viernes, 18 de octubre de 2013

LA VIUDA QUE SE VOLVIÓ RICA – 1


La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: “Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos” (2 Reyes 4:7).

El profeta había muerto y dejado deudas. Su viuda y sus hijos afrontaban ahora una crisis. El acreedor solicitó que dos de los hijos le sirvieran como esclavos hasta que terminaran de pagar la deuda. Por eso la viuda pidió ayuda al profeta Eliseo (2 Reyes 4:1-7).

El bondadoso profeta le dijo: “¿Qué puedo hacer?” ¿Cómo ayudarla? Finalmente le dijo:

“Declárame qué tienes en casa”. Date cuenta de que Dios usa lo que tenemos. Cuando le preguntó a Moisés “¿Qué tienes en tu mano?”, fue porque sabía qué era lo único que tenía.

La conclusión lógica es: “¿Qué tienes tú?” Dios tomará lo poco que tengas y hará maravillas con ello si te consagras a él.

Quizá tus oportunidades sean muy pocas, pero dile a Dios que es lo único que tienes y pídele que te indique cómo aprovecharlas. O puede ser que tus talentos y capacidades sean escasos. Conságrate a Dios y pon ese talento a su servicio y él hará maravillas.

Lo único que tenía la viuda del profeta era “una vasija de aceite”, probablemente no muy grande. De verdad era pobre. Eliseo salió con una solución divina, milagrosa, al más puro estilo bíblico: “Ve y pide para ti vasijas prestadas a todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas”. La orden era muy explícita. Pide vasijas “a todos tus vecinos”. No te quedes corta, no seas pesimista, piensa en grande. No vayas a pedir dos o tres cacerolas de tus vecinos más cercanos. Ve a todo el pueblo. No dejes una sola casa sin visitar. Pide que te presten todas las vasijas que tengan, sean grandes o pequeñas. Si es posible ve a los pueblos vecinos.

Pide prestadas muchas vasijas. Fue muy explícito: “Vasijas vacías, no pocas”.

El profeta alentó a la mujer para que tuviera fe, que pensara en grande. La solución no era solo pagar la deuda, sino hacer provisión para vivir. Su necesidad inmediata era la deuda, pero Dios pensó en la solución completa. Así es Dios. Tiene interés en todo lo que nos afecta. Ella solo había pedido solución para el problema de la deuda, pero Dios hizo provisión para el problema de la subsistencia. Confía en que hará lo mismo para ti y tu familia.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

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