viernes, 6 de septiembre de 2013

¿ES POSIBLE FORZAR LA MISERICORDIA DIVINA?


¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia? (Hebreos 10:29).

¿Crees que es posible ir más allá de la misericordia divina? El caso del impío rey Manasés es  esclarecedor en este sentido. Fue un monarca cruel que “derramó  tanta sangre inocente que inundó a Jerusalén de un extremo a otro” (2 Rey. 21:16).

Fue también un rey sumamente perverso. No solo “se postró ante todos los astros del cielo y los adoró” (vers. 3), sino que cometió una abominación: “Sacrificó en el fuego a su propio hijo” y practicó la hechicería (vers. 6). La Biblia menciona con énfasis un acto de soberbia, insulto y desafío a Dios.

Después de deshacer las reformas religiosas de su padre y construir altares a dioses paganos en los dos atrios de la casa del Señor, Manasés erigió “la imagen de la diosa Aserá que él había hecho” y la puso ahí. El contexto sugiere que Manasés erigió esta imagen en el lugar santísimo, en el lugar del arca del pacto. Sin embargo, cuando Dios afligió a Manasés y permitió que lo llevaran cautivo y con grilletes a Babilonia, “se humilló grandemente ante el Dios de sus padres” y Dios lo perdonó (2 Crónicas 33:10-13). Su conducta posterior muestra que su arrepentimiento fue genuino (vers. 14-16).

Lo que sorprende del caso de Manasés no es la insolencia y profundidad de su rebeldía, sino la dimensión y la generosidad del perdón divino. La sangre de Cristo es suficiente para perdonar cualquier pecado. Dios no puede salvar, sin embargo, a aquellos que rechazan los medios que él utiliza para salvarlos. Elena de White lo dice muy bien: “Debemos ir a Cristo tal como somos. Pero nadie se engañe a sí mismo pensando que Dios, en su gran amor y misericordia, salvará incluso a quienes rechazan su gracia” [El camino a Cristo, pp. 29,30).

El pecado imperdonable es mucho más que un suceso puntual; se trata de una actitud.

Dios puede perdonar nuestros pecados, por muy graves que sean; pero se niega a forzar nuestra voluntad. Él desea que lo busquemos voluntariamente. No puede obligarnos a amarlo. Eso tiene que ser una decisión consciente de cada ser humano. Si lo hacemos, nos recibirá con los brazos abiertos. ¿Qué decisión tomarás?.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

MANTENME CALIENTE


Lugar: Antártida

Palabra de Dios: Hebreos 11:23

La Antártida es el continente más frío y más seco del mundo. Las temperaturas bajan hasta 67°C bajo cero; demasiado frío para la mayoría de las plantas y los animales. Pero, el terreno congelado es el hogar de unas aves blancas y negras, conocidas como pingüinos emperador.

Los pingüinos emperadorh adultos tienen una cantidad de maneras de mantenerse calientes, pero los bebés pingüinos necesitan de un cuidado sumamente especial, para mantenerse bien en medio de las temperaturas extremas. Cada año, la hembra pone un solo huevo.

El macho se ocupa de cuidar el huevo del frío. Coloca el huevo sobre sus patas, bajo un pliegue de su piel. Ese pliegue de piel mantiene caliente el huevo, y el macho se queda allí durante más de dos meses, sin comer nada, esperando que el pequeñuelo abra el huevo y nazca.

Cuando el pequeño pingüino rompe el cascarón, sus plumas no están totalmente desarrolladas, así que no tiene la barrera protectora contra el viento que tienen los adultos. Como tiene solo una pelusa, el pingüino bebé todavía necesita protección contra temperaturas muy frías.

El bebé pingüino anda sobre las patas de sus padres durante un tiempo, calentado por las capas de plumas y por estar junto a la piel del adulto. Los padres se ocupan de los pequeños pingüinos hasta que tienen la edad suficiente para enfrentar el ambiente por sí solos.

Las mamás y los papás son bastante especiales, ¿no es verdad?

Te quieren, y quieren mantenerte a salvo. ¿Recuerdas la historia de Moisés y de cómo el Faraón ordenó que mataran a todos los bebés varones? La Biblia dice que “por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses…” Como no querían que lo dañaran, hicieron todo lo posible por cuidarlo y mantenerlo a salvo.

¿No estás agradecido por tu mamá y por tu papá? Hoy, piensa en cómo puedes hacerles saber cuánto los aprecias.


Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

JOSÍAS ENCUENTRA LA SAGRADA ESCRITURA


Tu oración: Querido Padre, gracias por la Biblia y por todas las enseñanzas que ahí encuentro.

Versículo para hoy: «Había encontrado el libro de la ley en el templo del Señor». 
2 Reyes 22: 8.

HACE MUCHOS ANOS un niño llego a ser rey del pueblo de Dios, solamente tenía ocho años, cuando creció obedeció a Dios.

El templo de Dios estaba descuidado y le pidió a los trabajadores de su reino que lo repararan y lo limpiaran, cuando estaban trabajando, ¡encontraron los rollos de la Sagrada Escritura! Estaban llenos de polvo, los sacudieron y uno de los sacerdotes le llevo los rollos al rey Josías, el rey pidió que se los leyeran al pueblo.

Josías junto con todo el pueblo prometió que iban a amar a Dios y que iban a obedecer todos sus mandamientos.

Dios se puso muy feliz con la promesa que el pueblo y Josías hicieron.

         LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

jueves, 5 de septiembre de 2013

EL LLAMADO DE ELISEO


Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. 1 Reyes 19:19.

Haríamos bien en considerar el caso de Eliseo cuando fue elegido para su trabajo. El profeta Elías estaba por poner fi n a sus labores terrenales; otro había de ser llamado para impulsar la obra que había de hacerse en ese tiempo. En su viaje, Elías fue guiado hacia el norte. Ahora se notaba un marcado cambio de escena respecto de la situación del país poco tiempo antes. En ese entonces, los distritos agrícolas habían quedado sin cultivar; la tierra había estado seca, porque no había caído lluvia ni rocío durante tres años. Ahora todo parecía brotar, como para redimir el tiempo de hambre y de carencia. Las lluvias abundantes habían beneficiado más a la tierra que a los corazones humanos; los campos estaban mejor preparados para el cultivo que los corazones del Israel apóstata.

Por donde mirara Elías, la tierra que veía pertenecía a un hombre; un hombre que no había doblado su rodilla ante Baal y cuyo corazón había permanecido indiviso al servicio de Dios. Aun durante el cautiverio había habido almas que no habían apostatado, y esta familia se incluía entre los siete mil que no habían doblado su rodilla ante Baal. El dueño de esa tierra era Safat. Entre los trabajadores se notaba bastante actividad. Mientras los rebaños disfrutaban de los verdes pastos, las manos ocupadas de sus siervos sembraban la semilla para la cosecha.

La atención de Elías se dirigió a Eliseo, el hijo de Safat, quien con sus siervos araba la tierra con doce yuntas de bueyes... Eliseo había recibido su educación lejos de la ciudad y de la disipación de la corte. Había sido preparado para que adquiriera hábitos de sencillez y de obediencia a sus padres y a Dios...

Eliseo esperó contento, mientras hacía su trabajo con fidelidad. Día tras día, por medio de la obediencia práctica y la gracia divina en la que confiaba, obtuvo rectitud y fuerza de propósito. Al hacer todo lo que podía hacer al cooperar con su padre en el negocio de la familia, estaba sirviendo a Dios.

Cuando el profeta vio a Eliseo y a sus siervos arando con doce yuntas de bueyes, vino al campo de labor, y mientras pasaba se soltó el manto y lo lanzó sobre los hombros de Eliseo. Luego, siguió de largo como si el asunto hubiera concluido. Pero sabía que Eliseo entendía el significado de la acción, y se alejó sin decirle una palabra, para que decidiera si aceptar o rechazar el llamamiento –Youth’s Instructor, 14 de abril de 1898; abril 21 de 1898.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

¿HAY FRUTOS EN TU HUERTO?


Vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder. Colosenses 1:10-11

La historia de la higuera que fue maldecida porque no daba frutos nos enseña una enorme lección. “Viendo a lo lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si hallaba algún fruto. Cuando llegó a ella solo encontró hojas, porque no era tiempo de higos. ‘¡Nadie vuelva jamás a comer fruto de ti!’, le dijo a la higuera. [...] Por la mañana, al pasar junto a la higuera, vieron que se había secado de raíz” (Marcos 11:13-14, 20). Jesús secó la higuera porque no llevaba frutos. Nada tenía para ofrecer al caminante hambriento.

De la misma forma Dios ve la clase de frutos que nosotras producimos, tanto buenos como malos. La advertencia es: “Todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto se corta y se arroja al fuego. Así que por sus frutos los conocerán” (Mateo 7:17-20).

Dios nos insta a que no solamente demos frutos, sino buenos frutos. Puede ser que muchas de nosotras produzcamos frutos, pero no estemos honrando a Dios con ellos. Podríamos ser mujeres brillantes ante el mundo, y que sin embargo, únicamente proyectemos sombras y oscuridad en nuestros hogares. La permanencia en Cristo es la propuesta divina para todo aquel que desea dar buenos frutos: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman” (Juan 15:5- 6).

Hermana, la calidad de nuestros frutos está garantizada si permanecemos unidas a Cristo. ¿Y cómo haremos para permanecer unidas a él en un mundo tan hostil como el nuestro? Pide a Dios que haga de ti una roca de apoyo, y que no te deje ser una piedra de tropiezo para quienes te encuentres en tu camino. Regala amor y aprecio a los que han perdido la capacidad de sentir cariño, y alberga un espíritu de consolación por todo doliente. Entonces darás frutos de olor y sabor gratos para el Señor y para el prójimo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

PECADO IMPERDONABLE


Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados (Hebreos 10:26).

Este es uno de los versículos más duros de la Biblia. ¿Quiere decir que aquellos que pecan después de conocer la verdad no tienen perdón? No. Dios nos ha pedido que perdonemos a otros setenta veces siete y, por supuesto, él está dispuesto a perdonarnos más que eso (lee Hechos 5:31). De hecho, en la Biblia encontramos muchos ejemplos de esto (Adán, Noé, Abraham, Moisés, Pedro y otros).

El pasaje de hoy se refiere a un pecado específico. Se lo describe como “pisotear al Hijo de Dios”, “profanar la sangre del pacto” e “insultar al Espíritu de la gracia” (lee Hebreos 10:29).

¿En qué consiste este pecado?

“Pisotear al Hijo de Dios” es una expresión muy significativa. Pisotear a una persona era una imagen común para referirse a la derrota y subyugación absoluta de los enemigos por parte de un monarca (2 Samuel 22:39; Salmo 18:36, 38; 47:3). Esto fue lo que hizo Josué con los cinco reyes cananeos a los que derrotó (Josue 10:24,25) y lo que Dios promete hacer, en favor nuestro, con Satanás (Romanos 16:20). Pisotear al Hijo de Dios implica que el pecador considera a Jesús un enemigo a quien debe subyugar.

“Profanar la sangre del pacto” significa considerar que la sangre de Cristo no es un elemento que limpia nuestros pecados, sino que nos contamina. La Biblia dice que la sangre de Cristo limpia nuestros pecados (Hebreos 9:14), pero el ofensor considera que debe evitarla como si fuera lepra.

Finalmente, el ofensor “insulta al Espíritu de la gracia”. El Espíritu Santo es el agente de la gracia de Dios y de su misericordia, pero este ofensor lo rechaza y lo insulta. Hay aquí un elemento de insolencia y arrogancia que invita el juicio de Dios.

¿Te das cuenta? Esta ofensa no es resultado de la ignorancia, sino el acto decidido de destruir totalmente la relación con Dios. La única manera de ser salvos es por medio de la fe en el sacrificio de Cristo Jesús (Hechos 4:12) y la aceptación del ministerio del Espíritu Santo en favor nuestro (Efesios 4:30). Pero si rechazas totalmente estos medios, ¿qué otro te queda para salvarte? Ninguno.

Te invito a que hoy confirmes tu fe en Cristo Jesús y te sometas al liderazgo del Espíritu Santo. Ese es el camino de la salvación. El asunto es urgente y muy serio. Pronto ya no quedarán oportunidades.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

EL CAMPO DE PAPAS


Lugar: Nueva Hampshire, EE.UU.

Palabra de Dios: Jeremías 17:10

Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras”.

Los vecinos estaban perplejos. Era otoño, y estaban pasando largas horas en sus campos, cosechando sus cultivos. Pero, Leonard Hastings estaba haciendo nada. Parecía que no le importaba su campo de papas o el hecho de que, si no se apuraba y recogía sus papas, estas se perderían.

-¿No vas a recoger tus papas? -le preguntaron.

Pero, Leonard Hastings tenía asuntos más urgentes de los cuales ocuparse.

-Jesús viene pronto -les dijo.

Y eso era lo que él creía firmemente. Estaba convencido de que Jesús regresaría ese año. Él y otros creyentes cristianos que habían estado estudiando la profecía bíblica habían establecido el 22 de octubre de 1844 como la fecha de su venida. Y, si Jesús volvía en octubre, ¿para qué molestarse cosechando las papas?

El 22 de octubre llegó y pasó… y Jesús no volvió. Muchos llamaron a ese día el día del Gran Chasco. Pero, Dios recompensó la fe de Leonard Hastings, y cuidó de sus papas. Ese año, una enfermedad hizo que las papas de todos se pudrieran. Y aunque sus papas todavía estaban bajo tierra, la enfermedad no las afectó. No solo eso, sino también las temperaturas ese otoño fueron benignas, así que las papas tampoco se congelaron, sino que estaban bien cuando las recogió un tiempo después.

Leonard Hastings compartió sus papas con sus vecinos. Y él también compartió su testimonio: cómo Dios había cuidado sus papas. Él había confiado en Dios, y Dios había recompensado su fe.

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson