miércoles, 27 de noviembre de 2013

SEAMOS INSTRUMENTOS DE CONSOLACIÓN

Portada Mujeres
Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, 
quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones 
para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren. 
2 Corintios 1:3-4

Dios ha dotado a las damas con una cualidad especial llamada sensibilidad.

Los ingredientes básicos de dicho don son una serie de atributos que deben estar presentes en la vida de toda mujer cristiana: la dulzura, la calidez, la empatía y la capacidad de entrega en favor de los que sufren. Todo esto puede hacer que en las manos de Dios, lleguemos a ser instrumentos de consuelo, especialmente para los dolientes.

Cuando alguien atraviesa por un trance difícil, podría abrigar sentimientos de abandono pensando que a nadie le importa lo que a él o ella le suceda. Algunos podrían acercarse intentando sermonear y aleccionar respecto a la forma en que se debería haber hecho esto o aquello, con el fin de evitar la situación que ahora se atraviesa. Sin embargo, lo cierto es que eso es parecido a sumergirle la cabeza bajo el agua a alguien que se está ahogando. Consolar significa aliviar una pena, ayudar a la persona afligida a pensar con claridad, animarla a ver luz donde en ese momento solo puede ver oscuridad y, por sobre todas las cosas, hacerle experimentar el amor de Dios.

Ser buenas compañeras de quien se siente agobiada o agobiado por las dificultades es un ministerio que todas estamos en plena capacidad de realizar. Elena de White lo describe así: “La tarea a la cual se nos llama no requiere riqueza, posición social ni gran capacidad. Lo que se requiere es un espíritu bondadoso y abnegado y firmeza de propósito” (El hogar cristiano, cap. 4, p. 26).

Jesucristo es nuestro mejor ejemplo. Su corazón compasivo lo llevó a solidarizarse con el sufrimiento humano. El Salvador fue compañero de los sufrientes y amigo de los tristes. No se conformó con ser un simple espectador del sufrimiento ajeno. En un mundo como el nuestro, donde el sufrimiento abunda y el dolor hace presa de la mente y del corazón de tantos seres humanos, nosotras, sus hijas, hemos recibido un llamado a ejercer un ministerio de consolación comenzando por quienes viven bajo nuestro mismo techo.

Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

ROBERT OPPENHEIMER

Portada Jovenes
Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, 
fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida!
(Romanos 5:10).

Julius Robert Oppenheimer fue uno de esos personajes que demostraron talento extraordinario desde que eran muy jóvenes. Estudió química y física desde pequeño. Además, durante la infancia llevó a cabo experimentos en el laboratorio. Era también un apasionado coleccionista de rocas e inició un diálogo por correspondencia con los geólogos locales al respecto de ciertas observaciones que había hecho de diferentes formaciones rocosas de Central Park, en la ciudad de Nueva York. Los geólogos quedaron tan impresionados que lo invitaron a dar una conferencia ante la Sociedad de Mineralogía de Nueva York, sin saber que tenía solo doce años. Cuando se dispuso a exponer la presentación tuvieron que conseguir un cajón de madera sobre el que se pudiera subir para alcanzar el atril.

Sin embargo, Robert Oppenheimer luchaba con problemas de depresión. Después de graduarse de la Universidad de Harvard, estudió física teórica en la Universidad de Cambridge con Patrick Blackett, quien había ganado el Premio Nobel de Física. Blackett insistía en que Oppenheimer pusiera atención a las minucias de la física experimental, cosa que odiaba.

Esto hizo que Oppenheimer se abatiera emocionalmente cada vez más, hasta que llegó el momento en que trató de envenenar a su maestro con una mezcla de sustancias químicas del laboratorio. Por fortuna, Blackett se dio cuenta de que algo andaba mal e informó a las autoridades universitarias. Oppenheimer fue llamado a comparecer ante la junta disciplinaria de la universidad por intento de homicidio. Lo más sorprendente es que la Universidad de Cambridge, después de discutir el asunto, decidió no expulsarlo, sino ponerlo a prueba y exigirle que tuviera sesiones regulares con un famoso psicólogo de Londres.

¿Te lo imaginas? La universidad decidió perdonar y ayudar a una persona que había intentado asesinar a uno de sus profesores más importantes. Dios hizo algo más sorprendente todavía. Cuando la humanidad se rebeló contra él en el jardín del Edén, Dios decidió no exterminarla.

En cambio, envió a su Hijo amado para morir por nosotros y salvarnos. ¿Por qué? Cambridge ayudó a Oppenheimer porque sabía que en el futuro haría brillantes contribuciones al conocimiento. Dios lo hizo por amor. Nos amó aunque éramos sus enemigos.

Aquellos que han entendido el amor del Señor le entregan sus vidas y viven para él, pero no para recompensar su bondad, sino porque lo aman.

Hay muchas razones por las cuales Dios quiere salvarnos. La principal es porque nos ama. ¿Vas a corresponder tú a ese inmenso amor?

Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

¡BANDIDOS!

Portada Menores
Lugar: China

Palabra de Dios: Salmo 57:7, DHH

Vienen los bandidos! -gritó alguien.

La familia Sun salió corriendo de inmediato de su casa, para escapar de los hombres que se acercaban; todos, excepto dos chicas adolescentes. Una de ellas logró esconderse en un ropero, pero la otra fue atrapada en el medio de la sala de su casa. El jefe de los bandidos asió a la niña por la garganta, mientras los otros corrían por la casa, tomando cosas que querían llevarse.

-Yo… yo soy cristiana - logró decir la niña, tratando de respirar-.
¿Le gustaría oírme cantar?

Esto tomó a los bandidos por sorpresa.

-Seguro -le dijeron, dejando lo que estaban haciendo-. Canta para nosotros.

El jefe quitó su mano y esperó. La niña se aclaró la garganta y comenzó a cantar “Cristo me ama, esto sé, pues la Biblia dice así”.

Los bandidos aplaudieron al final del canto.

-Canta otro para nosotros -le pidieron.

-Déjenme llamar a mi prima -respondió la niña-. Ella canta muy bien.

La prima salió de su escondite y, juntas, cantaron acerca de Jesús y de su amor.

Luego de oír varias canciones, el cabecilla de los bandidos ordenó a sus hombres que devolvieran todo.

-No saquen nada de esta casa -dijo.

Luego, tomó un poco de dinero de su bolsillo y se lo dio a las niñas.

-Muchas gracias -les dijo.

Y luego se fueron.

Quizá te resulte fácil cantar alabanzas a Dios cuando los tiempos son buenos. Pero ¿qué pasa cuando tienes miedo o estás en peligro?

Recuerda: siempre puedes confiar en Dios. Y, al igual que esas dos niñas chinas, puedes decir: “Mi corazón está dispuesto, Dios mío, mi corazón está dispuesto a cantarte himnos”

Lecturas Devocionales para Menores
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

ABDIAS, UN HOMBRE FIEL A DIOS

Portada Pequeños

Tu oración: Padre, te doy gracias por cuidar de mí en todo momento.

Versículo para hoy: «Este siervo tuyo, desde su juventud, siempre ha honrado al Señor». 1 Reyes 18:12.

ABDÍAS les dijo a los profetas de Dios: «Vengan, hay un lugar en la montaña donde podrán esconderse».  La reina Jezabel estaba destruyendo a todos los profetas del pueblo de Israel.

Abdías era un buen hombre que amaba y era fiel a Dios, trabajaba en el palacio del rey Acab, el rey sabía que Abdías era del pueblo de Dios por eso le permitía administrar su palacio porque nunca le iba a robar.

Abdías les pidió a los profetas que se dividieran en dos grupos, porque había dos cuevas, les dijo que no se preocuparan por nada, porque él les llevaría cada día comida y agua.

Les dijo estas hermosas palabras: «Ustedes sirven al Dios del cielo y el cuidará de ustedes», y así sucedió, Dios cuidó a los profetas. El cuida a todos los que le aman.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

martes, 26 de noviembre de 2013

UNA IGLESIA PERFECCIONADA

Portada Desde el corazon
Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, 
él que es el principio, el primogénito de entre los muertos,
para que en todo tenga la preeminencia. 
Colosenses 1:18.

Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Efesios 5:25-27).

Cuando Dios dio a su Hijo al mundo, hizo posible que los hombres y las mujeres fueran perfeccionados por el uso de cada capacidad de su ser para la gloria de Dios. En Cristo, les dio las riquezas de su gracia y un conocimiento de su voluntad…

La iglesia todavía milita en un mundo que aparentemente se encuentra en la oscuridad de la medianoche, y va de mal en peor. Aunque los requisitos de un simple “Así dice Jehová” no son tomados en cuenta por el elemento mundano en la iglesia, las voces de los siervos fieles de Dios han de fortalecerse para dar el mensaje solemne de advertencia. Las obras que deberían caracterizar a la iglesia militante y las obras de la iglesia que ha tenido la luz de la verdad para estos tiempos no se corresponden. El Señor llama a los miembros de iglesia a vestirse con las hermosas ropas de la justicia de Cristo…

Dios necesita a hombres y a mujeres que obrarán en la sencillez de Cristo para traer el conocimiento de la verdad ante quienes necesitan de su poder de conversión. El mensaje de la justicia de Cristo debe proclamarse de un confín al otro confín de la tierra. Nuestro pueblo debe ser despertado para que prepare el camino del Señor. El mensaje del tercer ángel -el último mensaje de misericordia a un mundo que perece- es tan sagrado, tan glorioso. La verdad ha de avanzar como una lámpara que alumbra. La iglesia de Dios ha de dar a conocer misterios que los ángeles deseaban contemplar; que los profetas, los reyes y los justos deseaban conocer.

El maravilloso sacrificio de Cristo por el mundo atestigua del hecho de que los hombres y las mujeres pueden ser rescatados de la iniquidad. Si rompen con Satanás y confiesan sus pecados, hay esperanza para ellos. Las personas –por pecadoras, ciegas y miserables que sean— pueden arrepentirse y ser convertidas, y pueden día tras día ir formando un carácter como el de Cristo. Los seres humanos pueden ser reclamados, regenerados, y pueden aprender a vivir ante el mundo vidas preciosas, semejantes a la de Cristo - Review and Herald, 22 de abril de 1909.

Meditaciones Matutinas para adultos
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

NO PERMITAS QUE LA FRUSTACIÓN TE DOMINE

Portada Mujeres
Tengan paciencia hasta la venida del Señor. 
Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia,
sí también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca. 
Santiago 5:7-8

El trabajo del hogar nunca concluye. Los platos sucios y las camas representan una tarea inextinguible. Nunca se acaba la ropa sucia que necesita lavarse.

Revisar las tareas de los hijos es cosa de todos los días, y parece que nunca terminaremos de ordenar nuestras casas. A veces nos asalta la idea de que nada hemos logrado, y esa podría ser la misma idea de quienes nos observan.

La secretaria cumple sus objetivos cuando entrega a su jefe la tarea que le fue encomendada y gracias a eso experimenta un cierto grado de satisfacción. El mecánico se limpia las manos con placer cuando entrega el automóvil reparado. El contador se siente satisfecho cuando termina un estado financiero para su empresa.

Pero el ama de casa tiene que repetir la misma tarea día tras día. Son muchas las que, en vez de estar satisfechas y alegres, se sienten frustradas.

Es muy probable que muchas mujeres deseen abandonar el trabajo de casa para encontrar realización fuera de ella. Elena de White se refirió a eso cuando dijo: “Rara vez aprecia la madre su propia obra y a menudo atribuye un valor tan bajo a su labor que la considera como pesada rutina doméstica. Hace lo mismo día tras día, semana tras semana, sin ver resultados notables. Al fin del día no puede contar las muchas cositas que ha hecho. En comparación con lo que ha logrado su esposo, le parece que no ha hecho cosa alguna digna de mención” (El hogar cristiano, cap. 38, p. 207).

Sin embargo, Dios califica a las madres y esposas abnegadas como “mujeres virtuosas” (Proverbios 31:10). Al final del tiempo, antes de que Cristo venga, se hará evidente el aprecio que siente Dios hacia las mujeres cristianas que le sirven mientras cuidan de sus hogares. Para el Señor tenemos tanto valor como si fuéramos piedras preciosas.

Al iniciar las actividades del día de hoy, recuerda que todo lo que haces lo observa nuestro Padre Celestial y queda registrado en los libros del cielo. Busca constantemente recibir la aprobación del Señor al cumplir en forma diligente tus deberes en casa. No pierdas de vista que cada cosa que haces por tu familia ¡redundará en su bienestar!

Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

DIOS, SATANÁS Y EL HURACÁN KATRINA

Portada Jovenes
¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado
¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo.
Ezequiel 18:23).

El 29 de agosto de 2005, el huracán Katrina azotó las costas de Luisiana y Texas en los Estados Unidos y causó la muerte de por lo menos 1.836 personas. Fue el desastre natural más costoso y uno de los más mortales en la historia de ese país. Sin embargo, el dolor que causó ese huracán fue más allá de la devastación económica y de infraestructura. Se inundó el 80% de la ciudad de Nueva Orleans. Una gran cantidad de personas fue incapaz de abandonar la ciudad porque no tenía los medios necesarios. Las cadenas de televisión mostraron personas que morían por falta de atención médica y cadáveres que flotaban en el agua mientras las autoridades no encontraban cómo hacer llegar la ayuda.

El 20 de marzo de 2006, Jon Meacham de la revista Newsweek entrevistó a Billy Graham en Nueva Orleans. El título de la entrevista fue: “Dios, Satanás y Katrina”. En la misma le preguntó: “¿Qué les dice usted a las personas que preguntan cómo pudo un Dios de amor permitir que esto sucediera?” Graham respondió con suma honestidad: “No lo sé. Y no hay manera de que pueda saberlo”. Después mencionó que la avaricia del hombre, su egoísmo y su orgullo hacen que las tragedias naturales sean más dolorosas y que, en muchas otras ocasiones, causan tragedias peores, como las guerras. Por otro lado, también mencionó que Dios ha mostrado su amor por el hombre en la cruz y pronto vendrá para poner fin al sufrimiento.

Hay quienes piensan que las catástrofes naturales son castigos divinos por el pecado.

La Biblia afirma lo contrario. No suceden más catástrofes porque, por su misericordia, Dios retiene los “vientos de destrucción” para que las personas puedan aceptar su mensaje de amor (lee Apocalípsis 7:1-3). El pecado de la humanidad será castigado en el lago de fuego al final de la historia (Apocalípsis 20:11-15), pero no arderá eternamente, sino que destruirá a los que se aferren al pecado. Dios no quiere la muerte del impío, desea su salvación (2 Pedro 3:9,10; Romanos 2:4). Antes del diluvio envió a Noé y este predicó durante ciento veinte años. Antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, Abraham y Lot testificaron a favor de Dios en esas ciudades. Así mismo, antes de que venga el fin, el evangelio será predicado en todo el mundo (Mateo 24:14). Y tú, ¿ya decidiste dejar que Jesús entre a tu vida?

Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez