miércoles, 16 de octubre de 2013

UN MAL NEGOCIO


Tu oración: Querido Padre, hoy quiero ser un buen amigo y confiar en tus promesas.

Versículo para hoy: «Cuando los comerciantes madianitas pasaron por allí, los hermanos de José lo sacaron del pozo y lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata». 
Génesis 37: 28.

LOS HERMANOS de José trabajaban cuidando las ovejas de su padre, siempre buscaban lugares con pastos verdes, en ocasiones estaban fuera de casa por varios días.

Israel el papá de José lo llamo y le pidió que fuera al valle para que viera como estaban sus hermanos y las ovejas.

José camino por varias horas hasta que a lo lejos vio a sus hermanos.

Ellos se dieron cuenta que José venía a verlos. «¡No puede ser! Ahí viene el niñito de papá», dijo su hermano Judá.

«¡Qué les parece si lo matamos y le decimos a papá que lo mato un animal salvaje?» «¡No! Mejor lo metemos en el pozo», dijo su hermano Rubén. Todos estuvieron de acuerdo. Cuando José se acercó lo tomaron de los brazos, le quitaron la hermosa túnica y lo aventaron al pozo.

En ese momento pasaban unos comerciantes que iban a Egipto, así que Judá les sugirió que era mejor vender a José, todos estuvieron de acuerdo y lo vendieron por veinte monedas de plata.
José estaba triste por lo que sus hermanos estaban haciendo, pero Dios tenía una misión importante para él.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

martes, 15 de octubre de 2013

CÓMO FUNCIONA LA FE



Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

Cuando por el arrepentimiento y la fe aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, el Señor perdona nuestros pecados y nos libra de la penalidad prescrita para la transgresión de la Ley. El pecador aparece delante de Dios como una persona justa; goza del favor del cielo, y por el Espíritu tiene comunión con el Padre y con el Hijo. Luego, hay aun otra obra que debe ser hecha, y esta es de naturaleza progresiva. El alma debe ser santificada por la verdad. Y esto también se logra por fe, pues es solamente por la gracia de Cristo, la cual recibimos por la fe, como el carácter puede ser transformado.

Es importante que entendamos claramente la naturaleza de la fe. Hay muchos que creen que Cristo es el Salvador del mundo, que el evangelio es real y que revela el plan de salvación, y sin embargo no poseen fe salvadora. Están intelectualmente convencidos de la verdad, pero esto no es suficiente; para ser justificado, el pecador debe tener esa fe que se apropia de los méritos de Cristo para su propia alma. Leemos que los demonios “creen y tiemblan” (Sant. 2:19), pero su creencia no les proporciona justificación; ni tampoco la creencia de los que asienten en forma meramente intelectual a las verdades de la Biblia les traerá los beneficios de la salvación. Esa creencia no alcanza el punto vital, porque la verdad no compromete el corazón ni transforma el carácter.

En la fe genuina y salvadora hay confianza en Dios, por creer en el gran sacrificio expiatorio hecho por el Hijo de Dios en el Calvario. En Cristo, el creyente justificado contempla su única esperanza y a su único Libertador. Puede existir una creencia sin confianza, pero la confianza no puede existir sin fe.

Todo pecador traído al conocimiento del poder salvador de Cristo manifestará esta confianza en grado creciente, a medida que avanza en experiencia.

Las palabras del apóstol arrojan luz sobre lo que constituye una fe genuina.

Dice: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Rom. 10:9, 10).

Creer con el corazón es más que convicción, más que asentir a la verdad. Esta fe es sincera, intensa e involucra los afectos del alma; es la fe que obra por el amor y purifica el alma — Signs of the Times, 3 de noviembre de 1890; también se encuentra en Mensajes selectos, t. 3, pp. 217, 218.


Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

ESCUCHAR NO ES SUFICIENTE


No se contenten solo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es. Santiago 1:22-24

Muchos cristianos profesos mantenemos una relación pasiva con Dios. Pensamos que escuchar la Palabra con atención y buen ánimo es suficiente para alcanzar una vida santa y consagrada. No somos rebeldes en el momento de escuchar, pero somos rebeldes respecto de nuestras acciones. Nos comportamos como aquel joven que siempre respondía a las indicaciones de su padre con un “sí” aparentemente decidido y firme, pero siempre terminaba por hacer algo diferente, o sencillamente no hacía lo que se esperaba de él.

Abundan en el mundo personas que dicen ser seguidoras de Jesús. Van tras él, se proclaman a sí mismas como “cristianas”, y exaltan los dichos del Maestro.

Sin embargo, proclaman a los cuatro vientos que viven como mejor conviene a sus intereses personales. La mujer que realmente intenta agradar a Dios, estará dispuesta a doblegar su voluntad ante el Señor y a hacer aquello que él parece indicar para su vida.

Amiga, lo que el mundo ve en nosotras es lo que hacemos a cada paso, no solamente lo que decimos. El evangelio práctico, no el teórico, es el que vence al mundo. Hacen falta mujeres que vivan con honestidad, que no se vayan a la izquierda ni la derecha, mujeres cristianas íntegras de la cabeza a los pies. El Señor nos dice: “No se contenten solo con escuchar la Palabra”. Él insiste: “Llévenla a la práctica” (Santiago 1:22).

Pasar de escuchar a practicar lo escuchado es un proceso de conversión que debe tener un inicio en el corazón desde el momento que tenemos un encuentro con Cristo. De no suceder así y que la práctica sea en nosotros el resultado de la conversión que viene por el oír, únicamente seremos como “un metal que resuena o un platillo que hace ruido” (1 Corintios 13:1).

Dice Elena de White al respecto: “No basta comprender la amante bondad de Dios ni percibir la benevolencia y ternura paternal de su carácter” (El camino a Cristo, cap. 2, p. 28). Es necesario que con humildad creciente, y entrega incondicional, permitamos que el Espíritu Santo nos convenza y nos libere de la rebeldía que hay en nosotras.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

MULTIPLES ADVERSARIOS - 2


Cuando los judíos de Tesalónica se enteraron de que también en Berea estaba Pablo predicando la palabra de Dios, fueron allá para agitar y alborotar a las multitudes (Hechos 17:13).

Durante el brevísimo tiempo que los técnicos dejaron la oficina para ir a comer, alguien había entrado y robado el maletín de Marcelo Vallado. ¡Contenía su computadora personal y el programa que utilizaba para hacer funcionar el decodificador!

Ahora no tenía ni pasaporte para el viaje a Alemania, ni computadora para utilizar el decodificador para la prueba de transmisión que estaba programada para esa misma noche.

Centenares de iglesias esparcidas por todos los Estados Unidos estaban listas para probar sus equipos.

Marcelo miró el reloj. La prueba de transmisión se haría en una hora. El decodificador es como una computadora, pero necesita otra computadora, que funciona como un servidor que controla todas sus funciones. Marcelo pensó en comprarla, pero comprendió que no tendría tiempo para configurarla. Así que con una oración en su corazón, decidió hacer lo que nunca antes había hecho: anular el sistema y hacer funcionar el decodificador en modo manual.

Lo increíble sucedió. ¡Asombrosamente, logró que el decodificador funcionara sin la computadora maestra! Envió una fuerte señal al satélite. En menos de 24 horas, Dios lo había ayudado a resolver el inmenso problema ocasionado por el daño al decodificador y el robo de la computadora maestra que operaba el decodificador, así que otra serie de evangelización vía satélite comenzó a tiempo. ¡Nadie, en todos los Estados Unidos, notó la diferencia!

Pocas horas más tarde un agente de la compañía de seguridad del edificio encontró el pasaporte y el billete de avión del viaje de Marcelo a Alemania. Estaban en el cesto de basura de uno de los baños de un piso más abajo. Marcelo viajó a Alemania a tiempo para una campaña de evangelización que comenzó el siguiente fin de semana.

En menos de tres semanas Marcelo había trabajado en tres continentes distintos y Dios lo había ayudado para lanzar tres grandes campañas de evangelización. El programa de televisión Amazing Facts y la iglesia adventista de Alemania estimaron que estos tres acontecimientos resultaron en el bautismo de unas quince mil personas.

¿Cómo resolvió el apóstol Pablo los problemas planteados por los adversarios judíos en Berea? Elemental: con la ayuda de Dios. Cualquiera que sea tu edad, tu preparación y tus talentos, únete al esfuerzo ahora mismo. La obra sigue adelante con la misma oposición y con el mismo éxito de siempre. No te quedes fuera del equipo ganador.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

UN CENTAVO


Lugar: Ohio, EE.UU.

Palabra de Dios: Mateo 25:23

En casa, tenemos un frasco con monedas. Pero, nuestro pequeño montón no se parece en nada a la colección de monedas de un centavo del señor Sukie. Un día, cuando Sukie llegó a su casa,  metió la mano en el bolsillo y sacó el cambio que le habían dado. Había algunas monedas de 25 centavos, otras de 10, de 5 y de 1 centavo. Sí, siempre había monedas de un centavo, que le pesaban y no valían casi nada.

“Voy a empezar a poner las monedas de 1 centavo en una caja”, pensó el señor Sukie. Y eso fue lo que hizo durante los siguientes 35 años. Todos los días, el señor Sukie fielmente ponía las monedas de un centavo en su caja, una moneda por vez. Con el transcurso del tiempo, terminó con 575 cajas de monedas de 1 centavo, que en total pesaban más de 3,5 toneladas.

Un día, el señor Sukie vio en un supermercado una máquina que cambiaba monedas por billetes, y decidió llevar allí sus monedas de un centavo. Pero, su auto era demasiado pequeño para llevar todas las cajas que tenía. En lugar de hacer varios viajes, el hombre alquiló un camión. Cuando llegó al supermercado, colocó las monedas en la máquina, caja tras caja, y esperó pacientemente. Tenía más de un millón de monedas de un centavo, 10.480,13 dólares, en total.

Un centavo puede parecer que no es mucho, pero se suman. Un centavo a la vez, así fue como el señor Sukie juntó más de 10 mil dólares en efectivo. Lo mismo ocurre con las pequeñas cosas que decimos y hacemos. Pueden no parecer gran cosa en el momento, pero se van sumando.

¿No te gustaría escuchar que Jesús te dijera: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más”? No subestimes las cosas pequeñas, sino sé fiel y bueno en todo lo que digas y hagas.

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

SUEÑOS EXTRAÑOS


Tu oración: Querido Padre, hoy deseo ser un buen amigo tuyo y amar a los amiguitos que me quitan mis juguetes.

Versículo para hoy: «Les dijo: “Escuchen, voy a contarles el sueño que tuve”». Génesis 37: 6.

HERMANO SIMEON!» Gritó José que se acababa de levantar, se iba poniendo su túnica de colores mientras corría adonde estaban sus hermanos cuidando a las ovejas.

«Vengan y siéntense, les tengo que contar un sueño muy raro que tuve». Los hermanos de José hicieron gestos de enojo y enfado pero se sentaron para escuchar.

José les dijo: «Soñé que amarrábamos manojos de espigas y que mi manojo se levantaba derechito, y que sus manojos de espigas se inclinaban ante mi manojo de espigas».

Sus hermanos se enojaron todavía más con José, pero ahí no terminaban los sueños. José les conto uno más. «Soñé que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban ante mí». Su papá se dio cuenta que los hermanos de José sentían envidia y coraje por los sueños que José tenía.

Un amigo de Dios como José, ama a los niños aunque en ocasiones esos niños le quiten sus juguetes.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

lunes, 14 de octubre de 2013

¿DESEA TENER PAZ?


Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz.
Salmo 37:37.

La paz de Cristo no es un elemento turbulento e ingobernable que se manifieste en voces estentóreas y ejercicios corporales. La paz de Cristo es una paz inteligente, y no induce a quienes la poseen a llevar las señales del fanatismo y la extravagancia. No es un impulso errático, sino una emanación de Dios.

Cuando el Salvador imparte su paz al alma, el corazón está en perfecta armonía con la Palabra de Dios, porque el Espíritu y la Palabra concuerdan. El Señor cumple su Palabra en todas sus relaciones con los hombres. Es su propia voluntad, su propia voz, revelada a los hombres, y él no tiene una nueva voluntad, ni una nueva verdad, aparte de su Palabra, para manifestar a sus hijos. Si tienen una maravillosa experiencia que no está en armonía con expresas instrucciones de la Palabra de Dios, bien harían en dudar de ella, porque su origen no es de lo alto. La paz de Cristo viene por medio del conocimiento de Jesús, a quien la Biblia revela.

Si la felicidad proviene de fuentes ajenas y no del Manantial divino, será tan variable como cambiantes son las circunstancias; pero la paz de Cristo es una paz constante y permanente. No depende de circunstancia alguna de la vida, de la cantidad de bienes mundanales ni del número de amigos terrenales. Cristo es la Fuente de aguas vivas, y la felicidad y la paz que provienen de él nunca faltarán, porque él es un manantial de vida. Los que confían en él pueden decir: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1)…

Tenemos motivo de incesante gratitud a Dios porque Cristo, por su perfecta obediencia, reconquistó el cielo que Adán perdió por su desobediencia. Adán pecó, y sus descendientes comparten su culpa y las consecuencias; pero Jesús cargó con la culpa de Adán, y todos los descendientes de Adán que se refugien en Cristo, el segundo Adán, pueden escapar de la penalidad de la transgresión.

Jesús reconquistó el cielo para el hombre soportando la prueba que Adán no pudo resistir; porque él obedeció la Ley a la perfección, y todos los que tengan una concepción correcta del plan de redención comprenderán que no pueden ser salvos mientras estén transgrediendo los sagrados preceptos de Dios. Deben dejar de transgredir la Ley, y deben aferrarse a las promesas de Dios, que están a nuestra disposición por medio de los méritos de Cristo.

Nuestra fe no debe apoyarse en la capacidad de los hombres sino en el poder de Dios… Cristo debe ser nuestra fortaleza y nuestro refugio… La religión pura y viva consiste en la obediencia a toda palabra que sale de la boca de Dios — Signs of the Times, 19 de mayo de 1890; también se encuentra en Fe y obras, pp. 90-92.
  
Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White