martes, 31 de diciembre de 2013

CAMINO A CASA

Portada Menores
Lugar: Bulgaria

Palabra de Dios: Apocalipsis 21:3

Mientras Ilia se adentraba en el río torrentoso, mantenía su ropa seca sobre la cabeza. El agua se sentía fría sobre su piel, pero no le importaba: estaba en camino a casa. Un ejército lo había tomado como prisionero de guerra, pero había logrado escapar, con un amigo.

-¿Cómo estás? -preguntó Ilia, mirando a su amigo.

-Bien. Ya estamos a la mitad.

Cuando llegaron a la otra orilla, se vistieron la ropa seca y siguieron caminando. La gente con la que se habían quedado el día anterior les había dado instrucciones acerca de dónde ir. Unos pocos kilómetros más, y verían una casa pequeña; la gente de allí los recibiría, les habían dicho, y los ayudarían.

Ilia y su amigo siguieron viajando de esta manera, deteniéndose en casas a lo largo del camino. Sus pies estaban cansados, y a veces tenían que viajar de noche, pero un pensamiento los mantenía caminando: se dirigían a su casa.

-¡Mira! ¡Ya casi llegamos! -exclamó Ilia, al llegar a terrenos conocidos.

De allí en adelante, casi no podían contener su entusiasmo. ¡Mi casa! Qué maravilloso sería ver otra vez a su familia. Los largos días de viaje habían valido la pena. ¡Ya casi estaban en casa!

¿No será grandioso cuando lleguemos a nuestro hogar celestial?

¡Qué emocionante será aquello! El viaje puede ser difícil por momentos, pero, cuando lleguemos allá, todo habrá valido la pena. Allí, viviremos con Dios porque, “¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios”
                                                                            
Lectura Devocional para Menores
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

UNA JOVEN AMABLE

Portada Pequeños
Tu oración: Querido Padre, hoy quiero ser amable como Rebeca y ayudar a otros.

Versículo para hoy: «”Beba usted, señor”, contestó ella. Y en seguida bajo su cántaro, lo sostuvo entre las manos y le dio de beber». Génesis 24:18.

REBECA caminaba por el polvoriento camino, era un día muy caluroso, llevaba su cántaro en el hombro para recoger agua del manantial.

Vio que se acercaba un grupo de viajeros montados en camellos. Los miró cansados y con sed. Rápidamente Rebeca tomo su cántaro y les dio agua a los viajeros. Después le dio de beber a los sedientos camellos. Rebeca seguramente se cansó de tanto llenar su cántaro, ¡porque lo lleno diez veces!

Pero nunca se quejó. Ella fue amable con los cansados viajeros y sus camellos.

Los amigos y las amigas de Jesús son amables y bondadosos con los demás.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch

lunes, 30 de diciembre de 2013

PREPARANDONOS PARA EL CIELO

Portada Desde el corazon
Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza,
y le vistieron las ropas.
Zacarías 3:5.

Al aproximarnos a los peligros de los últimos días, las tentaciones del enemigo se vuelvan más fuertes y más decididas. Satanás ha descendido con gran poder, sabiendo que su tiempo es corto; y está obrando “con todo engaño de iniquidad para los que se pierden” (2 Tesalonicenses 2:10). Mediante la Palabra de Dios nos llega el aviso de que, si fuera posible, engañaría a los mismos elegidos.

Sucesos extraordinarios han de ocurrir pronto en el mundo. El fin de todas las cosas está cercano. El tiempo de angustia está por llegar para el pueblo de Dios. Será entonces cuando se promulgará el decreto que prohíbe comprar o vender a quienes guardan el sábado del Señor, y cuando se los amenazará con castigos, y aun con la muerte, si no observan el primer día de la semana como día de reposo…

En el tiempo de angustia, Satanás excita a los malvados y estos rodean a los hijos de Dios para destruirlos. Pero no sabe que en los libros del cielo se ha escrito la palabra “perdón” frente a sus nombres. Tampoco sabe que se ha dado esta orden: “Quitadle esas vestiduras viles… Pongan mitra limpia sobre su cabeza, y vístanlo con ropas nuevas”…

Aunque hablamos de la necesidad de separarnos del pecado, recuerde que Cristo vino a nuestro mundo a salvar a los pecadores, y que él “puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios” (Hebreos 7:25). Es nuestro privilegio creer que su sangre es capaz de limpiarnos de toda mancha y suciedad de pecado. No debemos limitar el poder del Santo de Israel. El desea que vengamos a él tal como somos, pecaminosos y contaminados. Su sangre es eficaz. Le suplico que no entristezca a su Espíritu al continuar en el pecado. Si usted cae en tentación, no se desanime. Esta promesa resuena hasta nuestros tiempos: “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1). Creo que los labios de los mortales debieran entonar un canto continuo de acción de gracias por esta sola promesa. Reunamos estas preciosas joyas de promesas, y cuando Satanás nos acuse por nuestra gran pecaminosidad y nos tiente a dudar del poder de Dios para salvar, repitamos las palabras de Cristo: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37) - Review and Herald, 19 de noviembre de 1908; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 344.
  
Meditaciones Matutinas para adultos
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

RENOVADAS CADA MAÑANA

Portada Mujeres
La humanidad entera sentirá temor:
proclamará las proezas de Dios
y meditará en sus obras.
Que se regocijen en el Señor los justos;
que busquen refugio en él;
¡que lo alaben todos los de recto corazón!
Salmo 64:9-10

Cada fin de año es un tiempo propicio para hacer inventario de nuestra vida.

Esa práctica nos ayudará a reacomodar nuestro equipaje y a deshacernos de las cargas innecesarias que hacen más lenta y pesada la travesía. Podrás examinar cada paso que has dado durante el largo trayecto de estos pasados doce meses, con sus semanas, días, horas y minutos.

Sin embargo, cuando llevamos a cabo dicho examen, la tendencia quizá nos lleve a resaltar los momentos desafortunados y a opacar los aciertos. No es raro que esto sea así, pues es imposible escapar de las turbulencias propias de la vida.

Si el año que termina te ha traído pruebas asociadas al dolor y la tristeza, piensa también que Dios te revistió de fortaleza para resistir y continuar viviendo. Hay muchas personas que este año se rindieron y perdieron el deseo de continuar con su existencia.

Ahora Dios pone frente a ti otros trescientos sesenta y cinco días que representan oportunidades, desafíos, luchas, alegrías, penas y también glorias. Cada uno de esos momentos deberá ser enfrentado con la actitud correcta para enriquecer la vida. Un extraordinario pensamiento emanado de la Palabra de Dios, y que debe llenarnos de confianza para enfrentar lo que traerá el nuevo tiempo, dice: “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto, digo: ‘El Señor es  todo lo que tengo. ¡En él esperaré!’ ” (Lamentaciones 3:22-24).

Amiga, no sabemos cuál ha de ser el último día que hemos de pasar en este planeta. Únicamente la voluntad de Dios lo determinará. Por eso debemos vivir en un estado de plenitud cristiana. Aprópiate de las misericordias del Señor que serán renovadas a diario.

El nuevo año representa una nueva oportunidad para hacer de nuestras vidas un instrumento de paz y de amor en las manos del Señor. Nos corresponde compartir con los demás la maravillosa esperanza del cristiano de una vida mejor por toda la eternidad. Entrégale a Dios tu pensamiento y tu voluntad y tendrás aliento y fuerzas para ti y los tuyos.

Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

MAS VALIOSA QUE LA "PERLA DE ASIA"

Portada Jovenes
Donde tengan ustedes su tesoro,
allí estará también su corazón.
(Lucas 12:34).

En 1628, un grupo de buzos persas encontró la “Perla de Asia”. Pesa seiscientos quilates, tiene la forma de una gota, de unos siete centímetros de largo y cinco de espesor, y es la perla natural más grande que existe. Unos saqueadores la robaron de la tumba del emperador Quianlong, emperador manchú de la China, en 1799, un siglo después de su muerte. El paradero de la perla fue un misterio hasta que apareció dieciocho años más tarde en Hong Kong, usada como garantía por un cuantioso préstamo que jamás fue devuelto.

Después un comprador de nombre desconocido de París compró la perla por un precio que nunca fue revelado.

Hace dos mil años Jesucristo contó la historia de un mercader que compró una perla de gran precio: “Se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró” (Mateo 13:45,46). Como dijo William Barclay en Mateo: “En el mundo antiguo las perlas ocupaban un lugar muy especial en el corazón de los hombres. La gente procuraba obtener una perla hermosa no solo por su valor monetario, sino por su belleza. Encontraban un placer estético en poseer y mirar una perla [...]. Las fuentes principales de perlas en aquellos tiempos eran las costas del Mar Rojo y las de la lejana Gran Bretaña. Pero un mercader estaría dispuesto a revisar todos los mercados del mundo para encontrar una perla de singular belleza”.

Esta, como todas las parábolas y todas las enseñanzas de Jesús, está llena de significado. Pero un significado evidente es que el mercader que busca buenas perlas es una persona que busca diligentemente un Salvador. Este Salvador vale tanto como todo lo que esa persona tiene, así como la perla valía todo para el mercader. Si la salvación es gratuita y no podemos comprarla, ¿por qué el mercader vendió todo lo que tenía para comprarla? Porque lo que poseemos a menudo nos posee a nosotros. Porque las posesiones pueden controlar nuestra vida, algo que solamente Dios debiera hacer. La salvación cuesta todo lo que tenemos, pero su valor es inestimable.

¿Ya vendiste todo lo que tienes? ¿Ya compraste la perla de gran precio? No dudes un solo instante. La transacción vale la pena.

Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

TUMBA REAL

Portada Menores
Lugar: Egipto

Palabra de Dios: Hebreos 11:24-26

Si viajas a Egipto, verás una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. De hecho, es la única que existe todavía. La Gran Pirámide de Giza fue construida hace más de 4 mil años y, sin embargo, todavía está en pie. Hasta puedes entrar hasta cierto lugar (por un precio, claro).

La pirámide es enorme. Tiene una base cuadrada de 228 metros por lado y su altura es de 137 metros. Los antiguos egipcios colocaron un bloque de piedra tras otro hasta la punta, para crear esta magnífica estructura. La pirámide tiene un total de 2 millones de bloques, y cada uno pesa más de 2 toneladas.

¿Con qué finalidad construyeron los egipcios la pirámide de Giza, o cualquier otra pirámide? Las construyeron para los faraones, los gobernantes de Egipto. Cuando los reyes morían, los colocaban en cámaras dentro de las pirámides, junto con un gran tesoro. Imagina tener una tumba casi tan alta como un edificio de 40 pisos. Los gobernantes de Egipto debieron haber sido personas muy importantes, para tener tumbas tan grandes.

Así de importante era Moisés en la sociedad egipcia. Criado en la familia del rey, probablemente podrían haberle construido una pirámide gigantesca o alguna otra tumba especial. Pero, Moisés eligió dejar todo esto por Dios. Así es como lo describe la Biblia: “Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón.

Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa”

Moisés estaba en lo correcto. Ni siquiera la promesa de una pirámide gigante podía alejarlo de servir a Dios. Decidamos hacer lo mismo.

Lectura Devocional para Menores
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

UN GRAN ARQUITECTO

Portada Pequeños

Tu oración: Querido Padre, hoy quiero ser como Noé y creer en tus promesas.

Versículo para hoy: «Noé era un hombre muy bueno, que siempre obedecía a Dios». Génesis 6: 9.

EN LA TIERRA que Dios había creado, las personas ya no le obedecían, se habían olvidado de él.

Pero había un hombre que amaba y obedecía a Dios llamado Noé. A Noé le gustaba orar, ayudar a sus amigos, hacer el culto familiar con sus hijos, nueras y nietos.

Dios le dijo a Noé que construyera un gran barco, así que Noé y sus hijos empezaron a cortar madera, hacer clavos y buscaban gente que quisiera trabajar.

Noé le predicaba a la gente para que se arrepintiera porque Dios iba a destruir la tierra con un diluvio. La gente se reía de él: «Jajajajaja, ¿cómo va a llover? ¡Si nunca ha llovido!» Aun así Noé se mantuvo fiel y obediente a Dios.

Los amigos de Dios son obedientes, él desea que hagamos lo que él nos dice.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch