sábado, 30 de noviembre de 2013

¿ES EL RESULTADO DEL ESFUERZO?

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No te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, 
quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo. [...] No se te ocurra pensar: 
Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos” (Deuteronomio 8:14,17).

El psicólogo Roger Barnsley fue el primero en notar, a mediados de la década de los ochenta, el fenómeno de la edad relativa. Se refería al hecho de que, por un margen abrumador, la gran mayoría de los jugadores profesionales de hockey sobre hielo había nacido en el mes de enero. Había cinco veces y medio más jugadores nacidos en enero que en noviembre, por ejemplo. El segundo mes con más incidencia era febrero; y marzo, el tercero.

La razón es muy sencilla. La fecha límite para la elegibilidad en las ligas infantiles es el 1 de enero. Esto quiere decir que un niño nacido el 1 de enero de cierto año, jugará con un niño nacido el 20 de noviembre del mismo año. Esta diferencia de edad en la infancia y la preadolescencia es muy significativa. Los niños con mayor edad son más grandes y maduros físicamente y probablemente acabarán jugando con las estrellas. En la siguiente liga los reclutarán mejores equipos y tendrán mejores entrenadores. Esto quiere decir que el sistema de ligas infantiles favorece a los niños nacidos al principio del año. Lo mismo sucede en el béisbol. La mayoría de los jugadores nacieron en agosto. La fecha límite de elegibilidad es el 31 de julio. En el equipo nacional checo de fútbol juvenil de 2007, quince de los 21 jugadores habían nacido entre enero y marzo y ninguno después de septiembre. La fecha límite de elegibilidad es el 1 de enero.

¿Por qué te menciono todo esto? Si damos una cruda mirada a la realidad nos daremos cuenta de que el éxito no depende únicamente de nuestro trabajo personal. Depende también de las oportunidades que recibimos. Algunos tienen más oportunidades que otros para alcanzar el “éxito” en esta vida. Pero eso no importa. El éxito temporal se acabará.

Todos tenemos, sin embargo, la máxima oportunidad para ser salvos. Sin importar en qué fecha nacimos, el Espíritu Santo trabajará incansablemente para “favorecer” nuestra salvación.

A fin de cuentas, se habrán hecho todos los esfuerzos para llevar a cabo la salvación de cada individuo. Así que no importa cuánto éxito tengamos en las cosas temporales o en las cosas eternas; nunca debemos olvidar que las ventajas que Dios nos dio hicieron posible nuestras victorias. El Señor te ama y puede hacer que salgas vencedor.

Lecturas Devocionales para Jóvenes
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Por Félix Cortez

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