miércoles, 23 de octubre de 2013

UN HERMANO LEAL


Tu oración: Querido Padre, hoy quiero seguir siendo como Aarón y ayudar a mi hermano.

Versículo para hoy: «Tú le hablarás a Aarón como si fuera yo mismo, y Aarón a su vez le comunicara al pueblo lo que digas tu». 
Éxodo 4: 16.

AARÓN era el hermano mayor de Moisés, los dos no habían podido jugar a la pelota o a los caballos, nadar en el río, ellos no habían crecido juntos. Pero Dios tenía un plan especial para estos dos hermanos. Aarón veía a lo lejos que se acercaban unos viajeros, ¿sería su hermano Moisés? ¡Sí! Era su hermano menor, Aarón salió a recibirlo, estaba feliz de volver a verlo.

Dios deseaba que Aarón ayudara a Moisés, Aarón sería el encargado de decirle al pueblo de Israel lo que Dios le comunicaba a Moisés, los dos hermanos estaban felices de servir a Dios en tan importante misión.

Ahora ellos serían los que estarían frente a la corte del faraón para pedir que liberara a los israelitas y dejaran de ser esclavos.

Un amigo de Dios es amable con sus hermanos y los ayuda en sus tareas, cuando tu hermanito se cae y raspa las rodillas o cuando necesita ayuda.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

martes, 22 de octubre de 2013

LOS FRUTOS DEL PENTECOSTÉS


Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan… reconocían que habían estado con Jesús. Hechos 4:13.

Después de la crucifixión de Cristo, los discípulos formaban un grupo desvalido y desanimado, como ovejas sin pastor. Su Maestro había sido rechazado, condenado y clavado en la ignominiosa cruz. Los sacerdotes y los gobernantes judíos habían declarado burlonamente: “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar” (Mateo 27:42)…

Pero la cruz, ese instrumento de vergüenza y tortura, trajo esperanza y salvación al mundo. Los discípulos se reanimaron, los abandonó su desesperanza e impotencia. Sus caracteres fueron transformados y los lazos de amor cristiano unieron al grupo. Eran hombres humildes, sin riquezas, sin armas fuera de la Palabra y el Espíritu de Dios, y considerados por los judíos como simples pescadores; sin embargo, salieron con la fuerza de Cristo a testificar de la verdad y a triunfar sobre toda oposición. Vestidos con la armadura divina, empezaron a contar la maravillosa historia del pesebre y de la cruz. Sin honores o reconocimiento humanos, fueron héroes de la fe. De sus labios brotaron palabras de elocuencia divina que sacudieron al mundo.

Los que habían rechazado y crucificado al Salvador, y esperaban ver a los discípulos desanimados y abatidos, listos a renunciar al Señor, oyeron con asombro el testimonio claro y denodado de los apóstoles, proclamado bajo el poder del Espíritu Santo. Los discípulos trabajaron y hablaron como su Maestro había trabajado y hablado, y todos los que los oían, decían: “Han estado con Jesús, y han aprendido de él”.

Cuando los apóstoles salieron por todas partes a predicar acerca de Jesús, hicieron muchas cosas que los gobernantes judíos no aprobaron. La gente sacaba a la calle a sus enfermos y a los perturbados por espíritus inmundos; se reunían multitudes a su alrededor, y los que habían sido sanados voceaban sus alabanzas a Dios y glorificaban el nombre de Aquel a quien los judíos habían condenado, coronado de espinas, y hecho azotar y crucificar. Jesús ahora era exaltado por encima del sacerdote y del gobernante; y había peligro de que las doctrinas de los rabinos se desprestigiaran, porque los apóstoles incluso declaraban que Cristo había resucitado de los muertos…

“Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hech.os5:42).- “Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47) - Signs of the Times, 20 de septiembre de 1899; también se encuentra en Recibiréis poder, p. 177.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

SABIDURÍA, ¿PARA QUÉ?


La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría! Por sobre todas las cosas, adquiere discernimiento. Estima a la sabiduría, y ella te exaltará; abrázala, y ella te honrará; te pondrá en la cabeza una hermosa diadema; te obsequiará una bella corona. Proverbios 4:7-9

Muchas son las opciones académicas que actualmente se ofrecen para la adquisición de conocimientos en las diferentes ramas del saber. Las escuelas y las universidades abren sus puertas a todo tipo de intereses y preferencias personales. Los centros de estudios especializados ofrecen muy variadas opciones para todo tipo de persona: hombres, mujeres, jóvenes, adultos, trabajadores, desocupados…

Incluso en algunos lugares hay, para las personas de escasos recursos, instituciones educativas gratuitas que les permitirán obtener un adiestramiento válido y respetable. Es más, en algunos sectores de la población mundial existe una verdadera sed por acumular títulos y certificados.

Los eruditos y los especialistas abundan, lo cual es bueno. En un mundo tan especializado como el actual, necesitamos tantos profesionales técnicos como sea posible. Sin embargo, muchos no reconocen que es la sabiduría de Dios la que puede hacer volar un avión, o flotar una embarcación de miles de toneladas de peso. Hemos desarrollado una excesiva confianza en las capacidades y logros del propio ser humano. En la actualidad somos capaces de trasplantar órganos y prácticamente devolver la esperanza de vida a quien la creía perdida. ¡Es verdaderamente asombroso lo que se puede lograr! Pero existe otra sabiduría, y lamentablemente son pocos los que la procuran. Me refiero a la sabiduría de lo alto.

Es Dios quien nos enseña la ciencia de la vida, quien nos puede hacer personas productivas, felices y realizadas, así como llevarnos a disfrutar una experiencia espiritual y emocional profunda con él. Esa sabiduría no es conocida por la mayor parte de los seres humanos, quienes por ende no procuran adquirirla. Las consecuencias son evidentes dondequiera que vayamos.

Querida hermana, las que permanecemos en casa cuidando a la familia; las empleadas que buscan el sustento diario; las jovencitas que transitan por los pasillos de las universidades; todas hemos recibido un llamado de parte de Dios para adquirir la sabiduría del cielo. La misma nos enseña a vivir con dignidad y respeto. Nos muestra la senda de la rectitud y nos hace reconocer a Dios como el soberano del universo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

LA ANTIGUA Y SENSACIONAL NOTICIA


También Enoc, el séptimo patriarca a partir de Adán, profetizó acerca de ellos: “Miren, el Señor viene con millares y millares de sus ángeles” (Judas 14).

Durante mucho tiempo los religiosos han sido quienes se han referido a la segunda venida de Jesús en gloria y majestad, así como lo que comúnmente se conoce como el “fin del mundo”. Incluso, el año pasado seguro que escuchaste sobre las supuestas profecías de los mayas sobre el fin del mundo. Sin embargo, hoy, un buen número de ambientalistas y científicos aseguran que un colapso en el planeta es muy probable, dadas las condiciones de nuestro mundo. No obstante, los cristianos sabemos que el centro de la noticia sigue siendo la misma: Jesús vendrá para intervenir directamente en los asuntos del planeta.

Enoc, el séptimo hombre que vivió después de Adán, comentó la noticia que seguramente Adán ya conocía, pero sus comentarios no se registraron. La segunda venida de Jesús con sus millares y millares de ángeles (Daniel 7:10; Mateo 16:27) será el acontecimiento de los siglos. Se viene anunciando desde hace miles de años. Es natural que así sea, pues será la única vez en la historia que “todos” los millares y millares de ángeles que Dios tiene a su servicio vengan a la tierra juntos. Por supuesto que este acontecimiento entra en la categoría de sensacional con todos los derechos que le da su calidad de único, grandioso, espectacular, terrible, glorioso, aterrador, sublime y gozoso. Ningún otro acontecimiento de la historia puede recibir todos esos calificativos.

La segunda venida de Jesús en gloria y majestad es la esperanza bendita de la humanidad (Tito 2:13). Ya sabes que todos los reflectores proféticos se concentran en este acontecimiento.

La primera venida de Jesús hace absolutamente necesaria la segunda. Cuando venga por segunda vez terminará la obra que comenzó a realizar en la primera. Todas las esperanzas de todos los hijos de Dios, desde Adán hasta el último que viva, se concentran en la segunda venida de Jesús. Los cristianos que se sienten felices y dichosos pueden olvidarse de su venida y no desearla, aunque eso no quiere decir que no crean en ella y no la esperen. Pero los que sufren dolores irremediables, como una enfermedad crónica en fase terminal, o la muerte de un ser amado, los que ya no tienen esperanza en este mundo, esperan en silencio su venida.

No olvides la antigua y sensacional noticia. Es la única noticia verdaderamente buena que existe en este mundo. Prepárate para recibir a Jesús.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

UN NEUMÁTICO PINCHADO


Lugar: Kentucky, EE.UU.

Palabra de Dios: Salmo 50:15

De pronto sentí una sacudida, y supe que algo no andaba bien. Mi amiga rápidamente giró el volante, y salió de la ruta. Cerrándonos abrigos, nos bajamos al frío intenso, para ver qué había pasado.

Era un neumático pinchado. Tendríamos que cambiarlo antes de poder seguir adelante.

Abriendo el baúl, encontramos las herramientas que necesitábamos.

Y hasta allí llegamos, en el proceso de cambiar la rueda. Las tuercas estaban muy ajustadas, y no podíamos aflojarlas. No importa cuánta fuerza hiciéramos, no se aflojaban. Los dedos se nos empezaron a congelar, y no sabíamos qué hacer.

“Señor, por favor, envía ayuda”, oré. “No podemos hacer esto solas”.

Auto tras auto pasaba zumbando al lado de nosotras. ¿Qué íbamos a hacer? No teníamos un teléfono celular. No podíamos andar con una rueda pinchada. Y cada vez hacía más frío. Entonces, vimos que un camión muy grande se salía de la carretera y retrocedía lentamente, hacia nosotras. ¡Qué alivio! Había llegado ayuda.

Cuando el conductor del camión vio lo que pasaba, se puso a trabajar.

No le llevó casi nada de tiempo. Enseguida remplazó la rueda por la de auxilio.

-¡Que les vaya bien! -dijo.

Y se fue corriendo hacia su camión, sin aceptar el dinero que le ofrecimos. Al volver a la ruta oré, agradeciendo a Dios por enviar al bondadoso chofer del camión, y por contestar mi oración.

Estoy feliz de tener un Dios al que podemos acudir, ¿y tú? Él nos alienta: “Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás”.

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

DIOS LLAMA A UN HÉROE


Tu oración: Querido Padre, hoy deseo ser como tu amigo Moisés, quiero escuchar tu voz y obedecerte.

Versículo para hoy: «No te acerques. Y descálzate, porque el lugar donde estas es sagrado». Éxodo 3: 5.

MOISES estaba en el valle cerca de un gran monte cuidando sus ovejas. Se quedó mirando fijamente un pequeño arbusto llamado zarza que ardía, ¡pero no se quemaba! Moisés sintió curiosidad y comenzó a acercarse, cuando escucho una voz que le dijo: «¡Moisés, Moisés!»

Rápidamente Moisés reconoció que era la voz de Dios y contestó: «Aquí estoy».

Dios le pidió que se quitara las sandalias de sus pies porque estaba en un lugar santo, así como cuando tú vas a la iglesia y te arrodillas para orar a Dios. Asimismo Moisés, se arrodillo ante Dios y escucho atentamente la misión que Dios tenia para él.

«He escuchado el clamor de mi pueblo que está preso en Egipto, tú serás quien ira con el faraón y le vas a pedir que libere a mi pueblo».

Moisés no podía creer tan importante misión, pero Dios prometió estar con él y ayudarlo para que sacara al pueblo de Dios y así llevarlo a una hermosa tierra donde seria libre y feliz.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

lunes, 21 de octubre de 2013

PENTECOSTÉS


Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos… Y fueron todos llenos del Espíritu Santo. Hechos 2:1-4.

Durante el sistema judío, la influencia del Espíritu de Dios se había visto de una manera destacada, pero no en su plenitud. Durante siglos se habían ofrecido oraciones por el cumplimiento de la promesa de Dios de impartir su Espíritu, y ninguna de estas súplicas fervientes había sido olvidada.

Cristo decidió que cuando ascendiera de esta tierra, concedería un don a los que creyeron en él y a los que creerían en él. ¿Qué don suficientemente rico podía conceder que señalara y representara su ascensión al Trono de mediación?

Debía ser digno de su grandeza y su realeza. Decidió concedernos a su representante, la tercera Persona de la Deidad. Este don no podía ser superado…

El Espíritu había estado esperando por la crucifixión, la resurrección y la ascensión de Cristo. Durante diez días los discípulos ofrecieron sus peticiones por el derramamiento del Espíritu, y Cristo en el cielo añadió su intercesión…

El Espíritu fue dado como Cristo había prometido, y cayó como un poderoso viento sobre los reunidos, y llenó toda la casa. Vino con plenitud y poder, como si hubiera sido retenido por largas edades…

En el día de Pentecostés, los testigos de Cristo proclamaron la verdad, contándoles a otros las nuevas maravillosas de la salvación a través de Cristo. Y como una flameante espada de dos filos, la verdad centelleó y produjo convicción en los corazones humanos. La gente quedó bajo el control de Cristo.

Las buenas nuevas fueron llevadas hasta los confines del mundo habitado. La iglesia vio cómo se le reunían conversos de todas partes. Fue reparado el altar de la cruz, que santifica el don. Los creyentes fueron convertidos nuevamente.

Los pecadores se unieron con los cristianos, para buscar la perla de gran precio.

Se cumplió la profecía: “El que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como… el ángel de Jehová” (Zac. 12:8). Cada cristiano veía en su hermano la estampa divina de la benevolencia y el amor.

Un solo interés prevalecía. Un tema dominaba todos los demás. Cada pulso latía en saludable concierto. La única ambición de los creyentes era ver quiénes podían revelar más perfectamente la semejanza del carácter de Cristo; quiénes podían hacer más para el engrandecimiento de su Reino… El Espíritu de Cristo animaba a toda la congregación, porque habían encontrado la perla de gran precio -Signs of the Times, 1 de diciembre de 1898.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White