martes, 13 de agosto de 2013

LA EXCELENCIA Y LA EXIGENCIA SON DOS CONCEPTOS QUE SE PARECEN


Ustedes, por su parte, ambicionen los mejores dones. 1 Corintios 12:31

Hoy en día, la mayor parte de los seres humanos aspira a que se diga de ellos que tienen un desempeño excelente. Sin embargo, son pocos los que conocen el significado de la verdadera excelencia y están dispuestos a pagar el precio de la misma. La exigencia es la mejor senda para llegar a la cima de la excelencia. Quien aspira a alcanzar dicha meta debe esforzarse en dar lo mejor de sí.

Para dar lo mejor de uno es necesario buscar en nuestro interior con el fin de descubrir los recursos que Dios nos ha concedido. Luego, dedicar tiempo y esfuerzo a trabajar con ellos, pulirlos y usarlos a favor de los demás, así como para honrar el nombre de Dios. Ese es el único camino hacia la excelencia, y no siempre resulta fácil. Para algunos significa la negación de deseos personales; suprimir cosas que para otros serían esenciales; tener disciplina y ser capaces de superar los fracasos momentáneos.

Dios quiere que seamos mujeres comprometidas con la excelencia. En la Biblia leemos: “Ustedes, por su parte, ambicionen los mejores dones” (1 Corintios 12:31).

Luego, la pregunta que nos toca formularnos es: ¿Cuál es el límite de esta sana “ambición” personal? Por supuesto, al reconocer que todo talento y don provienen de Dios, nuestra prioridad deberla ser ofrecer al Señor y al prójimo un servicio abnegado y de calidad. “Vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo.

Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder” (Colosenses 1:10-11).

Si nuestra búsqueda de la excelencia no está centrada en Dios, en quien se origina todo don, esta podría convertirse en una búsqueda infructuosa, frustrante y desgastadora. La medida de Dios para la mujer que anhela la excelencia está expresada en su Palabra: “Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño” (Eclesiastés 9:10).

Amiga, al realizar tus faenas diarias, recuerda que Dios espera lo mejor de ti.

No importa en qué lugar te encuentres, en tu hogar, en la escuela, en el trabajo, recuerda servir a tu prójimo y glorificar a Dios en todo lo que hagas y también en la forma en que lo hagas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

EL SECRETO DEL PERDÓN – 1


Hace mucho tiempo se me apareció el Señor y me dijo: “Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad”. 
Jeremías 31:3.

En su libro Perdonar y olvidar, Lewis B. Smedes cuenta la historia de Fouke y su esposa Hilda. Fouke era un panadero alto y delgado que vivía en la aldea de Faken, en lo más recóndito de Frisia, en los Países Bajos. Era tan recto que su justicia parecía brotar desde sus labios delgados y la gente prefería mantenerse alejada de él. La esposa de Fouke, Hilda, era pequeña y redonda. Su calidez no repelía a la gente con sus lecciones de honradez, sino que más bien los invitaba a su corazón que siempre parecía estar abierto para servir a todos.

Hilda amaba y respetaba a su esposo, pero anhelaba de él algo más que su justicia y rectitud, y en ese anhelo secreto residía la razón de su tristeza. Un día, después de haber trabajado toda la mañana amasando pan, Fouke regresó a casa donde encontró a un extraño en la cama con Hilda.

La historia del adulterio se convirtió en la conversación de la taberna y el escándalo de la congregación de Fouke. El recto panadero sorprendió a todos, sin embargo, cuando anunció que perdonaba a su esposa como la Biblia decía que debía hacerlo. Sin embargo, en lo profundo de su corazón, Fouke no podía perdonar a su esposa por haberlo traicionado tan dolorosamente. Cuando pensaba en ella sentía que el corazón se le llenaba de rabia. En su interior la despreciaba y la odiaba. Quizá sin saberlo, Fouke había perdonado a Hilda solo para castigarla con el peso de su rectitud.

La falsedad de Fouke, sin embargo, no era aprobada en el cielo. Cada vez que Fouke sentía ese odio secreto, un ángel bajaba y colocaba una piedrecita del tamaño de un botón en el corazón de Fouke. Las piedrecitas fueron aumentando el dolor y el odio. El corazón creció tanto que Fouke se dobló bajo su peso y el dolor se hizo insoportable hasta que el hombre deseó morir.

Esa noche, el ángel que colocaba las piedrecitas anunció a Fouke que su dolor podía ser curado. Si recibía el milagro de los ojos mágicos, su corazón lastimado se renovaría.

Mañana continuaré con esta historia. Es posible que tú pases por la situación de Fouke.

Alguien te lastimó, hay odio y dolor en lo más profundo de tu corazón. Ese dolor tiene solución si recibes el milagro de los ojos mágicos. Ese milagro lo puede hacer Dios en tu vida.


Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

ATRAPADOS EN UNA PELÍCULA

Lugar: Serbia y Montenegro

Palabra de Dios: 1 Tesalonicenses 5:22

El equipo de producción hizo los preparativos finales necesarios para filmar la escena del robo. Habían hecho los arreglos con el dueño de un comercio, ubicado en una calle de Novi Sad. La iluminación era perfecta. Todos los elementos estaban en sus lugares.

Los actores estaban preparados, con medias negras cubriéndoles las cabezas.

-¡Luz! ¡Cámara! ¡Acción!

A la señal del productor, todo se puso en movimiento. Los actores irrumpieron en el negocio, blandiendo en el aire sus armas de plástico.

Unos segundos más tarde, aparecieron nuevamente en la calle, llevando bolsas plásticas negras, que en realidad estaban llenas de diarios.

Justo cuando los actores llegaron al final de la escena, oyeron las sirenas de la policía. En pocos segundos, varios patrulleros los rodearon.

-¡Quietos! -gritaron los policías-, ¡Suelten las armas y pongan las manos sobre la cabeza!

Los actores se miraron unos a otros, confundidos. Esto no formaba parte del guion.

-Solo somos actores -intentó explicar uno de ellos.

Los policías no les creyeron.

-Suelten las armas inmediatamente -insistieron.

Los actores hicieron lo que se les ordenó, y los policías rápidamente se acercaron y confiscaron las armas de juguete y las bolsas con diarios. Luego, se llevaron a los actores a la comisaría, para interrogarlos.

No les llevó mucho tiempo darse cuenta de lo que estaba pasando. Cuando se dieron cuenta de que el robo no era real, las autoridades dejaron ir a los actores, con la advertencia de que, en el futuro, les avisaran con anticipación lo que iban a hacer.

Aunque solamente estaban actuando, el robo simulado parecía tan real que los policías lo confundieron con uno verdadero. Esa es la razón por la cual la Biblia nos dice “eviten toda clase de mal”.

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

EL NIÑO DEDICADO A DIOS


Tu oración: Querido Padre, gracias porque mamá se preocupa por mí para que aprenda de tu amor.

Versículo para hoy: «Le pedí al Señor que me diera este hijo, y el me lo concedió*. 
1 Samuel 1: 27.

EL BEBE de Ana era tan hermoso, así como tu cuando eras bebe. Ana le preparaba ricas papillas de frutas y verduras para que Samuel creciera grande y fuerte. Ana había orado a Dios para que le diera un hijo y Dios escucho su oración.

Ana le había prometido a Dios que cuando Samuel creciera lo iba a llevar al templo para que le sirviera a Dios. Ana le leía los rollos de la ley, le ensenaba a cantar y a orar.

Por fin llego el gran día, Ana llevo a Samuel al templo, él sabía que sería el ayudante del sacerdote. Ana agradeció a Dios por lo bueno que había sido con ella. Cada año, Ana subía al templo a ver a Samuel y le llevaba una hermosa túnica.
               
LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

lunes, 12 de agosto de 2013

LA ESCRITURA FUE LA GUÍA DE JESÚS


Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Lucas 2:47.

Ellos [los rabinos] sabían que él los superaba mucho en discernimiento espiritual, y que vivía una vida intachable; pero estaban enojados con él porque no violaba su conciencia obedeciendo sus dictados. Al no poder convencerlo de que debía considerar como sagradas las tradiciones humanas, vinieron a José y a María y se quejaron de que Jesús estaba tomando un curso errado respecto de sus costumbres y tradiciones. Jesús sabía lo que era tener una familia dividida contra él, por causa de su fe religiosa. Él amaba la paz; anhelaba el amor y la confianza de los miembros de su familia; pero sabía lo que significaba que le retiraran sus afectos. Sufrió reproche y censura porque tomó un camino derecho y no cometía maldad porque otros lo hicieran, sino que era fiel a los mandamientos de Jehová. Sus hermanos lo reprendieron porque se mantenía apartado de las ceremonias enseñadas por los rabinos, porque consideraban la palabra de seres humanos superior a la Palabra de Dios; porque amaban la alabanza de los hombres más que la alabanza de Dios.

Jesús hizo de las Escrituras su estudio constante; y cuando los escribas y los fariseos intentaron hacerle aceptar sus doctrinas, advirtieron que él se encontraba listo para enfrentarlos con la Palabra de Dios, y no podían hacer nada para convencerlo de que tenían razón. Parecía conocer las Escrituras de principio a fin, y las repetía de tal modo que su significado verdadero brillaba... Estaban enojados porque este niño se atrevía a dudar de sus palabras, cuando ellos habían sido llamados a estudiar y explicar las Escrituras...

Sus hermanos lo amenazaron e intentaron lograr que tomara un curso errado, pero él los ignoró e hizo de las Escrituras su guía. Desde la ocasión en que sus padres lo encontraron en el Templo haciendo y respondiendo preguntas entre los doctores, no podían entender su curso de acción. Callado y gentil, parecía uno que había sido colocado aparte. Cada vez que podía, salía en solitario a los campos y las colinas para comulgar con el Dios de la naturaleza. Cuando terminaba su trabajo, caminaba cerca del lago, entre los árboles del bosque y en los verdes valles, donde podía pensar en Dios y elevar su alma al cielo en oración. Después de pasar tiempo de esta manera, regresaba a su hogar para retomar los simples deberes de su vida y brindar a todos un ejemplo de labor paciente – Youth’s Instructor, 5 de diciembre de 1895.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

¡PON MANOS A LA OBRA!


Tú les das, y ellos recogen; abres la mano, y se colman de bienes. Si escondes tu rostro, se aterran; si les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo. Pero si envías tu Espíritu, son creados, y así renuevas la faz de la tierra. 
Salmo 104:28-30

Hoy me gustaría hablar de las manos femeninas, que han sido motivo de inspiración de muchas canciones y poemas. Manos de mujer, que mecen la cuna y que curan las heridas. Manos que abrazan y consuelan a los desamparados.

Manos que, con firmeza, conducen al niño que desconoce el camino que emprenderá en la vida. Manos que saben dar una caricia a la amiga que sufre, y al esposo cansado. Manos de mujer, por las que debería fluir todo el amor de Dios a los seres que sufren, que suplican amor, que viven en soledad, que anhelan aprobación. Como dice un poema muy popular: “Una mujer fuerte, es una mujer ‘manos a la obra’ ”.

Esa es la invitación de hoy: que pongamos nuestras manos a la obra. Hay demasiado que hacer, pero tan solo mediante la ternura que destila de las manos de una mujer podrá ser realizado. La mujer virtuosa “tiende la mano al pobre, y con ella sostiene al necesitado” (Proverbios 31:20).

Quien está agobiado por la tristeza es terreno fértil para que tus manos abran un surco en su corazón abatido, y siembren esperanza. Si lo consigues, la bendición será recíproca: “El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza; el que le niega su ayuda será maldecido” (Proverbios 28:27).

Manos de mujer, laboriosas e incansables. Manos de costureras, de enfermeras, de maestras y de cocineras. Manos que, mientras cumplen con sus labores cotidianas, remiendan con hilos de amor los corazones rotos y curan las heridas con el ungüento del perdón. Son maestras del bien y escriben mensajes de amor en los renglones torcidos del alma que sufre. Son las que preparan el menú de la alegría cuando la familia se reúne en torno a la mesa familiar.

Amiga, es hora de que mires tus manos y, en forma reverente, le pidas al Señor que las limpie del mal y las use para el bien. Estoy segura de que, al terminar el día, recibirás el más delicioso y puro de los toques. ¡El toque de las manos de Dios!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

LA ESCUELA DEL EXITO - 2


Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. Juan 6:37.

Para llegar a dominar una habilidad se necesitan mucha práctica y perseverancia. El que aprende a tocar un instrumento lo sabe muy bien. Cuando alguien aprende a tocar el piano, su dedo va miles de veces a dar en la tecla equivocada. Es como un requisito que no está escrito en el manual. Interesante, ¿verdad? No hay que desanimarse por fracasar miles de veces antes de aprender a tocar.

Jaime y Josefina son los padres de un bebé perfectamente normal. El pequeño, que es un hato de energía, comienza a dar sus primeros pasos, se cae una y otra vez. Ellos observan sus progresos, al principio con satisfacción y luego con temor. Finalmente deciden llevar un registro. Cada caída del bebé se indica con una marca o símbolo. Al final se dan por vencidos. Después de que su bebé se caiga trescientas veces en una semana deciden hacer algo para poner fin a aquella dolorosa práctica. Llegan a la conclusión de que aprender a caminar es muy difícil, así que le amarran los pies para que no camine y deje de darse de bruces contra el suelo.

Ridículo, ¿verdad? Pues Dios no hace eso. Lo importante es que todo aquel que lo intente aprenderá a caminar. Muchos hombres afamados y exitosos llegaron a la cumbre pasando por el camino del fracaso habitual, estrepitoso y doloroso. Walt Disney, por ejemplo, que muchos reconocen como uno de los hombres más creativos que han existido, fue despedido de un periódico “porque carecía de creatividad”. Después de aquel primer fracaso quedó varias veces en bancarrota antes de construir sus famosos parques recreativos.

A “Babe” Ruth, el famoso bateador, lo “poncharon” mil trescientas veces. Pero consiguió setecientos catorce jonrones. Es decir, fue “ponchado” dos veces por cada jonrón que bateó.

Algunos escritores confiesan que durante sus inicios recibieron más de doscientas cartas de rechazo. Así que ya sabes el precio del éxito. En realidad, implica un trabajo muy duro. Ninguno se puede considerar escritor si no ha fracasado muchas veces. Por ejemplo, el novelista inglés John Creasey llegó a acumular setecientas cincuenta y tres cartas de rechazo.

Luego publicó quinientos sesenta y cuatro libros.

Lo mismo pasa en el camino de la vida cristiana. El cristiano cae, se equivoca, peca, comete errores de toda clase. Pero, de todas esas situaciones, se levanta y al fin logra desarrollar un carácter como el de Cristo.


Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez