jueves, 12 de septiembre de 2013

LA REINA VALIENTE


Tu oración: Padre, gracias porque tú nos das fuerza y valor para hacer lo que nos da temor.

Versículo para hoy: «Cuando tengo miedo, confió en ti». Salmos 56: 3.

ESTER escucho que Mardoqueo estaba preocupado. Envió a uno de los siervos del rey a preguntarle cual era la razón de su preocupación. Mardoqueo le dijo a Ester que Aman quería tomar represalias contra el porque no se arrodillaba cuando pasaba, pero también en contra de todos los judíos que Vivian en la ciudad. Así que Mardoqueo le dijo a Ester que pidiera misericordia por su pueblo.

Ester envió un mensaje urgente a Mardoqueo, le dijo que podía morir si entraba a la presencia del rey sin ser invitada. Ella sabía que la única manera de evitar la muerte era si el rey le extendía su cetro de oro y le pedía que se quedara.

Ester valerosamente le dijo a Mardoqueo que iría a ver al rey.

Pero primero pidió que todo el pueblo ayunara tres días y orara para que el rey extendiera su cetro y pudiera librar a su pueblo.

Ester se puso sus vestidos reales y entro a la habitación donde estaba el rey. El rey estaba muy contento de verla y extendió su cetro de oro. Así fue como Ester vivió y salvo a su pueblo de ser muerto.
  
LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch


miércoles, 11 de septiembre de 2013

INTÉRPRETE DE SUEÑOS


Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. Génesis 41:15.

Cuando José interpretó los sueños del panadero y el copero, rogó al copero que se acordara de él cuando lo reinstalaran en su cargo; pero a este se le olvidó, y José pasó dos años más en la prisión.

Pero una persona más exaltada que el jefe de los coperos tuvo un sueño, y cuando no se pudo hallar a nadie que lo interpretara, José vino a la memoria del copero. “Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón. Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón” (Génesis 41:14-16).

Gracias a la sabiduría que le había sido otorgada por Dios, José pudo ver el verdadero significado del sueño. Vio los designios maravillosos de Dios, y expuso todo el asunto claramente ante Faraón. Le reveló la larga hambruna que vendría sobre la tierra y los planes que debían trazarse para salvar a la nación de la destrucción... Sus palabras fueron recibidas como oro, y se le dio la respuesta: “Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú” (vers. 39, 40).

José representaba a Cristo; se sostuvo muchos años como el honorable administrador de Egipto. En su vida y su carácter se manifestó lo que es agradable, puro y noble. Al sobrellevar sus penas en circunstancias difíciles y al soportar la tentación, José fue uno en carácter con Cristo...

El ejemplo de José, brillante con la luminosidad del cielo, no brilló en vano entre este pueblo por los cuales Cristo se había comprometido para llegar a ser una ofrenda: un pueblo sobre quien Dios fungía como guardián, y sobre el cual había conferido bendiciones no solo temporales sino también espirituales, con la intención de atraerlos hacia él mismo – Youth’s Instructor, 11 de marzo de 1897.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

LLENA LO QUE ESTÁ VACÍO


El temor del Señor conduce a la vida; da un sueño tranquilo y evita los problemas. 
Proverbios 19:23

Hay gente que cree haber perdido el sentido de la vida. Aseguran sentir un gran vacío existencial que les quita las fuerzas y los deseos de vivir. Arguyen que las metas y los proyectos que no han podido alcanzar son los responsables de la condición en que está su vida. Cuando se pierde el interés y el gozo de vivir, corremos un grave peligro. Los sentimientos que preceden a esta condición son de impotencia, incapacidad, derrota y desaliento. La persona se hace vulnerable y es muy posible que caiga en un estado de postración física, emocional y espiritual, en el cual ya nada importa. Con el desánimo a cuestas, algunos no saben a dónde ir, ni qué hacer.

La vida es uno de los dones más preciados que Dios nos ha dado. Cuando nos la proveyó, también puso dentro de nosotros la capacidad de gozar, de amar, de luchar, de buscar lo mejor y lo superior. No somos seres incapacitados e inútiles para quienes basta únicamente con respirar. La breve vida de Jesús en esta tierra fue rica y trascendente. Durante su vida no hubo lugar para la conmiseración, aunque lo maltrataron. El servicio abnegado ocupaba la mayor parte de su tiempo, pues él sabía que tenía una misión que cumplir. Por eso declaró: “El que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de los demás; así como el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:26-28).

En este mundo consumista y competitivo podríamos fácilmente perder de vista los motivos correctos para vivir. La búsqueda de riquezas, prestigio, posición social, finalmente puede llevarnos al vacío existencial. La Biblia contiene una buena amonestación al respecto: “Puedes ponerte a la sombra de la sabiduría o a la sombra del dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de dar vida a quien la posee” (Eclesiastés 7:12).

Amiga, ruega para que en este día el Señor te llene de sabiduría, y de esa forma consigas llenar todo vacío de tu corazón con motivos correctos y santificados.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

ÉL ME ENSEÑÓ CÓMO ES JESÚS


Yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (Mateo 5:39).

Podemos aprender un poco mejor este difícil mandato mediante una historia reciente de las actividades misioneras en zonas remotas. John Selwyn, quien fuera obispo de una misión en Indonesia, en el Pacífico Sur, había sido un famoso boxeador en sus días de estudiante en el Colegio de Eaton y la Universidad de Cambridge.

Un día el obispo tuvo que reprender a un isleño que sufría un ataque de mal genio.

Enojado por lo que Selwyn dijo, el isleño cerró los puños y le propinó al obispo un tremendo puñetazo en el rostro. Este, que todavía estaba bastante fuerte, podría haber dejado fuera de combate al isleño con un gancho de izquierda, pero no lo hizo. En cambio se quedó mirando el rostro de su atacante con serenidad. El agresor estaba tan avergonzado, que escapó a la selva.

El incidente pasó casi inadvertido. Pocos años después, cuando Selwyn había regresado a Inglaterra, el hombre que antes lo golpeara fue a ver al obispo que había tomado el lugar de Selwyn para confesar su fe y ser bautizado. Cuando se le preguntó qué nombre deseaba tener como cristiano, dijo: “Quiero llamarme John Selwyn, porque él me enseñó cómo es Jesús”.

El caso de David, cómo perdonó la vida a Saúl, es más conocido. Mediante su ejemplo podemos aprender más de este principio de devolver el mal o los insultos con bendiciones.

Sin duda recuerdas lo que pasó en una cueva. Según la forma de pensar en aquellos tiempos, Dios había puesto a Saúl en manos de David. Pudo haberlo matado, según la ley de la guerra. Pero no fue así. Aunque solo cortó el borde del manto del rey, ese sencillo acto le pareció reprobable y se sintió culpable por ello (1 Samuel 24:4-16). En otra ocasión, David y uno de sus comandantes entraron hasta el mismo corazón del campamento y llegaron hasta donde el rey dormía. Pudieron matarlo, pero David no lo permitió (1 Samuel 26:8-25).

¡Qué hermosa actitud tuvo David hacia el hombre que trataba de matarlo! Cuán diferente sería la calidad de nuestras relaciones si permitiéramos que fuera Dios quien nos vindicara ante nuestros enemigos. Si alguien te ha hecho daño, sigue el consejo de Jesús. Perdona, olvida y, si es necesario, vuelve la otra mejilla. Serás un héroe o una heroína de Dios.


Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

RASTROS EN LA SELVA SEGUNDA PARTE


Lugar: Filipinas

Palabra de Dios: 2 Pedro 3:9

No tuvimos problemas en seguir los rastros dejados por nuestro maestro. Pero, una media hora más tarde, nos dimos cuenta de que algo andaba mal. Ya no nos llegaba la luz del sol, por lo espeso de las hojas que estaban encima de nosotros, y hacía rato que no veíamos ninguna señal. Debíamos haber pasado por alto alguna, a lo largo del camino.

Aunque nos dábamos cuenta de que estábamos yendo en la dirección equivocada, Jason y yo seguimos avanzando por la selva, hasta que llegamos a una pendiente muy pronunciada, que bajaba. Jason se ofreció a ir adelante y explorar el camino. Yo miraba cómo se abría paso con cuidado, hasta que los pastos lo escondieron de mi vista.

Segundos más tarde, lo oí trepando de vuelta y gritando:

-¡Corre!

“¡Corre!” es la única palabra que dijo, pero yo no me detuve a hacer preguntas. Corrí detrás de él tan rápido como me llevaban las piernas. Seguí corriendo y corriendo, sin saber por qué, y demasiado asustada como para preguntar. Corrimos por la selva durante largo rato, evitando la vegetación y tratando de desandar nuestros pasos.

Afortunadamente, encontramos la señal que no habíamos visto, y pronto estábamos nuevamente en el camino correcto.

Cuando finalmente salimos a un claro, el señor Boughman nos estaba esperando. Aunque había estado preocupado por nosotros, no nos retó por habernos demorado tanto. Él estaba contento porque estábamos de regreso y a salvo.

¿Sabes? A veces, cuando seguimos las señales, las guías que Dios nos ha dado en su Palabra, nos desviamos del camino correcto. Si seguimos en la dirección equivocada, podemos metemos en grandes problemas. Pero, la buena noticia es que si reconocemos nuestro error y nos volvemos a Dios, él siempre está listo y dispuesto a recibimos otra vez. La Biblia dice: “El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan”

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

HEGAI, UN ASESOR DE IMAGEN


Tu oración: Dios, hoy quiero ser como Ester y ser amable con las personas.

Versículo para hoy: «Procuren ustedes que su luz brille delante de la gente». Mateo 5: 16.

EL REY ASUERO le dijo a Hegai que Ester seria la nueva reina. Al asesor de imagen le parecía que Ester era hermosa, ella lo trataba muy bien, conversaba con él y cuando le pedía algún servicio, Ester siempre pedía las cosas con amabilidad.

Hegai se dio cuenta que Ester era una joven diferente, así que le preparo los mejores tratamientos de belleza. Ninguna reina lo había tratado tan bien como Ester. Y deseaba que ella estuviera bella cuando se presentara ante el rey.

Por eso Hegai le daba jabones especiales y los mejores alimentos para que tuviera una piel hermosa, además le dio siete doncellas para que cuidaran de ella todo el tiempo.

Hegai no sabía que Ester pertenecía al pueblo de Dios, pero Ester mostro a su amigo estilista que una amiga de Dios es buena y amable con todos.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

martes, 10 de septiembre de 2013

VICTORIOSO SOBRE LA TENTACIÓN


¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Génesis 39:9.

Cuando vino la prueba, cuando la mujer ejerció sus artificios para conducirlo a la iniquidad, José preservó su integridad. Ni las palabras agradables ni las ofertas engañosas causaron que se apartara ni un ápice de lo correcto. Todo cayó en oídos sordos. La Ley de Dios estaba apertrechada su corazón. Le dijo a la atrevida hechicera: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”

La mujer finalmente fracasó en su intento de hacer pecar a José. Satanás fue derrotado. Y entonces José advirtió que los labios que podían alabarlo también podían mentir. La esposa de Potifar buscó venganza, al acusarlo. Por causa de no querer pecar contra alguien que había confiado en él, se vio privado del honor que había ganado merecidamente por la gracia de Dios, y que lo había llevado a relacionarse con los grandes hombres de Egipto.

Esta humillación súbita desde la posición de un siervo digno de confianza y de honores a la de un criminal sentenciado lo habría abrumado, si no hubiera sido por la mano de Dios que lo sostuvo. Pero su confianza en Dios era inamovible. El amor a Dios mantuvo su alma en una paz perfecta. El cielo estaba muy cerca del fértil valle de Egipto, porque allí había un joven que guardaba los caminos del Señor. La presencia de Jesús estuvo con él en la prisión, instruyéndolo, fortaleciéndolo y sosteniendo su mente y su alma, para que la luz del cielo refulgiera.

José había sido probado por el afecto y la preferencia de su padre; por la enemistad, la envidia y el odio de sus hermanos; por la estima y la confianza de su amo, y por su elevada responsabilidad. Fue probado por la seducción de los encantos femeninos, por la adulación de sus labios y su amor ilícito. Pero la pureza firme de José no le permitió escuchar la voz del tentador. La Ley de Dios era su deleite, y él no se apartaría de sus preceptos...

Incluso cuando estaba en prisión, a José se le permitió cierta libertad, y tuvo la oportunidad de compartir la luz con sus compañeros de cárcel. La prisión fue para él una escuela... En cada fase de su administración veía la superioridad de la Ley de Dios, y por su experiencia y observación estaba aprendiendo a ser justo y misericordioso, representando así el carácter de Dios.

Habría de colocarse autoridad en las manos de José y, a través de él, Dios habría de revelarse como el gobernador de los cielos y la tierra. Pero, habría de aprender en la adversidad: la escuela en la que Dios ha designado que sus hijos aprendan – Youth’s Instructor, 11 de marzo de 1897.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White