sábado, 5 de octubre de 2013

EXPERIMENTANDO LA PAZ DEL SEÑOR


Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes. 2 Tesalonicenses 3:16

La paz parece ser una virtud que se ha ido extinguiendo poco a poco de nuestra sociedad, para dar paso a la discordia, la violencia, la guerra… Esta ausencia de paz hace que muchas personas se vuelvan irritables, contenciosas, intolerantes, agresivas, violentas física y verbalmente, y sobre todo desconfiadas de todo y de todos, incluso de Dios. En realidad, la mal llamada paz que se disfruta en este planeta se cubre a diario de la sangre de muchos inocentes. En medio de esta triste situación, la vida nos arrebata por momentos la capacidad de disculpar a los demás y de perdonar.

Hoy deseo hablar de la paz individual, esa que se nutre del amor de Dios y se manifiesta en la intimidad de nuestros pensamientos. La paz que nos provee tranquilidad al realizar nuestras faenas personales. La que nos permite disfrutar de un sueño tranquilo y reparador. Aquella que nos transforma en personas ecuánimes cuando todos los demás se irritan y se violentan. Esta es la paz de Dios, la misma que su hijo Jesucristo describió cuando dijo en los momentos más angustiantes de su vida: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

Hoy te quiero recordar a ti, madre y esposa que estás inmersa en las faenas del hogar, que tú también puedes disfrutar de esa paz que surge de una relación íntima con Dios. La paz de Dios asimismo se enseña a los hijos cuando, con un espíritu reposado, podemos hacer frente a la rebeldía de alguno de ellos cuando no sabe por dónde ir. Se hace real también cuando las madres abrumadas por un sinfín de ocupaciones tenemos que dejar todo a un lado para acunar en los brazos al bebé que llora, o para consolar a los que no son tan pequeños prodigándoles el cálido toque del amor de madre.

Amiga, si anhelas esa paz, antes de iniciar tus labores de este día, inclínate y pide al Señor que te la conceda en forma abundante. Su promesa para ti en este día es: “Presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
ALIENTO PARA CADA DÍA
Por Erna  Alvarado

¿DEMASIADA AUTOESTIMA?


Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación (Romanos 12:3).

Una sana autoestima es un valioso ingrediente de la personalidad. Contribuye a la felicidad y al sentido de realización en la vida. No se debe confundir con el error contra el cual aconseja el apóstol Pablo. La siguiente historia puede ilustrarlo.

Un hombre de baja estatura, llamado Charles J. Guiteau, fastidió tanto al secretario de estado James Blaine, de los Estados Unidos, que un día este lo amenazó: “Nunca más vuelva a molestarme con respecto al consulado de París”. Lo que el hombrecito quería era, nada menos, que lo nombraran cónsul estadounidense en París. Estaba convencido de que era la persona más apta para dicho puesto.

Finalmente escribió una carta al presidente James A. Garfield en la que decía: “Usted y el Partido Republicano se arrepentirán… El señor Blaine es un malvado, un genio del mal, usted no tendrá paz hasta que se lo haya quitado de encima”.

El presidente ignoró su carta y Guiteau decidió matarlo, pensando que después sería proclamado héroe y salvador, el hombre fuerte del Partido Republicano, y que luego la nación, agradecida, lo elegiría presidente para suceder al traidor. El 16 de junio de 1881, un mes antes del intento de asesinato, Guiteau intentó justificar su “divinamente inspirado” atentado mediante un “discurso dirigido al pueblo estadounidense”.

Ese discurso fue asombroso. No se sabe sí era producto del cerebro de un demente perspicaz o de un megalómano desorbitado. Pero la historia es triste. El 2 de julio de 1881, Guiteau perpetró su atentando. Le disparó tres veces por la espalda al presidente James A. Garfield, uno de los mejores hombres que ha producido la nación estadounidense, quien murió al cabo de dos meses del ataque. Guiteau nunca perdió la esperanza de que lo absolvieran en su juicio, que duró sesenta y dos días. Creía que después del proceso haría una gira de conferencias por Europa y que regresaría a su país a tiempo para la campaña presidencial de 1884.

Pero aunque lo declararon demente, el jurado lo condenó a muerte. Cuando le pusieron el dogal en el cuello, Guiteau recordó a los asistentes de su ejecución que algún día le erigirían un monumento a su memoria. Un monumento con una inscripción que dijera: “Aquí yace el cuerpo de Charles A. Guiteau, patriota y cristiano. Que su alma esté en la gloria”.

Apliquemos hoy el buen consejo de Pablo: “Nadie tenga de sí un concepto más alto del que debe tener” (Romanos 12:3).

 MEDITACIONES MATINALES JÓVENES 2013
¿SABÍAS QUE…?
Por: Félix H. Cortez

AYE - AYE


Lugar: Madagascar

Palabra de Dios: Salmo 104:24

¿Has oído hablar de un animal llamado aye-aye? Es un tipo de lémur que vive en Madagascar. Desafortunadamente, está en la lista de especies en peligro de extinción, porque la gente está deforestando cada vez más la selva en la que viven estos animales. Si quieres ver uno en estado salvaje, tendrás que salir de noche, porque es en ese momento que los aye-ayes están despiertos.

Quienes los han visto te dirán que son criaturas de aspecto muy raro. Si tienes oportunidad, trata de encontrar la imagen de alguno.

Sus cuerpos miden unos 40 centímetros de largo, con una cola igual de larga, y pesa unos 2,5 kilogramos. Pero, lo que da una apariencia extraña a los aye-aye son sus grandes ojos, grandes orejas, y largos y delgados dedos. Tienen el dedo del medio especialmente largo.

Lo interesante es que las características que hacen que el aye-aye se vea extraño son las que necesita para sobrevivir. Los ojos y las orejas grandes lo ayudan a ver y oír en la oscuridad, para que pueda atrapar sus presas de noche.

Y el aye-aye usa sus largos dedos para dar golpecitos a los árboles.

Cuando oye un ruido a hueco, muerde la corteza, creando un agujero.

Luego, este animal mete su dedo largo en el hueco y saca las larvas de los insectos.

¿No es asombroso cómo creó Dios un animal tan interesante? No sorprende que el salmista haya proclamado: “¡Oh Señor, cuán numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría! ¡Rebosa la tierra con todas tus criaturas!”

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES
EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO
Por: Helen Lee Robinson

¿SERÁ VERDAD?


Tu oración: Dios, te alabo porque sé que para ti no hay nada imposible.

Versículo para hoy: «Cómo puedo estar seguro de esto?» Lucas 1:18.

¿Puedes imaginarte a esta pareja de ancianos ser padres de un bebe?.

¡No! Pero para Dios no hay nada imposible. Zacarías era un sacerdote anciano, él y su esposa Elisabeth no habían podido tener hijos. Cuando entro al templo para celebrar el culto, un ángel se le apareció y le dijo que su esposa y el tendrían un bebe, cuando fuera grande iba a ser un predicador y anunciaría el ministerio de Jesús.

ZACARIAS no creía que tendría un bebe, estaba demasiado grande para ser papa, así que Zacarías quedo mudo por no haber creído y confiado en las palabras del ángel. Pero cuando su bebe nació, volvió a hablar, Zacarías se dio cuenta que la promesa de Dios se cumplió.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

viernes, 4 de octubre de 2013

EL DÚO DINÁMICO


¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? Gálatas 3:21.

La Ley y el evangelio no pueden separarse. En Cristo, la misericordia y la verdad se unieron, la justicia y la paz se besaron. El evangelio no ha ignorado las obligaciones debidas a Dios por hombres y mujeres. El evangelio es la Ley desplegada; nada más ni nada menos. No da más licencia al pecado que la Ley. La Ley señala a Cristo; Cristo señala a la Ley. El evangelio nos llama al arrepentimiento. Arrepentimiento ¿de qué? Del pecado. ¿Y qué es el pecado? La transgresión de la Ley. Por lo tanto, el evangelio llama a los pecadores a volver de su transgresión a la obediencia a la Ley de Dios. Jesús, en su vida y su muerte, enseñó la más estricta obediencia. Murió el justo por el injusto, el inocente por el culpable, para que el honor de la Ley de Dios fuera preservado, y que la humanidad no se perdiera totalmente.

La obra de la salvación tanto en la dispensación del Antiguo Testamento como en la nueva es la misma…

Satanás obra con todos sus poderes engañosos para entrampar al mundo.

Desea que crean que se hizo este gran sacrificio para poder abolir la Ley de Dios. Representa a Cristo como si estuviera en oposición al gobierno de la Ley de Dios en el cielo y en la tierra. Pero el Soberano del mundo tiene una Ley por la cual gobierna a los seres inteligentes del cielo y a su familia humana, y la muerte de su Hijo fija la inmutabilidad de esa Ley sin lugar a duda alguna.

Dios no tiene ninguna intención de eliminar su gran norma de justicia. Por esta norma puede definir lo que es un carácter correcto…

Es necesario que todo ser inteligente entienda los principios de la Ley de Dios. Cristo declaró, por medio del apóstol Santiago: “Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10). Estas palabras fueron expresadas después de la muerte de Cristo; por lo tanto, la Ley era vigente para todos en ese momento…

La gente puede hablar de la libertad del evangelio. Pueden asegurar que no son esclavos de la Ley. Pero la influencia de una esperanza [basada] en el evangelio no llevará a los pecadores a considerar la salvación de Cristo como un asunto de gracia gratuita, mientras siguen transgrediendo la Ley de Dios. Cuando la luz de la verdad se revela en su mente, y entienden plenamente los requisitos de Dios y advierten el alcance de sus transgresiones, reformarán sus caminos, llegarán a ser leales a Dios por medio de la fuerza obtenida de su Salvador, y llevarán una vida nueva y más pura — Signs of the Times, 25 de febrero de 1897.

 MEDITACIONES MATINALES PARA ADULTOS 2013
DESDE EL CORAZÓN
Por: Elena G. de White

ANTES DE LLEGAR AL CIELO


Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia. Así también ustedes, manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca. 
Santiago 5:7-8

Llegar al Reino de los cielos es uno de los anhelos más legítimos del cristiano.

Sabemos que cuando esto suceda, nuestra accidentada permanencia en este planeta habrá terminado. Sin embargo, la espera de la venida del Reino de Dios debe ser una “espera activa”. El Señor nos insta con estas palabras: “Tú, espera en el Señor, y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra” Una de las condiciones para heredar la vida eterna es que hagamos la voluntad de Dios. Únicamente podremos disfrutar y gozar nuestra permanencia en el cielo, cuando aquí en la tierra hayamos aprendido a vivir según la voluntad del Señor.

Otra condición que debemos cumplir es buscar intencionalmente a Dios. De esa manera será aquí donde comencemos una relación de compañerismo y amistad con él, y que perdure por los años sin fin en la eternidad. La Palabra de Dios dice: “Bueno es el Señor con quienes en él confían, con todos los que lo buscan” (Lamentaciones 3:25).

Recordemos que nuestra estancia en la tierra es pasajera. Tan solo somos peregrinos que marchamos al hogar eterno. “Somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20). Este traslado maravilloso desde un mundo lleno de pecado a la patria celestial será una de las últimas cosas que nos conecte con este planeta. Nuestros siguientes viajes los realizaremos por el vasto e infinito universo, mientras disfrutamos de la compañía de Dios y de los santos ángeles.

Hermana y amiga, pronto estaremos en nuestro verdadero hogar. Cobremos ánimo y renovemos nuestra esperanza día a día. Es hora de preparar el equipaje del corazón, de la mente y del espíritu para ese día glorioso. “Él murió por nosotros para que, en la vida o en la muerte, vivamos junto con él. Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo” (1 Tesalónica 5:10-11). Hoy es un buen día para que anuncies el mensaje de Salvación a todos los que encuentres a tu paso. (Salmo 37:34).

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
ALIENTO PARA CADA DÍA
Por Erna  Alvarado

ALGO QUE HACER CON EL DOLOR


Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas. Cuando pasa por el valle de las lágrimas lo convierte en región de manantiales (Salmo 84:5, 6).

En septiembre de 2010, Joni Eareckson Tada publicó su libro titulado A Place of Healing [Un lugar de sanación]. La pregunta fundamental que plantea es la siguiente: Si Dios quiere sanar a las personas, ¿por qué no siempre lo hace? Esta es una pregunta especialmente importante para Joni. Hace más de cuatro décadas, sufrió un accidente cuando se arrojó al agua en la bahía de Chesapeake. Quedó tetrapléjica, es decir, paralizada de las cuatro extremidades. Además, en años recientes ha sufrido un dolor crónico atroz. Por si esto fuera poco, le diagnosticaron cáncer de mama en el verano de 2010. En una entrevista con la revista Time después de la publicación del libro, Joni confesó que se ha encontrado a sí misma algunas veces pensando: “Señor, esto es demasiado como para soportarlo, ¿estás seguro de que sabes lo que haces?”

Es posible que tú también te hagas esta pregunta o te la hayas hecho en el pasado. Si no es así, es posible que te la plantees en el futuro, porque vivimos en un mundo de pecado donde el dolor nos alcanza a todos. Yo también me hice esta pregunta cuando mi hijo murió en mis brazos el 21 de julio de 2003.

No sé si Joni contestó finalmente la pregunta en su libro (salió a la venta una semana antes de que yo escribiera estos renglones, así que no lo tenía en mis manos). Sin embargo, temo que su pregunta solamente recibirá respuesta cuando se la hagamos personalmente a Dios en el cielo. Joni, sin embargo, hizo una revelación extraordinaria a Time. En ese momento explicó que si Dios la hubiera sanado milagrosamente cuando tenía 17 años, no habría podido ministrar a tantas personas inválidas o discapacitadas, ni habría sido un motor clave para la legislación en los Estados Unidos (que ha tenido impacto en diversos lugares del mundo) en favor de las personas con alguna discapacidad.

Tú y yo debemos hacer lo mismo. Hemos de pedir al Señor que extraiga algo de nuestro dolor. Algo que redunde en beneficio para otros. Hemos de evitar que nuestro sufrimiento sea estéril, sin sentido, que se desvanezca en la historia sin haber dejado huella. Eso es lo que Cristo hizo con su dolor. Lo utilizó para salvarnos. ¿Permitirás que Dios extraiga de tu sufrimiento algo bueno para ti y para los demás?.

 MEDITACIONES MATINALES JÓVENES 2013
¿SABÍAS QUE…?
Por: Félix H. Cortez