El Señor le dijo a Moisés: “¿Por qué damas a mí? ¡Ordena a los israelitas
que se pongan en marcha!” Éxodo 14:15.
El
general Manuel Noriega fue capturado en 1989, acusado de muy graves delitos.
Solo Dios sabe si era culpable de todos los cargos que se le imputaban, pero su
vida se convirtió en una lección de fe y esperanza.
Mientras
se encontraba en prisión, a principios de 1990, cayó en sus manos un ejemplar
del Nuevo Testamento. Luego pidió que un pastor lo visitara. Después de otra
visita en julio de 1990, Noriega pidió que lo inscribieran a un curso por
correspondencia. Así comenzó a abrirse un mundo nuevo ante él.
En
el año 1992, Noriega estuvo recluido durante seis meses en una cárcel de máxima
seguridad, donde el capellán era el pastor adventista Mike Lombardo. Míke supo
que a Noriega le interesaba el evangelio y lo visitó, oró con él y le regaló un
ejemplar de El camino a Cristo. Poco después Noriega preguntó a Mike si tenía
otros libros de Elena de White. Mike le regaló El Deseado de todas las gentes y
Palabras de vida del gran Maestro.
Los
libros le agradaron, pero más tarde lo trasladaron a otra prisión en la
Florida, Estados Unidos. Al poco tiempo el general Noriega pidió ser bautizado.
Después de muchas trabas legales, el 24 de octubre de 1992, Manuel Noriega fue
bautizado en los salones de un tribunal federal en Miami.
El
pastor Clifton Brannon, que bautizó al prisionero, afirma que se podía sentir
la presencia del Espíritu Santo durante la ceremonia bautismal. El grupo cantó
el himno “Sublime gracia” y a Noriega se le permitió expresar un breve
testimonio.
Un
día el evangelista Luis Palau visitó a Noriega en su celda. Este le dijo que
cuando él ostentaba el poder en Panamá, tenía a sus órdenes a tres generales
que le informaban cada día de los problemas que el país afrontaba. Ahora sus
posesiones eran una cama, una mesa y una pequeña bicicleta para hacer
ejercicio. Palau le preguntó:
-General,
¿qué piensa hacer cuando salga en libertad?
Noriega
contestó:
-He
encontrado un nuevo Comandante. Cuando salga en libertad buscaré en esa Biblia
que está en mi mesa, preguntándole a mi nuevo General qué debo hacer.
¿Ya
le preguntaste a tu General, Jesucristo, lo que debes hacer? Recuerda que no
basta la pregunta que le hicimos cuando nos entregamos a él. Cada día debemos
recibir nuevas órdenes de marcha. Sigue las órdenes de tu General.
Lecturas
Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..?
Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez




