martes, 10 de septiembre de 2013

ESPERA HASTA QUE DIOS TE HABLE


A ti clamo, oh Dios, porque tú me respondes; inclina a mí tu oído, y escucha mi oración. 
Salmo 17: 6

Somos muchas las mujeres que desearíamos experimentar de una forma más palpable la presencia de Dios con nosotras. Quizás nos gustaría que se manifestara mediante alguna señal extraordinaria, como lo hizo ante Gedeón cuando pidió que fuera visible la voluntad divina en un vellón de lana (Jueces 6: 36-38). Tal vez nos gustaría escuchar la voz del Señor que nos llama, como en el caso del pequeño Samuel. No obstante, aunque tenemos la seguridad de que Dios está con nosotras, posiblemente nunca tendremos una experiencia similar.

Gozar de la presencia divina es privilegio de toda hija de Dios. Disfrutar su compañía y recibir sus consejos es posible para las mujeres a las que nos ha tocado vivir en esta época. El Señor se nos manifiesta por medio de su Palabra. Cuando sostienes en tu mano el sagrado libro y lees, puedes escuchar la voz de Dios y conocer su voluntad. Cada vez que leas la Biblia, hazlo con devoción y quedase a la espera; alguna palabra o frase repercutirá en tu mente y entonces escucharás a Dios hablar a tu corazón.

La oración es el medio por excelencia, provisto por nuestro Padre celestial, para atender la voz y el clamor de sus hijos. Él nos dice: «Clama a mi y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes» (Jeremías 33: 3). Cuando Dios nos responde en medio de una oración, nuestra mente puede quedar impresionada y recibir claridad para saber cómo hacer frente a una situación que nos preocupa.

Los sonidos y las imágenes de la naturaleza son otra forma extraordinaria para sentir la presencia de Dios. El canto de las aves, el susurró del viento entre los árboles, el sonido del agua del arroyo, son susurros de la voz de Dios que habla a nuestra mente ya nuestro corazón. Podemos oírlo decir: «Yo soy el que más te cuida, y también a tu familia. No tengas temor frente a las vicisitudes de la vida. Ten confianza, yo estoy contigo».

Recuerda, querida hermana, la Palabra de Dios, la oración y la naturaleza, son la provisión divina para que vivas en constante comunicación con él.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

PERDONAR NO ES OLVIDAR


Al primero lo llamó Manasés, porque dijo: «Dios ha hecho que me olvide de todos mis problemas, y de mi casa paterna» (Génesis 41: 51).

Olvidar no es lo mismo que perdonar. Si te pones a pensar, te darás cuenta de que nadie puede perdonar aquello que ha olvidado. De hecho, cuando las heridas que otros nos han hecho son profundas y nos han lastimado, cuando el dolor del recuerdo perdura en la memoria, es cuando enfrentamos realmente la crisis del perdón. Este hace posible que sanemos la memoria.

En algunas circunstancias es bueno olvidar las heridas que otros nos han hecho. Si estas son triviales y poco profundas, debemos olvidarlas y dejar que se sanen solas. No podemos andar por la vida como ropavejeros, cargando un saco de recuerdos dolorosos y sin mayor significado. Hay, sin embargo, heridas más profundas y graves. Necesitan que se les’ aplique un tratamiento para atenderlas oportunamente. De otra manera se infectarán y envenenarán todo nuestro ser.

Una vez que hemos perdonado es posible olvidar. ¿Qué significa esto? La historia de José es un buen ejemplo.

Sus hermanos lo vendieron como esclavo injusta y traidoramente. Génesis 41: 51 dice que Dios hizo olvidar a José los problemas y la, casa de su padre donde había sufrido tanto. ¿Olvidó José el odio y las palabras crueles de sus hermanos, el día que le quitaron el manto de colores, lo insultaron de distintas maneras y lo lanzaron cruelmente al foso? ¿Acaso fue cuando se sentaron a comer y lo abandonaron para que muriera de hambre? ¿Y cuando regatearon el precio para venderlo como esclavo, la agonía y el terror que se apoderó de él mientras cada uno de. sus hermanos se negó a escuchar su clamor para que lo liberaran? En realidad no olvidó. Cuando volvió a ver a sus hermanos muchos años después recordó a cada uno por su nombre, el orden en el que habían nacido y quiénes habían sido más crueles con él. Entonces, ¿en qué sentido olvidó? En el sentido de que renunció a la venganza, en el sentido de que amaba a sus hermanos como si no le hubieran hecho daño. Es decir, olvidó el dolor y la ira asociados con la herida. José había sanado y por lo tanto pudo olvidar.

Ya que vivimos en un mundo tan cruel, es posible que alguien te haya herido. Sería bueno que tú también empezaras hoy a perdonar para que puedas olvidar y sanar. Con la ayuda de Dios puedes lograrlo. Decídete.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

RASTROS EN LA SELVA PRIMERA PARTE


Lugar: Filipinas

Palabra de Dios: Isaías 48:17

Durante sexto grado, mi amigo Jason y yo estudiamos cómo seguir rastros en la naturaleza. Aprendimos a usar piedras, hojas, ramas y otros objetos naturales como guías y señales. Cuando estuvimos listos, nuestro maestro, el señor Boughman, nos llevó al comienzo de un sendero, para probar nuestro conocimiento. Luego, él se adelantó para poner señales en el sendero, a fin de que nosotros las siguiéramos.

Quince minutos después, Jason y yo estábamos siguiendo ansiosamente sus pisadas.

-Allí está nuestra primera señal -dije yo, señalando algunas piedras que estaban delante de nosotros.

Nos apresuramos hasta el montón de piedras, y nos agachamos para estudiar la manera en que el señor Boughman las había ubicado.

-Hummm… Dos piedras aquí y una acá -dijo Jason en voz alta-. Se supone que doblemos a la izquierda.

Nos dirigimos hacia la izquierda, hacia un senderito pequeño. Y seguimos caminando, yendo más lento cuando teníamos que trepar sobre troncos caídos.

Unos minutos más tarde, vimos la siguiente señal: un montón de hojas amontonadas con la forma de una flecha. Significaba que debíamos doblar nuevamente a la izquierda. Luego, vimos tres piedras amontonadas una arriba de la otra.

-Eso significa que debemos seguir por este sendero -dije.

Avanzamos valientemente por la selva, buscando las señales que el señor Boughman había dejado detrás de él. Cruzamos ramas caídas y malezas muy crecidas, que casi cubrían por completo el angosto sendero. Sin esas señales, Jason y yo nunca podríamos haber encontrado el camino por nosotros mismos.

Es bueno seguir los pasos de alguien que ha caminado delante de ti. Especialmente, cuando esa persona es Jesús. Él no nos abandonó para que deambuláramos indefensos, sino que nos ha dejado señales en su Palabra. Si seguimos su dirección, permaneceremos en el camino correcto, porque “esto es ¡o que dice el Señor, tu Redentor, e¡ Santo de Israel: Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene, que te guía por el camino en que debes andar”.

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

CONCURSO DE BELLEZA


Tu oración: Padre, te doy gracias por hacerme bonito y especial.

Versículo para hoy: «Voy a clamar al Dios altísimo, al Dios que en todo me ayuda». 
Salmos 57: 2.

MARDOQUEO crio a su prima Ester que era huérfana. Ella credo hasta llegar a ser una joven muy hermosa. Un día, el rey Asuero mando un anuncio para todas las señoritas del país. Se iba buscar la mujer más hermosa para que fuera la reina.

Ester estuvo entre las señoritas más hermosas del país.

Ellas fueron llevadas al palacio real, mientras se decidía quien de ellas sería la reina. La gente del rey amaba a Ester porque era buena.

Su primo Mardoqueo iba a preguntar por ella a la gente del rey, quería asegurarse de que ella estuviera bien.

Finalmente, llego el momento en que Ester tenía que presentarse ante el rey. Ella le pregunto al encargado que debía hacer.

Y él le indico todo lo que tenía que hacer. Cuando el rey vio a Ester, le pareció la señorita más hermosa de todas las que estaban en el palacio. El rey corono a Ester como su reina. Hizo un gran banquete y pronuncio el día como festivo.

A cada uno de nosotros Dios nos hizo muy especiales. Ante los ojos de Dios todos somos hermosos.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

lunes, 9 de septiembre de 2013

JOSÉ, EL TESTIGO FIRME DE DIOS


Más Jehová estaba con José,y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Génesis 39:2.

Fue el plan de Dios que por medio de José fuera introducida entre los egipcios la religión de la Biblia. Este fiel testigo debía representar a Cristo en la corte de los reyes. En su juventud, Dios se comunicó con José a través de sueños, dándole un indicio del alto cargo en el que sería llamado a servir. Para evitar su cumplimiento, sus hermanos lo vendieron como esclavo; pero su acción cruel dio como resultado el hecho preciso que sus sueños habían predicho.

Los que buscan torcer el propósito divino y oponerse a su voluntad, pueden parecer prosperar durante un tiempo, pero Dios está obrando para cumplirlo. Él, a su debido tiempo, manifestará quién es el gobernante de los cielos y de la tierra.

José consideró como la mayor calamidad que podría haberle ocurrido el ser vendido en Egipto; pero entonces vio la necesidad de confiar en Dios como nunca lo había hecho cuando estaba protegido por el amor de su padre. José llevó a Dios consigo a Egipto, y este hecho quedó de manifiesto por su comportamiento alegre, a pesar de su tristeza... Es el propósito de Dios que los que lo aman y honran también sean honrados, y que la gloria que se le da a Dios por medio de ellos, se refleje sobre estos mismos.

El carácter de José no cambió cuando fue exaltado a una posición de confianza. Fue destacado en ella para que su virtud brillara con una luz distintiva de buenas obras. La bendición de Dios descansó sobre él en la casa y en el campo. Todas las responsabilidades de la casa de Potifar fueron puestas sobre él. En todo manifestó una integridad inmutable, porque amaba y temía a Dios.

Por haber sido colocado en la compañía de hombres cultos, obtuvo conocimiento de la ciencia y el idioma. Esta fue su escuela de capacitación, de manera que siendo un hombre joven, pudo estar calificado para ser primer ministro de Egipto. Aprendió lo que sería esencial en su futuro cargo de confianza. Reunió toda la sabiduría, conocimiento y tacto que las oportunidades le presentaron; y éstas no fueron pocas. Pero su corazón estaba aferrado de Dios. El conocimiento humano y la sabiduría de Dios se combinaron, de manera que él fuera una luz brillante que reflejara los brillantes rayos del Sol de Justicia entre las gruesas tinieblas del paganismo. Así se vio que la religión de los hebreos era de un carácter totalmente distinto de los ritos y las costumbres religiosas de los egipcios idólatras – Youth’s Instructor, 11 de marzo de 1897; también se encuentra en Recibiréis poder, p. 258.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

¿QUIÉN TE AYUDARÁ A LLEVAR TUS CARGAS?


Encomienda al Señor tus afanes, y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre. Salmo 55:22

Los expertos aseguran que el estrés es una enfermedad que tiene que ver con la manera en que cada quien lleva las cargas propias del diario vivir. Algunos caen abatidos con la misma carga que otros llevan sin dificultades. Es innegable que todos llevamos cargas, pero el peso de las mismas y el lugar donde las depositamos, los determina cada persona.

Muchos asisten a centros de diversión que se promocionan como una propuesta para aliviarse de la tensión emocional. Otros se integran a grupos de autoayuda con el fin de liberarse de las cargas que los agobian. Igualmente, también hay quienes recurren a medicamentos que prometen aliviar las tensiones. Puede ser que todos esos métodos tengan su lugar en la vida de los seres humanos, pero actúan solamente como calmantes temporales de la tensión que padecen.

La única fuente de alivio para los pesares y cargas de la vida se encuentra en Dios. En la Sagrada Escritura podemos leer: “Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios” (Salmo 53:2).

Buscar a Dios y entregarle nuestras cargas, no solamente produce alivio temporal, sino que renueva las fuerzas para seguir en la lucha por la existencia. El Señor se ofrece voluntariamente a ayudarnos. Es como si nos dijera: “Si quieres que yo te ayude, ven y deposita tus cargas a mis pies, y yo me haré cargo de ellas”.

Es posible que las esposas y las madres no solo tengamos que asumir nuestras propias cargas, sino estar dispuestas a sobrellevar las de los demás. Los hijos demandan atención, necesitan cuidados y dirección, y debes estar siempre dispuesta.

Por otro lado, debemos brindar apoyo a nuestros esposos que fuera de casa luchan para traer el sustento familiar. Si no canalizamos todas las tensiones que se generan, podrían llegar a aplastarnos.

Por todo esto y mucho más, querida amiga, hoy antes de comenzar los trajines de tu vida apártate y, en la quietud de la mañana, arrodíllate y deposita a los pies de Jesús todo peso que te haya estado mortificando. Te aseguro que no solo tendrás un buen día, sino que también disfrutarás de la compañía de tu amado Señor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

UNA CARRERA CONTRA LA MUERTE


El que es perseguido por homicidio será un fugitivo hasta la muerte. ¡Que nadie le brinde su apoyo! (Proverbios 28:17).

El sentimiento de culpa es mortal. El doctor Vernon Coleman, en su libro How to Stop Feeling Guilty [Cómo dejar de sentirnos culpables], cuenta el caso de un joven que pasó una noche de juerga en un bar. Cuando regresaba a su casa, mareado por la copas, tuvo la sensación de que golpeó algo con su automóvil, pero no le dio importancia. Al otro día, ya más sobrio, vio que el parachoques delantero del vehículo estaba dañado. Después leyó en el periódico que un conductor había golpeado a una anciana, dejándola muerta en el lugar del accidente.

El joven se convenció de que había matado a la anciana, pero temiendo las consecuencias decidió guardar el secreto. Desde ese momento la culpa lo atormentó y lo hizo sentir miserable. Incluso tuvo alucinaciones. Muchas veces consideró la conveniencia de confesar lo que había hecho, pero nunca lo hizo. Unos veinte años más tarde decidió que no podía soportarlo más y se suicidó. Dejó una nota en la que explicaba que él había sido el conductor que atropelló a la mujer encontrada aquella noche de hacía veinte años.

La policía que investigó el caso consultó en los periódicos de la época la historia de la muerte de la anciana sucedida dos décadas atrás y encontró que el reportero había cometido un error. La anciana ya había sido atropellada en el mismo lugar y, por lo tanto, cuando el automóvil del entonces joven borracho la golpeó, ya estaba muerta. No era culpable. Su sufrimiento y su muerte fueron en vano. El sentimiento de culpa es mortal.

La culpa es la percepción de haber hecho algo moralmente incorrecto. Todos los seres humanos se sienten culpables delante de Dios y muchos nos sentimos culpables delante de los hombres. Es el dolor universal, es la enfermedad universal. En realidad, la culpa puede ser un camino para que te acerques al Señor buscando la paz. Sí, la única solución al problema de la culpa es la confesión y la seguridad del perdón.

No guardes nada en tu alma que haga que te sientas culpable. Gracias a Dios, el alivio al sentimiento de culpa está al alcance de todos. Dios sana el alma culpable y detiene la carrera contra la muerte. Acepta la sanidad del Señor en tu corazón. Él puede hacer este milagro.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez