viernes, 28 de junio de 2013

UN AMIGO PARA EL PURO DE CORAZÓN


Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mateo 5:8.

   Los de limpio corazón verán a Dios. Aunque todos consideren a Cristo como juez, los puros de corazón lo verán como un amigo, porque Cristo dijo: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” (Juan 15:15). Los limpios de corazón verán a Cristo como un amigo y un hermano mayor. Quienes buscan constantemente a Cristo para obtener su consejo, que oran sinceramente por su Espíritu Santo, se apenarán si una nube los oculta de su vista...
   El mundo cristiano, en este tiempo, se inclina a aceptar las sofisterías de Satanás en lugar de la Palabra de Dios. Muchos se han separado de Dios por causa de palabras malsanas, y no les interesa contemplar a Dios ni incluirlo en sus pensamientos. Su deseo de ver a Dios no es mayor que el de Adán cuando se escondió ante su Padre celestial que se acercaba...
   Hemos de mirar a Jesús como nuestra única esperanza para ser librados de nuestros pecados, porque en él no hay pecado. Él se hizo pecado por nosotros para poder llevar nuestra culpa, presentándose ante el Padre como culpable en lugar de nosotros, en tanto que nosotros, que creemos en él como un Salvador personal, podamos ser contados por limpios de la influencia contaminante del pecado. Por medio de la justicia imputada de Cristo se nos considera sin culpa.
   Cristo ha dado a cada ser humano la evidencia de que él es el único que puede llevar el sufrimiento, la pena y el pecado humanos. Los que declaran que Cristo es su sustituto y garante, si aferran sus almas impotentes de Cristo, podrán sostenerse como viendo al Invisible. La bendición: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”, les pertenece.
   Cuando usted sea engañado y caiga en pecado, no se desanime. No se tarde ni sufra en la incredulidad desesperada, sino presente su caso inmediatamente a Jesús...
   Cristo recorrió la senda donde Adán fracasó, y redimió su penosa derrota. Fue perfeccionado por el sufrimiento y es capaz de socorrer a todos los que sean tentados, y de abrir una vía de escape para que sean capaces de soportar la tentación... Sabe cómo simpatizar con cada ser humano, porque ha unido su interés con los intereses de aquellos a quienes vino a salvar. ¡Qué Sumo Sacerdote maravilloso es Jesús! Podemos rendir la carga de nuestra alma sobre él –Signs of the Times, 3 de octubre de 1895.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

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