viernes, 21 de junio de 2013

ANOSOGNOSIA - 2

Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista (Apocalipsis 3:18).

  
  En la lectura anterior te hablé de la señora Dodds y de otras personas que sufren anosognosia (negación de la enfermedad). A pesar de que es evidente que se encuentran paralizadas de un lado de su cuerpo, creen firmemente que están bien y, por lo tanto, niegan su situación o buscan excusas para explicar la incapacidad como si fuera algo temporal.
  Los investigadores han encontrado seis tipos básicos de estrategias que las personas enfermas de anosognosia usan para no reconocer su situación:
Negación. La persona niega abiertamente su parálisis. De hecho puede afirmar que puede ver su miembro paralizado moviéndose y realizando tareas.
Represión. Después de reconocer su parálisis, recurre a la negación de su situación. Al parecer, reprime el recuerdo de la parálisis y lo esconde en algún lugar de su memoria.
Reacción opuesta. Afirma exactamente lo contrario. Dice que su lado paralizado es realmente más fuerte que el otro.
   Racionalización. Ofrece una razón o excusa para explicar su situación.
Humor. El paciente hace que los demás sonrían para desviar su atención de la situación en que se encuentra.
Proyección. La persona culpa a otros por su situación.
¿Te detuviste a pensar cuántas de nuestras excusas para entregarnos a Dios son realmente estrategias para negar el hecho de que lo necesitamos? Algunos afirman que no necesitan entregarse a Dios porque en realidad ya lo han hecho y están a bien con él. Otros aceptan temporalmente su necesidad, pero después la niegan abiertamente. Algunos que tienen problemas con la pornografía o la avaricia, por ejemplo, fustigan a otros por esos males y después adoptan actitudes extremas en cuanto a esas debilidades. Además, hay quienes presentan razones convincentes (para ellos, pero no para Dios) para no aceptar su situación.   Algunos prefieren refugiarse en los chistes. El resto echa la culpa a otros por su situación. Mientras el orgulloso seguirá “pobre, ciego y desnudo” (Apoc. 3:17) con tal de no reconocer su situación, el humilde será colmado de riquezas y bendiciones espirituales por nuestro Padre amante.
   Lo cierto es que no reconocer nuestros verdaderos problemas nos aleja de un arrepentimiento genuino y, por supuesto, de las soluciones oportunas. De ahí la importancia de ser sinceros en nuestra vida espiritual. ¿No crees que hoy es el momento de reconocer tu necesidad y buscar ayuda divina?

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

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