sábado, 19 de octubre de 2013

LA VIUDA QUE SE VOLVIÓ RICA – 2


Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará 
(2 Corintios 9:6).

Según el Comentario bíblico adventista, “la respuesta de la viuda sería la medida de su fe, y como consecuencia también la medida de lo que habría de recibir de parte del Señor. Si su fe hubiera sido poca, habría recibido poco; si mucha, recibiría mucho”. La cantidad de vasijas que pidiera prestadas sería la medida de su fe.

Pero, gracias a Dios, la incredulidad no fue un obstáculo para la viuda. Actuó al punto con fe. Siguió al pie de la letra las instrucciones del profeta y consiguió también la cooperación de sus hijos. La fe y la obediencia de la viuda engendraron fe y obediencia en sus hijos.

La fe produce fe, y la obediencia de uno fomenta la obediencia de otros.

La Biblia no dice cuántas vasijas pidió prestadas. Solo dice que “en seguida la mujer dejó a Elíseo y se fue” (2 Reyes 4:5). En esta mina de instrucción bíblica hay un tentador filón de reflexiones. El profeta había aconsejado a la viuda que después de pedir prestadas todas las vasijas que encontrara en su pueblo, en la región, en la provincia, fuera a su casa y se encerrara con sus hijos, para llenar de aceite las vasijas. Ella hizo caso sin titubear.

Dicha experiencia está en armonía con el consejo de Jesús: “Tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará” (Mateo 6:6). La mujer convirtió la sesión de vaciar vasijas en una sesión de oración. Fue una empresa de oración. Plenamente convencida de que Dios estaba con ella, convirtió aquel acto en una oración actuada. Vivió su fe y dio vida a su dedicación. Fue un testimonio ante sus vecinos que después llegaron a saber lo que había sucedido. Porque no cabe duda de que aquella mujer llenó muchas tinajas de aceite y fue un testimonio viviente ante sus vecinos del poder de la fe.

¿Con cuánta frecuencia te encierras para orar, es decir, para tener una sesión privada con Dios? Recuerda que “tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará”.

¿Tienes hoy el deseo de poner en práctica este sabio consejo?

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

UNA HEROÍNA ACUÁTICA


Lugar: Minnesota, EE.UU.

Palabra de Dios: Colosenses 1:13,14

Un día, un pez Betta se convirtió en héroe. Alguien había dejado una vela encendida en una escuela. La vela ardió, hasta que se prendió fuego la caja que estaba debajo de la vela. Inmediatamente las llamas comenzaron a extenderse, encendiendo papeles y libros.

Por allí cerca había un pececito Betta hembra, llamado Dory. Vivía sólita, en su pecera. Las llamas se acercaban cada vez más. El vidrio comenzó a calentarse más y más, hasta que se rompió. El agua que cayó de la pecera se desparramó y apagó las llamas. Cuando los bomberos llegaron, el fuego ya se había apagado. Encontraron a Dory saltando en el piso, en un pequeño charco de agua.

Si no hubiera sido por Dory y su pecera rota, quién sabe lo que habría sucedido. Toda la escuela podría haberse quemado. Puedes estar seguro de que los alumnos de ese curso la trataron como una heroína. Todos querían estar seguros de que Dory estuviera bien. Le consiguieron una pecera nueva y le brindaron mucha atención.

Nosotros también hemos sido rescatados del peligro. La Biblia dice: “Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados”.

¿Quién sabe qué habría sucedido si no fuese por Jesús y por su cruz? Todo el mundo, y todas las personas que hay en él, podrían haberse “quemado”. ¿No estás agradecido porque Jesús te haya salvado de la destrucción? Agradezcámosle y démosle la atención que él se merece. ¡Tratémoslo como el héroe que es!

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

UN HÉROE PERDONADOR


Tu oración: Querido Padre, hoy deseo ser un niño como el héroe José y perdonar.

Versículo para hoy: «Por favor, no se aflijan ni se enojen con ustedes mismos por haberme vendido, pues Dios me mando antes que a ustedes para salvar vidas». Génesis 45:5.

EL MOMENTO de la gran sequía había llegado a Egipto, José era el encargado de repartir el alimento al pueblo, pero en el país donde Vivian sus hermanos ya no había comida, así que fueron a Egipto a buscar alimento. Cuando llegaron, entraron al palacio donde estaba José y se inclinaron ante él. José rápidamente se dio cuenta que eran sus hermanos. José los trato muy bien, les dio de comer y les dio ropa limpia; les puso varias pruebas para saber si ellos habían cambiado o seguían siendo egoístas. Ellos realmente habían cambiado. José quería abrazar a sus hermanos,  así que les dijo que él era José a quien ellos habían vendido años antes.

Los hermanos de José no sabían que decir, el los abrazo y les dijo que no se pusieran tristes por haberlo vendido, porque Dios lo había enviado a Egipto para cuidarlos durante la sequía. Sus hermanos no lo podían creer, era José, ellos se sentían felices, de saber que su hermano José los había perdonado. José mando llamar a su papá para que vivieran todos juntos en Egipto. ¿Cómo crees que se sintió su papá al saber que su amado hijo José estaba vivo?

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

viernes, 18 de octubre de 2013

LA EVIDENCIA DE LA OBRA DEL ESPÍRITU


Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 
Salmo 51:10.

El Espíritu Santo es un agente libre, activo e independiente. El Dios del cielo usa su Espíritu Santo como le place; y las mentes humanas, el juicio humano y los métodos humanos no pueden poner límites a su actuación, ni prescribir el canal mediante el cual ha de actuar, como tampoco es posible ordenarle al viento: “Te pido que soples en cierta dirección, y que te conduzcas de tal o cual manera”. Como el viento sopla con fuerza, y a su paso dobla y quiebra árboles altos, así el Espíritu Santo influye sobre los corazones humanos, y ningún hombre finito puede limitar su obra…

La fuente del corazón ha de ser purificada antes de que las corrientes puedan ser puras. No hay seguridad para uno que apenas tiene una religión legalista, una apariencia de piedad. La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la vida pasada, sino una transformación de la naturaleza. Hay una muerte al pecado y al yo, y una vida totalmente nueva. Este cambio solo puede producirse por la obra efectiva del Espíritu Santo…

El Espíritu de Dios se manifiesta de maneras diferentes según el individuo.

Algunos, movidos por este poder, temblarán ante la Palabra de Dios. Sus convicciones son tan profundas que su corazón ruge con un tumulto de sensaciones, y todo su ser se postra bajo el poder de convicción de la verdad…

Otros son traídos a Jesús de una manera más suave. Los hombres y las mujeres que estaban muertos en transgresiones y pecados son convencidos y convertidos bajo la obra del Espíritu. Los insensibles y los libertinos se vuelven serios. Los endurecidos se arrepienten de sus pecados, y los incrédulos creen. El jugador, el ebrio, el licencioso, se torna constante, sobrio y puro. El rebelde y obstinado se convierte en manso y semejante a Cristo…

El Espíritu Santo se mueve en el ser interior hasta que se toma consciencia del poder de Dios, y toda facultad espiritual es avivada para la acción decidida.

Se efectúa una obra profunda y concienzuda en el alma, algo que el mundo no puede ver…

Los que aman a Dios de verdad tienen la evidencia interna de que son amados por Dios. Tienen comunión con Cristo, y sus corazones son calentados por un amor ferviente hacia él. Dios los reclama para él y les impartirá favores especiales, que los habilita para estar completos en Cristo; más que vencedores, por medio de Aquel que los ama - Signs of the Times, 8 de marzo de 1910; parcialmente en Recibiréis poder, p. 325.
  
Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL


“Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras”. 
Jeremías 17:10

Hace algunas décadas, cuando hacíamos referencia a la inteligencia, solo pensábamos en términos de capacidad de conocimiento. Sin embargo, en nuestra época también se habla de la inteligencia emocional, que tiene que ver con el control que ejercemos sobre nuestras emociones y nuestros sentimientos. Se supone que aquellos que ponen en acción la inteligencia emocional vivirán con mayor confianza en sí mismos, lo cual repercutirá en su trato con los demás.

Algunos estudiosos del tema aseguran que el éxito de una persona viene determinado por el grado de inteligencia emocional que posee, pues la misma es la que nos permite automotivarnos como personas, perseverar en el logro de los objetivos propuestos, y desarrollar emociones y sentimientos adecuados frente a las frustraciones de la vida. Sin embargo, las mujeres cristianas sabemos que únicamente si concentramos nuestra vista en Cristo, podremos vivir no tan solo asertivamente, sino también rebosantes de gozo y alegría. Dios desea que vivamos con inteligencia. Nos exhorta con las siguientes palabras: “Si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios” (Proverbios 2:2-4).

Ojalá que nuestra inteligencia emocional nos lleve a reconocer que toda facultad proviene de Dios, y que él está dispuesto a concederla a todo hombre y mujer que se la pida. “ ‘¿Quién le ha dado primero a Dios, para que luego Dios le pague?’ Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él” (Romanos 11:35-36).

Una mujer inteligente es aquella que teme al Señor, y le da gloria y honra.

Sujeta sus deseos a la voluntad de su Padre celestial, controla sus emociones y actúa por convicción, nunca por mero impulso o por un sentimentalismo mal entendido. Yo deseo para ti, mi querida amiga, que hoy tengas un día asertivo en el nombre del Señor. Al salir de tu hogar, llena tu mente y tu corazón con la alegría de saber que eres una hija de Dios. Si abrigas dicha disposición seguramente podrás ver en cada persona que se cruce en tu camino a una criatura formada a la imagen y semejanza de Dios. Impacta su vida con la inteligencia que has adquirido a los pies de Jesús. 

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

LA VIUDA QUE SE VOLVIÓ RICA – 1


La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: “Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos” (2 Reyes 4:7).

El profeta había muerto y dejado deudas. Su viuda y sus hijos afrontaban ahora una crisis. El acreedor solicitó que dos de los hijos le sirvieran como esclavos hasta que terminaran de pagar la deuda. Por eso la viuda pidió ayuda al profeta Eliseo (2 Reyes 4:1-7).

El bondadoso profeta le dijo: “¿Qué puedo hacer?” ¿Cómo ayudarla? Finalmente le dijo:

“Declárame qué tienes en casa”. Date cuenta de que Dios usa lo que tenemos. Cuando le preguntó a Moisés “¿Qué tienes en tu mano?”, fue porque sabía qué era lo único que tenía.

La conclusión lógica es: “¿Qué tienes tú?” Dios tomará lo poco que tengas y hará maravillas con ello si te consagras a él.

Quizá tus oportunidades sean muy pocas, pero dile a Dios que es lo único que tienes y pídele que te indique cómo aprovecharlas. O puede ser que tus talentos y capacidades sean escasos. Conságrate a Dios y pon ese talento a su servicio y él hará maravillas.

Lo único que tenía la viuda del profeta era “una vasija de aceite”, probablemente no muy grande. De verdad era pobre. Eliseo salió con una solución divina, milagrosa, al más puro estilo bíblico: “Ve y pide para ti vasijas prestadas a todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas”. La orden era muy explícita. Pide vasijas “a todos tus vecinos”. No te quedes corta, no seas pesimista, piensa en grande. No vayas a pedir dos o tres cacerolas de tus vecinos más cercanos. Ve a todo el pueblo. No dejes una sola casa sin visitar. Pide que te presten todas las vasijas que tengan, sean grandes o pequeñas. Si es posible ve a los pueblos vecinos.

Pide prestadas muchas vasijas. Fue muy explícito: “Vasijas vacías, no pocas”.

El profeta alentó a la mujer para que tuviera fe, que pensara en grande. La solución no era solo pagar la deuda, sino hacer provisión para vivir. Su necesidad inmediata era la deuda, pero Dios pensó en la solución completa. Así es Dios. Tiene interés en todo lo que nos afecta. Ella solo había pedido solución para el problema de la deuda, pero Dios hizo provisión para el problema de la subsistencia. Confía en que hará lo mismo para ti y tu familia.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

REGALO


Lugar: Illinois, EE.UU.

Palabra de Dios: 2 Corintios 9:15

En 2004, el primer día de su temporada número 19, la presentadora Oprah Winfrey invitó a once personas de su audiencia a que pasaran al frente.

-Todos ustedes comparten un sueño -les dijo-. Y hoy ese sueño se hará realidad.

Se abrieron las puertas, y apareció en el escenario un Pontiac G6, con un gran moño. Fue un momento muy emocionante para esas once personas.

Pero, el programa no había terminado.

-Lo que no les dije -remarcó Oprah, dirigiéndose a la audiencia en el estudio- es que tengo un auto número doce para regalar. E irá a uno de ustedes. Esto es lo que vamos a hacer.

Entonces, explicó que todos recibirían una caja. El que encontrara un juego de llaves de auto dentro de su caja, recibiría el auto.

A una señal, varios ayudantes entraron, llevando bandejas con un montón de cajitas envueltas para regalo. Se las dieron a cada uno de los espectadores presentes.

-No abran su caja todavía -insistió Oprah-, Ni siquiera la sacudan.

Colóquenla sobre la falda.

Cuando todos recibieron sus cajas, Oprah Winfrey dio la orden, y los espectadores de la audiencia comenzaron a abrir sus cajas. Un grito de alegría se oyó de una mujer cerca del frente, al encontrar un juego de llaves dentro de su caja. Casi simultáneamente, otro grito de alegría se oyó desde el rincón izquierdo de la audiencia. Pronto, todos estaban saltando, aplaudiendo y gritando de alegría.

-¡Todos reciben un auto! -dijo la presentadora de televisión por encima del ruido de la gente-. ¡Todos reciben un auto!

Y realmente, las 276 personas que estaban en el auditorio recibieron un juego de llaves para un Pontiac G6 0 kilómetro.

Un auto nuevo es un gran regalo, pero Dios tiene algo todavía más especial para regalarte: la vida eterna, llena de riquezas más allá de nuestra imaginación. Su regalo no es solo para una persona afortunada, sino para todos aquellos que acepten su ofrecimiento. Sí, “¡Gracias a Dios por su don inefable!”

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson