lunes, 23 de diciembre de 2013

NOSOTROS NO PELEAR

Portada Menores
Lugar: Bélgica

Palabra de Dios: Lucas 2:14

Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad”, cantaron los ángeles cuando se aparecieron a los pastores la noche del nacimiento de Jesús.

Pero, al acercarse la Navidad del año 1914, la paz y la buena voluntad parecían muy lejanas. Muchos países estaban en guerra; un conflicto implacable que más tarde llegó a ser conocido como la Primera Guerra Mundial. Aunque había estado desarrollándose tan solo unos meses, la guerra ya se había cobrado centenares de miles de víctimas… Y duraría otros cuatro largos años.

Esa fría noche de diciembre, las tropas alemanas enfrentaban a las tropas británicas y francesas, a lo largo de kilómetros de trincheras lodosas. Muchos de los soldados estaban pensando en la Navidad, y deseando estar en sus casas, con sus familias.

Entonces, algo asombroso sucedió. Soldados del lado alemán comenzaron a cantar villancicos y a colocar pequeños arbolitos navideños iluminados con velas, fuera de sus trincheras. Los soldados ingleses y franceses comenzaron a unirse a los cantos. Aparecieron carteles: “Ustedes no pelear. Nosotros no pelear”. Ambos bandos llamaron a una tregua espontánea. Y los soldados abandonaron las trincheras y caminaron hasta un lugar neutral. Allí, se saludaron y hasta intercambiaron regalos. La tregua no duró mucho pero, esa Navidad, los soldados vivieron unos pocos momentos de paz y de buena voluntad.

Esa es una pequeña vislumbre de lo que puede ocurrir cuando Jesús está en nuestros corazones. Él puede reunir hasta a los enemigos más enconados. Invita a Jesús a tu corazón, y pídele que te ayude a llevarte bien con quienes te rodean. Permite que él te ayude a encontrar paz mientras esperas su Segunda Venida, cuando tendremos verdadera paz y buena voluntad en la tierra.

Lectura Devocional para Menores
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

TU OFRENDA PARA DIOS

Portada Pequeños

Tu oración: Padre celestial, deseo dar cada sábado mi ofrenda como muestra de mi amor y gratitud a ti.

Versículo para hoy: «Traigan su diezmo al tesoro del templo, [...] para vaciar sobre ustedes la más rica bendición». Malaquías 3:10.

¿Sabes para que sirve este sobre?. En este sobre colocamos una parte del dinero que recibimos por nuestro trabajo. Cuando hacemos esto le demostramos a Dios que lo amamos y que estamos agradecidos por lo que nos da.

EN LOS TIEMPOS BIBLICOS, cuando el pueblo de Dios se había alejado de sus caminos, Dios envió al profeta Malaquías a decirle al pueblo que no se olvidara de regresar el diezmo y las ofrendas.

Cuando damos el diezmo y la ofrenda ayudamos para que otras personas conozcan el amor de Dios.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch

domingo, 22 de diciembre de 2013

A TODAS LAS NACIONES

Portada Desde el corazon
Y me seréis testigos en Jerusalén,
en toda Judea, en Samaría,
y hasta lo último de la tierra.
Hechos 1:8.

Cristo ordenó a sus discípulos que empezasen en Jerusalén la obra que él había dejado en sus manos. Jerusalén había sido el escenario de su asombrosa condescendencia hacia la familia humana. Allí había sufrido, había sido rechazado y condenado. La tierra de Judea era el lugar donde había nacido. Allí, vestido con el atavío de la humanidad, había andado con los hombres, y pocos habían discernido cuánto se había acercado el cielo a la tierra cuando Jesús estuvo entre ellos. En Jerusalén debía empezar la obra de los discípulos.

Pero, la obra no debía detenerse allí. Había de extenderse hasta los más remotos confines de la tierra. Cristo dijo a sus discípulos: Habéis sido testigos de mi vida de abnegación en favor del mundo. Habéis presenciado mis labores para Israel. Aunque no han querido venir a mí para obtener la vida; aunque los sacerdotes y los príncipes han hecho de mí lo que quisieron; aunque me rechazaron según lo predecían las Escrituras, deben tener todavía una oportunidad de aceptar al Hijo de Dios. Habéis visto todo lo que me ha sucedido; habéis visto que a todos los que vienen a mí confesando sus pecados yo los recibo libremente. De ninguna manera echaré al que venga a mí. Todos los que quieran pueden ser reconciliados con Dios y recibir la vida eterna. A vosotros, mis discípulos, confío este mensaje de misericordia. Debe proclamarse primero a Israel, y luego a todas las naciones, las lenguas y los pueblos…

Mediante el don del Espíritu Santo, los discípulos habían de recibir un poder maravilloso. Su testimonio iba a ser confirmado por señales y prodigios…

Los discípulos tenían que comenzar su obra donde estaban. No habían de pasar por alto el campo más duro ni menos promisorio. Así también, todos los que trabajan para Cristo han de empezar donde están. En nuestra propia familia puede haber almas hambrientas de simpatía, que anhelan el pan de vida.

Puede haber hijos que han de educarse para Cristo. Hay paganos a nuestra misma puerta. Hagamos fielmente la obra que está más cerca. Luego, extiéndanse nuestros esfuerzos hasta donde la mano de Dios nos conduzca. La obra de muchos puede parecer restringida por las circunstancias; pero dondequiera que esté, si se cumple con fe y diligencia, se hará sentir hasta las partes más lejanas de la tierra. La obra que Cristo hizo cuando estaba en la tierra parecía limitarse a un campo estrecho, pero multitudes de todos los países oyeron su mensaje — Review and Herald, 9 de octubre de 1913; también se encuentra en El Deseado de todas las gentes, pp. 759-762.

Meditaciones Matutinas para adultos
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

LAS TAREAS SENCILLAS

Portada Mujeres
Amen al Señor, todos sus fieles;
él protege a los dignos de confianza,
pero a los orgullosos les da su merecido.
Cobren ánimo y ármense de valor,
todos los que en el Señor esperan.
Salmo 31:23-24

La mediocridad es algo que en ocasiones lleva a la búsqueda y a la realización de tareas fáciles, aquellas que no exigen mucho esfuerzo y que cualquiera puede hacer. Quien aspira a grandes cosas en la vida, debe reconocer que únicamente se obtienen con esfuerzo, tenacidad y trabajo arduo.

La pereza y la apatía son los grandes aliados de la mediocridad. La pereza dice que los proyectos se deben postergar, mientras que la apatía afirma que no vale la pena esforzarse. Quienes se dejan llevar por esas dos actitudes se dispondrán a la búsqueda de tareas fáciles, que no importunen sus capacidades y que no requieran inversión de mucho tiempo o esfuerzo.

El Señor, por medio de la pluma de Elena de White, nos exhorta: “Recuerden que en cualquier puesto que sirvan, revelan qué móvil los inspira, y desarrollan el carácter. Cuanto hagan, háganlo con exactitud y diligencia; dominen la inclinación a buscar tareas fáciles” (Mensajes para los jóvenes, p. 134).

Al crearnos, Dios nos entregó herramientas para que forjáramos nuestra existencia.

Todos los seres humanos las poseemos. La diferencia estriba en el hecho de que algunos no las utilizamos, y otros las dejamos enmohecer. No es la cantidad de recursos que poseemos lo que nos aportará prosperidad, sino la forma en que los empleemos.

La vida actual nos exige excelencia en todo. Desde el ámbito del hogar hasta el profesional, la mujer debe tener aspiraciones que la conduzcan al logro de altos objetivos. El libro de Proverbios describe a la mujer que se esmera, que se esfuerza, y que trabaja arduamente con visión y creatividad (Proverbios 31). Son muchas las mujeres que pierden la vida y el tiempo mientras se mantienen embelesadas en actividades superfluas, simples e infructíferas. Se afanan en lo que no es de provecho y buscan lo que perece.

Amiga, no has de perder el tiempo, sino que has de emplearlo como una inversión.

Las tareas fáciles no desafían el intelecto, no desarrollan nuestras habilidades y, aunque Dios anhela usarnos, no lo puede hacer si no aceptamos retos difíciles.

¡Apunta hacia lo alto y verdadero! Este es un buen día para comenzar. Dios estará contigo a cada paso.

Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

UN REGALO SORPRESA

Portada Jovenes
Hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús
y del amor que tienen por todos los santos
a causa de la esperanza reservada para ustedes
en el cielo. De esta esperanza ya han sabido
por la palabra de verdad, que es el evangelio.
(Colosenses 1:4, 5).

La esperanza cristiana no solo está “reservada” en el cielo, sino que es activa y dinámica en el corazón de todos los cristianos. La señora Stella Thornhope lidiaba sola con sus primeras navidades. Su esposo había muerto pocos días antes, víctima de un cáncer.

Se sentía sola y triste y decidió que no decoraría su casa. Bien entrada la tarde, un día, llamaron a la puerta. Ahí estaba un joven repartidor con una caja.

-¿Señora Thornhope?

Ella asintió.

-¿Podría firmar aquí, por favor? -preguntó el muchacho.

La señora lo invitó a entrar y cerró la puerta para protegerse del frío.

-¿Qué hay en la caja?- preguntó, después de firmar el papel.

El joven sonrió y abrió la caja. Dentro se agitaba un cachorrito, un cobrador dorado. El joven levantó al ansioso perrito.

-Es para usted, señora- explicó-. Tiene seis semanas y está a punto para que usted lo eduque.

El cachorrito comenzó a menear la cola de felicidad al verse librado del cautiverio.

-¿Quién lo envió? -preguntó la señora Thornhope.

El joven le pasó un sobre a la mujer.

-Todo está explicado aquí, en este sobre, señora -dijo- Al perrito lo compraron en julio pasado, mientras su madre todavía estaba preñada. La intención era que fuera un regalo de Navidad para usted.

-¿Quién me envió este cachorro? -preguntó otra vez con desesperación la mujer.

-Su esposo, señora -contestó el muchacho, al dar la vuelta para salir-. Feliz Navidad.

La mujer abrió entonces la carta de su esposo. La escribió tres semanas antes de morir.

La había dejado en el criadero de perros para que la entregaran con el cachorro como su último regalo. La carta estaba llena de amor, ánimo y recomendaciones de fortaleza. Prometía que esperaba el día en que se volvieran a encontrar en la venida de Cristo.

La señora Thornhope se secó las lágrimas, tomó al perrito y se dirigió a buscar los adornos de Navidad. Quería que los vecinos supieran lo feliz que se sentía.

Dios tiene un buen estilo para enviarnos una señal de luz y recordarnos que la vida es más fuerte que la muerte. La luz es más poderosa que la oscuridad. Dios es más poderoso que Satanás. Anímate, pues. Dios lo tiene todo bajo control. Feliz Navidad para ti y para los tuyos ahora y siempre.

Lecturas Devocionales para Jóvenes
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

APOLO VIII

Portada Menores
Lugar: Estados Unidos

Palabra de Dios: Génesis 1:1-4; Salmo 19:1

En diciembre de 1968, los Estados Unidos lanzaron el Apolo VIII, que entró en órbita alrededor de la luna. Fue la primera misión tripulaba que logró esto. A bordo, iban tres astronautas: Wílliam Anders, Jim Lovell y Frank Borman. La misión llevó siete días, e incluyó diez vueltas alrededor de la luna.

¿Puedes imaginar lo que habrá sido ver la Tierra desde una distancia tan lejana? Los tres astronautas filmaron la Tierra y la luna, para transmitirlo por televisión. Y, mientras transmitían las imágenes, William Anders declaró: “Para todos los habitantes de la Tierra, los tripulantes del Apolo VIII, tenemos un mensaje que queremos enviarles”.

Y entonces comenzó a leer Génesis 1: “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra. La tierra era un caos total, las tinieblas cubrían el abismo, y el Espíritu de Dios iba y venía sobre la superficie de las aguas. Y dijo Dios: ‘¡Que exista la luz!’ Y la luz llegó a existir. Dios consideró que la luz era buena y la separó de las tinieblas” Jim Lovell continuó leyendo el relato de la Creación. Frank Borman también leyó algunos versículos, antes de agregar: “Y la tripulación del Apolo VIII cerramos, deseándoles buenas noches, buena suerte y ¡feliz Navidad! Dios bendiga a todos; a todos ustedes, en la buena Tierra”.

Cuando Anders, Lovell y Borman vieron la asombrosa escena desde el espacio exterior, no fue sorprendente que sus mentes se volvieran al Creador. Después de todo, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos”.

Lectura Devocional para Menores
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

HABACUC Y EL CUIDADO DE DIOS

Portada Pequeños
Tu oración: Padre, gracias por tus cuidados, por estar siempre conmigo.

Versículo para hoy: «EI Señor me da fuerzas». 
Habacuc 3: 19.

UN DIA HABACUC le preguntó a Dios: «¿Señor, por qué a la gente mala que vive en esta ciudad le va bien? ¿Y la gente que te obedece y ama le va muy mal?» Dios le respondió que él se encargaría de la gente mala.

Un pueblo enemigo atacaría a esa ciudad. Habacuc tenía mucho miedo, pero decidió confiar en Dios. Habacuc sabía que cuando el ejército enemigo atacara la ciudad, Dios cuidaría de toda la gente que realmente lo amaba.

Dios prometió estar con nosotros para siempre. Las hormigas no saben lo que hay detrás de las rocas cuando van a buscar comida. Nosotros somos como las hormigas, no sabemos qué va a suceder mañana, pero Dios lo puede ver todo y promete cuidarnos y estar en momentos buenos y malos.

Lecturas devocionales para Pequeños
Amigos de Jesús
Por Cesia Alvarado Zemleduch