsas historias sobre su “ambigüedad” y “perfidia”. Día y noche llenaron los oídos del sultán, hasta que él también comenzó a dudar del inocente visir y al final condenó a muerte al hombre que le había servido fielmente durante tantos años. En aquel lugar era costumbre que los condenados a muerte fueran atados de pies y manos y arrojados al corral en el cual estaban encerrados los más feroces perros de caza del sultán, que de inmediato se abalanzarían sobre la víctima y la desgarrarían.

Sin embargo, antes de ser arrojado a los perros, el visir pidió que se le concediera un último deseo: “Me gustaría que me diesen diez días de gracia, para que pueda pagar mis deudas, cobrar lo que me deben, devolver los objetos cuya guarda se me encomendó, distribuir mis bienes entre mis familiares y designar un tutor para mis hijos”. Después de asegurarse de que el visir no escaparía, el sultán concedió su pedido. El visir corrió a su casa, recogió cien monedas de oro y fue a visitar a quien cuidaba los perros del rey. Le ofreció las monedas de oro y le dijo: “Déjame cuidar a los perros durante diez días”. El hombre aceptó y durante los siguientes diez días el visir cuidó de los perros con suma atención, limpiándolos, cepillándolos y alimentándolos muy bien. Al final los perros comían de su mano.

Transcurridos los diez días el visir fue llamado, se repitieron los cargos, lo ataron de pies y manos y lo arrojaron a los perros. Para asombro del sultán, los perros corrieron a lamerle las manos y los hombros. Le habían perdonado la vida. El sultán también le perdonó la vida por su sagacidad. Aprovechó la única oportunidad que tenía para salvarse.

Aunque no podemos aplaudir los medios que el visir usó para salvarse, sí debemos reconocer su habilidad para echar mano de las oportunidades que tuvo a su alcance. Como dice el Comentario bíblico adventista, al hablar de la parábola del mayordomo infiel: “La verdad a la cual dirige la atención es que deberíamos aprovechar las oportunidades presentes para asegurar nuestro bienestar eterno”.

¿Aprovechas todas tus oportunidades presentes para obtener tu salvación eterna?

Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

UN JARDIN SUBTERRANEO

Portada Menores

Lugar: Canadá

Palabra de Dios: 1 Corintios 3:6

Estaban a cuarenta metros bajo la superficie. Las luces de sus cascos daban un brillo fantasmagórico a los oscuros túneles. No importaba qué hora del día fuera, la luz solar no llegaba hasta ese lugar. Pero, esto no parecía molestar a los mineros de las minas de cobre y zinc de Manitoba, Canadá, mientras sacaban las bolsas con sus almuerzos.

Mientras comían, uno de los obreros escupió las semillas de manzana al piso. Un tiempo más tarde, uno de ellos notó un pequeño brote.

-Parece el comienzo de un árbol de manzanas -murmuró, intrigado.

Cuando el señor Zetti, un científico dedicado a la agricultura, se enteró de esto, decidió hacer un experimento; quizás, hasta plantar una huerta en la mina. Eso es imposible, le decía la gente. Es imposible cultivar una huerta a cuarenta metros de profundidad. Pero, el señor Zetti comenzó a bajar en el ascensor hasta el fondo, y luego a caminar casi ochocientos metros por un túnel largo y húmedo, hasta que llegó a una sala oscura.

Si hoy visitaras ese lugar, encontrarías árboles, bayas y hierbas; hasta las rosas crecen aquí, bajo tierra. El señor Zetti les provee de luz artificial. Y, como las plantas no tienen que luchar contra pestes, el clima duro o los insectos, como pasaría sobre la superficie, prosperan.

¿Plantas creciendo a cuarenta metros de profundidad? Parece un lugar poco común para que las plantas crezcan, pero la huerta subterránea del señor Zetti está prosperando. De la misma manera, cuando plantamos semillas de verdad al compartir la Palabra de Dios, a veces el mensaje arraiga en personas que parecían improbables. A veces, somos rápidos para juzgar y decir: “él nunca aceptará a Cristo”; “ella es demasiado terca”; o “ellos son demasiado malos”. Pero, Dios puede alcanzar a las personas de diferentes maneras. Nuestra tarea es seguir plantando la semilla. Como escribió el apóstol Pablo: ‘Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento”.

Lectura Devocional para Menores
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

DIOS DA FORTALEZA A EZEQUIEL

Portada Pequeños

Tu oración: Querido Padre, gracias porque en la Biblia encontramos hermosas historias de tu amor.

Versículo para hoy: «Este es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo mis pies». Ezequiel 43:7.

EZEQUIEL estaba muy triste y preocupado porque Nabucodonosor se había llevado el oro y todas las riquezas que había en el templo de Jerusalén. El pueblo de Dios había sido cautivo. Dios envió profetas para que el pueblo de Israel se arrepintiera, pero nunca quiso hacer caso, prefirió adorar dioses de madera y fierro.

El pueblo de Dios estaba cautivo en Babilonia, ahora era esclavo, lo que le habían dicho los profetas era cierto. No quiso confiar en Dios y el pueblo enemigo destruyo su país.

A través de sueños Dios le dio mensajes a Ezequiel para darle esperanza al pueblo cautivo de que él lo seguía amando.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch

martes, 17 de diciembre de 2013

VIDAS LLENAS DE LAS COSAS CELESTIALES

Portada Desde el corazon
Bienaventurados los que lavan sus ropas,
para tener derecho al árbol de la vida,
y para entrar por las puertas en la ciudad.
Apocalipsis 22:14.

Si deseamos entrar en el cielo debemos luchar por integrar todo lo que podamos del cielo en nuestra vida terrenal. La religión de Cristo nunca rebaja al receptor. Ejerce una influencia celestial sobre la mente y los modales de hombres y mujeres. Cuando la Palabra de Dios encuentra acceso a los corazones de los rudos y los ásperos, comienza un proceso de refinamiento del carácter, y quienes lo sufren se vuelven humildes y receptivos, como niños pequeños…Han de ser piedras vivas en el templo de Dios, y son cortadas, ajustadas y cinceladas para colocarlas en el edificio de Dios. Quienes están llenos de estima propia se convierten en mansos y humildes de corazón. Su carácter cambia, y son transformados por la renovación de su mente y la regeneración obrada por el Espíritu Santo.

Dios dijo, en el principio: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26); pero el pecado casi ha borrado la imagen moral de Dios en la humanidad. Esta condición lamentable no habría permitido cambio ni esperanza si Jesús no hubiera descendido a nuestro mundo para ser nuestro Salvador y Ejemplo. Él permanece en medio de la degradación moral de un mundo; un carácter hermoso e impecable, un único modelo digno de nuestra imitación. Debemos estudiar, copiar y seguir al Señor Jesucristo; entonces podremos traer la belleza de su carácter a nuestra propia vida y entretejer su hermosura en nuestras palabras y acciones diarias… Por medio de Cristo, podemos poseer el espíritu de amor y de obediencia a los mandamientos de Dios.

Este amor puede ser restaurado en nuestra naturaleza caída a través de sus méritos; y cuando el juez se siente y los libros se abran, podremos recibir la aprobación de Dios.

Juan vio la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, con sus doce puertas de perla y doce fundamentos de piedras preciosas, descendiendo del cielo de parte de Dios… Todo el que entre por esas puertas y camine por esas calles habrá sido cambiado y purificado por el poder de la verdad; y la corona de gloria inmortal adornará la frente del vencedor.

Las naciones que han guardado la verdad entrarán, y la voz del Hijo de Dios pronunciará la alegre bienvenida: “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida” (Apocalipsis 22:14) - Signs of the Times, 22 de diciembre de 1887.

Meditaciones Matutinas para adultos
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

¿COMPAÑEROS O CONTRINCANTES?

Portada Mujeres
Toda la ley se resume en un solo mandamiento:
“Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Pero si siguen mordiéndose y devorándose,
tengan cuidado, no sea que acaben
por destruirse unos a otros.
Gálatas 5:14-15

Cuando un hombre y una mujer se unen en matrimonio, lo hacen pensando que han encontrado a la persona idónea con la que compartir el resto de sus vidas. Después de casados, sin embargo, se descubren puntos de divergencia, y aquella compatibilidad que creían haber encontrado puede irse desvaneciendo gradualmente con el paso del tiempo. Quizá nos demos cuenta de que necesitamos conciliar y acoplar nuestras ideas respecto a asuntos a los que no habíamos prestado suficiente atención en el momento más indicado, que es durante el noviazgo. En  ese proceso podríamos convertimos en compañeros, o en contrincantes.

Los esposos que actúan como compañeros tomarán la decisión de apoyarse mutuamente, basados en ese mismo amor que los llevó a unirse en matrimonio.

Ellos buscarán siempre un punto de acuerdo, protegerán su relación sin recriminarse ni acusarse, sin importar las dificultades que se presenten. Serán sensibles a las necesidades individuales del otro y procurarán ser tolerantes. Se mostrarán flexibles y utilizarán el diálogo sincero para llegar a acuerdos, buscando siempre que su relación se fortalezca.

Por otro lado, cuando asumimos la posición de contrincantes, aflorará una serie de aspectos negativos de la personalidad de ambos. Quizá se llegue a pensar que el matrimonio fue un error. Se culpará al otro, confinándolo al silencio, o por el contrario se lo someterá a un ataque de gritos y amenazas. Las expresiones de cariño, la ternura y la pasión por el otro, desaparecerán. La lucha puede llegar a ser cruel y nociva, al punto de que se termine por despreciar a la persona que una vez fue amada.

Amiga, Dios desea que tu esposo sea tu compañero para toda la vida. No olvides que él está a tu lado porque lo elegiste voluntariamente. Te uniste a él para permanecer juntos hasta que la muerte los separe. No veas a tu compañero como un contrincante.

Si en tu matrimonio hay diferencias utiliza como armas la dulzura y la ternura que son propias de la mujer. El corazón más duro y la voluntad más terca, pueden ser ablandados mediante el poder del amor. Cristo puede devolverles la compatibilidad, y hacer que el compromiso matrimonial sea renovado y fortalecido. Lucha junto a tu esposo por conservar la salud de tu matrimonio. Esta es la única lucha que tiene sentido.

Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

PLANIFICAR ANTES DE INICIAR UNA EMPRESA

Portada Jovenes
Más vale joven pobre pero sabio
que rey viejo pero necio,
que ya no sabe recibir consejos.
(Eclesiastés 4:13).

Se cuenta que, en tiempos antiguos, un rey de Tartaria salió a caminar en compañía de algunos de sus nobles. A un lado del camino había un monje que gritaba:

-¡A quienquiera que me dé cien dinares le daré un buen consejo!

El rey se acercó y le dijo:

-¿Cuál es el buen consejo que me das por cien dinares?

-Señor -contestó el religioso-, ordena que me entreguen esa suma y te lo diré de inmediato.

Así lo hizo el rey, esperando escuchar algo extraordinario. El monje le dijo:

-Mi consejo es este: “Nunca comiences algo sin haber reflexionado sobre cuál será el final de tu empresa”.

Al oírlo todos los nobles se echaron a reír. Pero el rey dijo:

-No se rían del buen consejo que me ha dado. Nadie ignora que todos debiéramos pensar muy bien antes de emprender cualquier cosa. Pero a diario somos culpables de no recordarlo y las consecuencias son muy graves. Valoro mucho el consejo que me ha dado este monje.

El rey decidió tener siempre presente el consejo recibido y ordenó que fuera grabado en letras de oro sobre las paredes y en una fuente de plata. Algún tiempo después, un conspirador intentó asesinar al rey. Sobornó al cirujano real con la promesa de conseguirle el cargo de primer ministro del reino si clavaba un bisturí envenenado en el brazo del soberano.

Cuando llegó el momento de hacer una sangría al rey, llevaron una fuente para recoger en ella la sangre real. De pronto el cirujano reparó en las palabras grabadas en el recipiente:

“Nunca comiences algo sin haber reflexionado sobre cuál será el final de tu empresa”. Solo entonces se dio cuenta de que, si el conspirador llegaba a ser rey, podía hacerlo asesinar de inmediato, con lo cual no tendría necesidad de cumplir con lo pactado.

El rey, al ver temblar al cirujano, le preguntó qué le sucedía. El cirujano confesó la verdad, el conspirador fue apresado y el rey mandó llamar a todos los que habían estado presentes cuando el monje dio su consejo, y les dijo: “¿Todavía se ríen del religioso?”

El joven pobre y sabio puede ser mejor que un rey si oye el consejo de quienes lo aman.

El consejo de Dios primero, luego los de los padres, y al final el de los sabios.

Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez