lunes, 12 de agosto de 2013

¡PON MANOS A LA OBRA!


Tú les das, y ellos recogen; abres la mano, y se colman de bienes. Si escondes tu rostro, se aterran; si les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo. Pero si envías tu Espíritu, son creados, y así renuevas la faz de la tierra. 
Salmo 104:28-30

Hoy me gustaría hablar de las manos femeninas, que han sido motivo de inspiración de muchas canciones y poemas. Manos de mujer, que mecen la cuna y que curan las heridas. Manos que abrazan y consuelan a los desamparados.

Manos que, con firmeza, conducen al niño que desconoce el camino que emprenderá en la vida. Manos que saben dar una caricia a la amiga que sufre, y al esposo cansado. Manos de mujer, por las que debería fluir todo el amor de Dios a los seres que sufren, que suplican amor, que viven en soledad, que anhelan aprobación. Como dice un poema muy popular: “Una mujer fuerte, es una mujer ‘manos a la obra’ ”.

Esa es la invitación de hoy: que pongamos nuestras manos a la obra. Hay demasiado que hacer, pero tan solo mediante la ternura que destila de las manos de una mujer podrá ser realizado. La mujer virtuosa “tiende la mano al pobre, y con ella sostiene al necesitado” (Proverbios 31:20).

Quien está agobiado por la tristeza es terreno fértil para que tus manos abran un surco en su corazón abatido, y siembren esperanza. Si lo consigues, la bendición será recíproca: “El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza; el que le niega su ayuda será maldecido” (Proverbios 28:27).

Manos de mujer, laboriosas e incansables. Manos de costureras, de enfermeras, de maestras y de cocineras. Manos que, mientras cumplen con sus labores cotidianas, remiendan con hilos de amor los corazones rotos y curan las heridas con el ungüento del perdón. Son maestras del bien y escriben mensajes de amor en los renglones torcidos del alma que sufre. Son las que preparan el menú de la alegría cuando la familia se reúne en torno a la mesa familiar.

Amiga, es hora de que mires tus manos y, en forma reverente, le pidas al Señor que las limpie del mal y las use para el bien. Estoy segura de que, al terminar el día, recibirás el más delicioso y puro de los toques. ¡El toque de las manos de Dios!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

LA ESCUELA DEL EXITO - 2


Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Juan 6:37.

Para llegar a dominar una habilidad se necesitan mucha práctica y perseverancia. El que aprende a tocar un instrumento lo sabe muy bien. Cuando alguien aprende a tocar el piano, su dedo va miles de veces a dar en la tecla equivocada. Es como un requisito que no está escrito en el manual. Interesante, ¿verdad? No hay que desanimarse por fracasar miles de veces antes de aprender a tocar.

Jaime y Josefina son los padres de un bebé perfectamente normal. El pequeño, que es un hato de energía, comienza a dar sus primeros pasos, se cae una y otra vez. Ellos observan sus progresos, al principio con satisfacción y luego con temor. Finalmente deciden llevar un registro. Cada caída del bebé se indica con una marca o símbolo. Al final se dan por vencidos. Después de que su bebé se caiga trescientas veces en una semana deciden hacer algo para poner fin a aquella dolorosa práctica. Llegan a la conclusión de que aprender a caminar es muy difícil, así que le amarran los pies para que no camine y deje de darse de bruces contra el suelo.

Ridículo, ¿verdad? Pues Dios no hace eso. Lo importante es que todo aquel que lo intente aprenderá a caminar. Muchos hombres afamados y exitosos llegaron a la cumbre pasando por el camino del fracaso habitual, estrepitoso y doloroso. Walt Disney, por ejemplo, que muchos reconocen como uno de los hombres más creativos que han existido, fue despedido de un periódico “porque carecía de creatividad”. Después de aquel primer fracaso quedó varias veces en bancarrota antes de construir sus famosos parques recreativos.

A “Babe” Ruth, el famoso bateador, lo “poncharon” mil trescientas veces. Pero consiguió setecientos catorce jonrones. Es decir, fue “ponchado” dos veces por cada jonrón que bateó.

Algunos escritores confiesan que durante sus inicios recibieron más de doscientas cartas de rechazo. Así que ya sabes el precio del éxito. En realidad, implica un trabajo muy duro. Ninguno se puede considerar escritor si no ha fracasado muchas veces. Por ejemplo, el novelista inglés John Creasey llegó a acumular setecientas cincuenta y tres cartas de rechazo.

Luego publicó quinientos sesenta y cuatro libros.

Lo mismo pasa en el camino de la vida cristiana. El cristiano cae, se equivoca, peca, comete errores de toda clase. Pero, de todas esas situaciones, se levanta y al fin logra desarrollar un carácter como el de Cristo.


Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

EL MUCHACHO DEL CORREO


Lugar: Ohio, EE.UU.

Palabra de Dios: Mateo 28:19, 20

Tomás frenó su caballo al acercarse al río. El agua, generalmente tranquila, había inundado la ribera por la lluvia que había caído últimamente, y la corriente parecía muy rápida y fuerte.

-Tendremos que cruzar de alguna manera -dijo en voz alta a su caballo, mientras se deslizaba de su montura- Después de todo, tenemos que entregar la correspondencia.

Tomás vivía en el tiempo antes de los autos y los aviones, y la manera más rápida de que las cartas se movilizaran era a caballo.

El caballo resopló y retrocedió, pero Tomás lo impulsó hacia adelante con las riendas. El agua era demasiado profunda para pasar caminando, así que Tomás nadó al lado de su caballo. Cuando el agua se hizo más profunda, también el caballo comenzó a nadar. Lucharon contra la corriente, tratando de que no los llevara río abajo. Eventualmente, llegaron al otro lado.

-¡Oh, no! -exclamó Tomás.

La alforja con las cartas se había aflojado de alguna manera, y comenzó a alejarse por el río. Tomás corrió por la orilla saltando sobre zarzas y enredaderas, y tropezándose con las piedras. ¡Allí está! La bolsa del correo se había atascado con un tronco que flotaba en el agua.

Metiéndose en el río, Tomás nadó hasta la bolsa. En el momento en que la tomaba, un tronco lo golpeó en la cabeza, hundiéndolo bajo el agua. Luego de luchar para llegar hasta la orilla, se dejó caer sobre el suelo, jadeando. Cuando recobró un poco de fuerza, se arrastró hasta su caballo y se subió.

-Vamos, chico -dijo.

El caballo se dirigió a la aldea, llevando consigo las cartas para los habitantes del pueblo.

Tomás tenía una misión: entregar las cartas que se le habían confiado.

Y eso es exactamente lo que hizo. Dios nos ha dado una misión, también: entregar el mensaje de su amor. Jesús dijo: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas ¡as naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes…” ¿Cuán decididos estamos a transmitir este mensaje? ¿Qué estamos dispuestos a hacer?

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

UN PEDIDO ESPECIAL


Tu oración: Querido Padre, gracias porque siempre escuchas mis oraciones.

Versículo para hoy: «Y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicare toda su vida a tu servicio». 1 Samuel 1:11.

ANA oraba a Dios de rodillas en el templo mientras sus ojos se llenaban de lágrimas: «iOh, mi Dios! Tú sabes cuánto deseo tener un hijo, te lo he pedido por varios años».

Ana se sentía muy triste porque no podía tener hijos. Cada año que iba al templo con su esposo Elcana le pedía a Dios un hijo.

«Dios, yo sé que tú conoces mi dolor, si tu respondes mi oración y me das un hijo varón yo lo voy a dedicar a tu servicio», era la petición de Ana.

Mientras oraba se le acerco el sacerdote del templo y le pregunto si estaba borracha, Ana con los ojos llorosos lo miro y le dijo que no, que ella le estaba pidiendo a Dios un hijo.

El sacerdote Eli al ver que Ana le pedía de corazón a Dios, le dijo que se fuera a su casa y que Dios le concedería lo que ella había pedido.

Ana se secó las lágrimas y fue a su casa llena de felicidad porque pronto seria mamá.
               
LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

domingo, 11 de agosto de 2013

VIVIR EN LA VERDAD


Y la gracia de Dios era sobre él. Lucas 2:40.

Incluso en su niñez, Jesús vio que la gente no vivía de la manera señalada por la Biblia. Estudiaba la Biblia y seguía los hábitos y las prácticas sencillas que la Palabra de Dios estipula; y cuando la gente lo criticaba por ser tan humilde y simple, los remitía a la Palabra de Dios. Sus hermanos le dijeron que se creía mejor que ellos, y lo regañaban por situarse más arriba de los sacerdotes y los gobernantes del pueblo. Jesús sabía que si él obedecía la Palabra de Dios, no encontraría solaz ni paz en el ámbito del hogar.

A medida que crecía en conocimiento, supo que graves errores iban aumentando entre su pueblo y que, a causa de que seguían mandatos humanos en lugar de obedecer los de Dios, se estaban perdiendo la sencillez, la verdad y la verdadera piedad en la tierra. Vio que la gente participaba en formalismos y ceremonias en su adoración de Dios, mientras descuidaba las verdades sagradas que daban valor a su servicio. Él sabía que sus servicios desleales no podían producirles bien alguno, ni les traería paz ni reposo. No podían saber lo que significa tener libertad de espíritu por no servir a Dios en verdad.

Jesús no siempre observó estos servicios inútiles en silencio, sino que a veces les advertía que iban por un camino errado. Por ser tan pronto para distinguir entre lo falso y lo verdadero, sus hermanos se sentían muy molestos con él porque, según ellos, lo que el sacerdote enseñaba debía considerarse tan sagrado como un mandato de Dios. Pero Jesús enseñó tanto por sus palabras y su ejemplo que los hombres y las mujeres debieran adorar a Dios según él ha estipulado que lo adoren, y no seguir las ceremonias prescritas por los maestros humanos...

Los sacerdotes y los fariseos también se molestaban porque este niño no aceptaba sus inventos, máximas y tradiciones humanas. Pensaban que mostraba falta de respeto por su religión y hacia los rabinos, que habían ordenado estos servicios. Les dijo que obedecería toda palabra que viniera de la boca de Dios, y que debían mostrarle por la Biblia en qué erraba él. Les señaló el hecho de que ellos colocaban la palabra de seres humanos por encima de la Palabra de Dios, y causaban que la gente faltara el respeto a Dios, al obedecer estos mandamientos humanos – Youth’s Instructor, 5 de diciembre de 1895.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

SE NECESITAN CONDUCTORAS


Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. Salmo 143:8

Por lo general, las mujeres no gozamos de un gran prestigio en lo que se refiere a conducir automóviles. Por eso me sorprendí al ver un letrero en una agencia de autobuses de turismo: “Se necesitan conductoras”. El anuncio era real, y supongo que los administradores de la empresa de autobuses descubrieron algún rasgo excepcional en la naturaleza femenina que consideraron necesario y útil para su empresa.

Apliqué dicho anuncio a otros aspectos de la vida, y estuve de acuerdo con su premisa. Los hogares, las familias, los hijos; todos necesitan conductoras, y esta es una necesidad que cada día se vuelve más apremiante. Muchos hogares caminan sin rumbo porque carecen de una madre y esposa que los conduzca.

Se necesitan mujeres que, con una elevada visión y bajo la dirección de Dios, se esfuercen por guiar a sus familias al logro de metas y objetivos definidos. Mujeres que, con claridad de propósitos, preparen hogares para el Reino de los cielos y hagan de Jesucristo su guía y consejero.

En el extraordinario desempeño de Abigaíl (1 Samuel 25) encontramos personificada a una mujer conductora. Frente a los errores de su esposo, supo manejar las circunstancias de tal forma que evitó una catástrofe de consecuencias fatales.

Ella supo actuar en el momento oportuno. Abigaíl:

• Demostró humildad y paciencia.

• Fue prudente al actuar.

• Tuvo un carácter a prueba de crisis.

• Mostró un espíritu de servicio.

Esa destacada mujer fue premiada por el Señor, al mismo tiempo que su malvado esposo fue librado de la muerte a manos de los seguidores de David. Todo gracias a la actuación inteligente de una “mujer conductora”.

Amiga, echa tú también mano de los recursos que Dios te ha dado, y decide que serás la encargada de guiar tu propia vida, y por ende la de tus seres queridos.

El destino glorioso que espera a las “conductoras” que se entregan en las manos de Dios ¡es la Patria celestial!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

LA ESCUELA DEL ÉXITO – 1


Siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará; los malvados, en cambio, se hundirán en la desgracia. 
Proverbios 24:16.

El pastor Tim Crosby, en su libro Vestiduras de gracia, dice algo extraordinario con relación al texto de hoy: “Quizá usted esperaba leer algo como: ‘El hombre malvado cae siete veces, pero el justo permanece firme’. Pero no es eso lo que dice. Dios dice que el justo cae siete veces, pero que cada vez que cae se levanta, se sacude y sigue adelante hacia su objetivo. Amigo, ese es el secreto del éxito financiero, social o espiritual”.

Richard Edler escribió un libro al que le puso por título Ifl Knew Then What I Know Now [Si entonces hubiera sabido lo que sé ahora). El autor pide a varios ejecutivos que mencionen lo más importante que han aprendido en sus vidas, algo que desearían haber sabido veinticinco años antes.

Para Bill Lipien, presidente de Mitchun, Jones & Templeton, la enseñanza más importante es: “Sé consciente de que en un treinta por ciento de los casos fracasarás estrepitosamente”.

J. Melvin Muse, presidente de Muse Cordero Chien and Associated, afirma: “Comete numerosos errores. Los errores alimentan un rápido desarrollo profesional. Aprende a recuperarte de forma brillante. Luego no cometas el mismo error una segunda vez. Haz esto y tu progreso hacia la cumbre será más veloz que el de tus colegas conservadores”.

El éxito se encuentra al otro lado del fracaso. Tienes que fracasar si quieres triunfar. Los grandes triunfos surgen del fracaso repetido. ¿Cuántas veces has fracasado después de tu bautismo? No me refiero necesariamente a apostatar, salir de la iglesia e irte al mundo de cabeza, aunque eso también está incluido. Me refiero a pecar abiertamente, cometer errores penosos. Es posible que la mayoría, o quizá todos tus errores, sean desconocidos para los demás. Algunos de esos errores solo los conocen Dios, tú y Satanás. Otros únicamente Dios y tú, porque son pecados cometidos en el santuario de la conciencia; es decir, en la mente. Y es posible que otros únicamente Dios los conozca, pero de todos ellos te puedes volver a levantar. Es la maravilla del perdón y la gracia del Señor.

Dios lo dijo en nuestro texto de hoy: puede perdonar la misma falta muchas veces, porque sabe que sus hijos corren el riesgo de caer muchas veces y no quiere que teman acercarse a él en busca de perdón. Aférrate a su gracia y su misericordia y avanza hacia la perfección, aprovechando los errores del pasado.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez