viernes, 4 de octubre de 2013

¡ARRÁSTRATE RÁPIDO!


Lugar: República Centro Africana

Palabra de Dios: Éxodo 20:12

Felipe estaba jugando afuera, bajo la sombra de un árbol grande, cuando oyó la voz de su papá.

-Felipe, acuéstate y arrástrate hacia mí lo más rápido que puedas.

El chico no sabía por qué su papá le estaba diciendo que hiciera algo tan extraño, pero inmediatamente detuvo lo que estaba haciendo e hizo lo que su padre le dijo. Tirándose al suelo, comenzó a arrastrarse lo más rápido que podía. Cuando estaba más o menos a mitad del camino, su papá lo llamó nuevamente.

-Está bien, Felipe. Puedes pararte y correr el resto del camino.

Saltando sobre sus pies, Felipe corrió hasta su padre.

-¿Qué pasó? -preguntó-. ¿Está todo bien?

-Mira hacia atrás -le contestó el papá-. Mira el árbol bajo el cual jugabas.

Los ojos de Felipe se agrandaron mucho cuando se dio cuenta del peligro del que acababa de escapar: una enorme serpiente, de casi cinco metros de largo, colgaba de la rama que estaba justo arriba de donde él estaba momentos antes.

-Me alegra que me obedecieras inmediatamente, hijo -señaló su papá.

Todavía asustado, Felipe asintió con la cabeza. Si se hubiera quedado debajo del árbol, quién sabe lo que habría ocurrido. Su obediencia inmediata le salvó la vida.

Cuando tus padres te dicen que hagas algo, ¿prestas atención?

Si hubieses estado en el lugar de Felipe, ¿te habrías tirado al piso y arrastrado tan rápido como podías? El quinto Mandamiento dice:

“Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios”.

Sí, es una buena idea hacer caso a los padres. Después de todo, ellos te aman y quieren lo que es mejor para ti.

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES
EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO
Por: Helen Lee Robinson

JOSÉ EL CARPINTERO


Tu oración: Dios, hoy quiero agradecerte porque me diste un papá y una mamá, te pido que los cuides mucho.

Versículo para hoy: «Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado». Mateo 1: 24.

JOSE había trabajado todo el día en la carpintería, la mesa que la vecina le había pedido estaba lista. José se bañó y se fue a acostar. Mientras José dormía, tuvo un sueño. Un ángel le dijo que María su prometida, iba a tener un bebe. El ángel le dijo que era el Hijo de Dios, el Salvador del mundo y le llamarían Jesús.

José se despertó rápidamente, se sentó en su cama, pensó lo feliz que estaba María por él bebe. Al amanecer José corrió a la casa de María, para darle la noticia del ángel. Muy pronto seria el papa del Salvador del mundo.

Cuando supimos que tu nacerías, estuvimos muy contentos, así se sintió José al saber la hermosa noticia.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

jueves, 3 de octubre de 2013

GLORIFICAR A DIOS


Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Romanos 15:6.

Todo hombre o mujer que sea un seguidor verdadero de Jesucristo mostrará amor supremo a Dios… Somos sus criaturas, la obra de sus manos, y él merece justamente reverencia, honor y amor…

En su amor, con el deseo de elevarnos y ennoblecernos, Dios nos proveyó de una norma de obediencia. Con terrible majestad, entre truenos y relámpagos, proclamó sus diez preceptos santos desde el Monte Sinaí…

Dios vio la condición desesperada del pecador. Contempló con lástima el mundo, que inexorablemente se tornaba más degenerado y pecaminoso. No podía cambiar su Ley para ajustarse a nuestras deficiencias; porque él dice:

“No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios” (Salmo 89:34).

Pero en su gran amor por la raza humana, en su deseo de que no seamos sujetos a enfrentar el castigo de nuestra transgresión, sino que seamos elevados y ennoblecidos, él “ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Cristo depuso su manto real y vino a esta tierra, trayendo con él un poder suficiente para vencer el pecado. Vino a vivir la Ley de Dios en la humanidad para que, al participar de su naturaleza divina, también nosotros podamos vivir esa ley…

Ante el universo del cielo, ante los ángeles caídos y ante aquellos a quienes vino a salvar, Cristo vivió la Ley de Dios. Por su suprema obediencia a sus requisitos, la exaltó y la cumplió. Por su pureza, bondad, beneficencia, devoción y celo por la gloria de Dios, por su amor insuperable por los demás, dio a conocer la perfección de la Ley. Por su vida irreprochable, ilustró su excelencia…

La obediencia debe venir del corazón. Con Cristo era una obra del corazón…

Si nos acercamos a Dios, la Fuente de fortaleza que no falla, obtendremos el cumplimiento de la promesa “pedid y se os dará” (Mateo 7:7)…

Al igual que Cristo vivió la Ley en su humanidad, podemos hacerlo nosotros si nos aferramos del Fuerte para obtener fortaleza. Según advertimos que no podemos hacer nada por nosotros mismos, recibiremos sabiduría de lo alto para honrar y glorificar a Dios. Al contemplar “la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen” (2 Corintios 3:18) - Signs of the Times, 4 de marzo de 1897.

 MEDITACIONES MATINALES PARA ADULTOS 2013
DESDE EL CORAZÓN
Por: Elena G. de White

EL ORIGEN DE LA IMPACIENCIA


Hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. Miren cómo espera el agricultor a que la tierra dé su precioso fruto y con qué paciencia aguarda las temporadas de lluvia. Santiago 5:7

Todos, sin importar la edad o el sexo, sufrimos de impaciencia. La impaciencia consiste en la incapacidad para esperar sin cierto grado de angustia que lo que deseamos ocurra en el momento que muchas veces nuestro egoísmo ha determinado.

Si tenemos que hacer fila para abordar el autobús, hacer una transacción bancaria, pagar algún producto que hemos adquirido, deseamos ser los primeros en recibir atención, ¿cierto?

Parece que la impaciencia viene adosada a nuestra personalidad desde el día en que nacemos. Los bebés muestran su impaciencia con llanto cuando el alimento esperado no llega rápido a sus bocas. Luego, ya de adultos, también exigimos disfrutar de nuestros “derechos” con prontitud. Así que pasamos de ser hijos exigentes a convertirnos en padres demandantes.

Si trasladamos este defecto de carácter a nuestra relación con Dios, nos damos cuenta de que sucede lo mismo: con demasiada frecuencia somos impacientes con el Señor. Pero, ¿de dónde surge nuestra impaciencia respecto a Dios? En primera instancia, de una fe débil. El salmista dijo en medio de un doloroso suspiro: “A ti clamo, Señor; ven pronto a mí. ¡Atiende a mi voz cuando a ti clamo!” (Salmo 141:1).

¡Vaya que exigía prontitud y atención inmediata!

En segundo lugar, nuestra impaciencia se debe a que estamos acostumbradas a medir el tiempo de Dios con nuestro propio reloj. No nos damos cuenta de que el tiempo de Dios no tiene principio ni fin, por tanto no se puede medir según parámetros humanos. Dios se encuentra y permanece en la eternidad, no está sujeto al ritmo de las manillas del reloj que colgamos en las paredes de nuestra casa.

En tercer lugar, las respuestas de Dios llegan al final de un proceso que se efectúa en nuestras vidas. Muchas veces pensamos que si Dios nos ama, debe complacernos y darnos lo que le pedimos tan pronto como sea posible. Dios no solamente desea bendecirnos, sino que primero desea enseñarnos, moldearnos, transformarnos. La respuesta llega cuando todo esto ha sucedido en lo más íntimo de nuestro ser.

Si esperas una respuesta de parte de Dios, sé paciente. Esa actitud te ayudará a recordar que Dios no te ha olvidado. Él te dará lo que necesitas de acuerdo a la multitud de sus misericordias.

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
ALIENTO PARA CADA DÍA
Por Erna  Alvarado

POR QUÉ PERSIGUIERON A GALILEO


Entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor (Mateo 20:26).

Tú sabes que hay una conspiración contra la verdad. Desde Caín, que persiguió a Abel, el odio contra la verdad ha sido continuo y con frecuencia quienes creen en ella son perseguidos.

La leyenda dice que Galileo Galilei fue perseguido porque defendía la teoría copernicana de que la Tierra gira alrededor del Sol. Se ordenó a Galileo que se presentara ante la Inquisición en Roma y, sí no iba voluntariamente, se lo llevaría encadenado a las prisiones de ese alto tribunal. Galileo, que ya tenía setenta años, fue interrogado largamente y amenazado con la tortura. Al no tener defensa, adoptó la única opción razonable que le quedaba y el 22 de junio de 1633 recitó, de rodillas, la abjuración prescrita en la gran sala del convento dominicano de Santa María Sopra Minera: “Con el deseo de disipar de la mente de Vuestras Eminencias y de todo verdadero cristiano esta vehemente sospecha arrojada sobre mí, con corazón sincero y fe verdadera, abjuro, condeno y rechazo los errores y herejías mencionados, y en general, toda herejía y secta contraria a la Santa Iglesia”.

Pero en realidad fue el mismo Galileo el que más hizo para que lo persiguieran. La misión de su vida, según sus propias palabras, era “lograr alguna fama”. Orador y panfletista inflamado, cuando estudiaba en la Universidad de Pisa lo llamaban “El pendenciero”. Publicó un poema satírico burlándose de los profesores que asistían al aula vestidos con la toga.

Se atribuyó en Venecia la invención del telescopio y fue ingrato e injusto con Kepler. Cuando Einstein se refirió a este hecho dijo: “Esto, ¡ay¡ es vanidad. Se la encuentra en muchos científicos”.

La Iglesia Católica lo toleraba. El Vaticano elogió la investigación de Galileo con el telescopio y lo honró con un día de ceremonias en el Colegio Romano. El papa era su amigo y el cardenal Bellarmino aceptó que, si la teoría copernicana era correcta, “tendríamos que proceder con gran circunspección para explicar los pasajes de la Escritura que parecen enseñar lo contrario”.

Pero Galileo estaba desbocado. Se burlaba de los jesuitas y de toda autoridad que no concordaba con él. Se puede decir que por su falta de humildad, prudencia y sabiduría, encendió los fuegos de la persecución en su contra.

Galileo carecía de humildad. Presenta tú la verdad con humildad y no despiertes por tu imprudencia la animosidad de los demás contra ti o contra la verdad que buscas defender.

 MEDITACIONES MATINALES JÓVENES 2013
¿SABÍAS QUE…?
Por: Félix H. Cortez

UN SITIO RESBALOSO


Lugar: Michigan, EE. UU.

Palabra de Dios: Proverbios 16:25

Los empleados de alto rango de la compañía Frito-Lay chapoteaban por el estacionamiento, ignorando que algo fuera de lo común estaba ocurriendo. Era el invierno de 1973, y estaban acostumbrados a caminar en medio de la lluvia, la nieve y la nieve medio derretida desde y hasta sus autos.

La empresa de papas fritas estaba junto a un río, que se había congelado. Ese invierno, algunas personas notaron allí un charco inmenso y resbaladizo que se había formado encima del hielo. ¿Qué podía ser? Cuando los ecologistas lo estudiaron, descubrieron que el charco estaba formado en un ciento por ciento por aceite vegetal.

¿Qué hacía el aceite vegetal en el medio del río? Más investigaciones revelaron que un tanque de depósito de la compañía de papas fritas tenía una pérdida. Casi cuarenta mil litros de aceite, que la empresa usaba para freír las papas, se habían derramado en el río. El aceite se había desparramado por el estacionamiento de la empresa durante semanas, y sobre eso habían estado caminando los empleados.

A veces, quizás estés “chapoteando” sobre cosas que no son muy deseables. No sobre un estacionamiento aceitoso, sino sobre cosas malas para tu cuerpo, para tu mente, para tu caminar espiritual con Dios. Por ejemplo, tal vez estés tentado a adoptar un hábito malo, o quizá te encuentres mirando algo que no deberías mirar. A veces, ni siquiera te das cuenta de que estás caminando sobre algo indeseable.

Un proverbio dice: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte’’. No te engañes andando en cosas que no deberías andar, aunque a ti te parezcan buenas. Busca el consejo de Dios, y pídele que te mantenga en un camino limpio.

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES
EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO
Por: Helen Lee Robinson

MARÍA, UNA MAMÁ ESPECIAL


Tu oración: Padre celestial, te doy las gracias porque enviaste a tu Hijo Jesús.

Versículo para hoy: «Que Dios haga conmigo como me has dicho». Lucas 1: 38.

EN UN PERIODICO leemos acerca de hechos que suceden en nuestra ciudad y en el mundo. Hoy te voy a leer la historia de una hija de Dios que recibió una noticia maravillosa.

María estaba limpiando su casa, estaba feliz porque pronto seria su boda, ¡de pronto una luz muy fuerte ilumino su habitación!, era un ángel de Dios, María se arrodillo, tenía miedo, ¡un ángel estaba en su casa!

El ángel le dijo que no tuviera miedo, porque ella sería la mama del Hijo de Dios. María tendría el privilegio de abrazar y cuidar del precioso Hijo de Dios.

Después que el ángel se fue, María sonreía mientras miraba las flores y decía: «¡Seré la mamá del Hijo de Dios!» Ese día María le dio gracias a Dios por la maravillosa noticia que había recibido.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch