Y vio Jehová que la maldad de los
hombres
era mucha en la tierra.
Génesis 6:5.
Los habitantes
del mundo en estos tiempos están representados por los moradores de la tierra
en el tiempo del Diluvio. La maldad de los antediluvianos fue expresada claramente:
“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo
designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el
mal” (Génesis 6:5). Dios se cansó de este pueblo, cuyos pensamientos solo se
concentraban en placeres pecaminosos e indulgencia. No buscaban el consejo de
Dios, que los había creado, ni les importaba hacer su voluntad. La reprensión
de Dios había caído sobre ellos porque seguían la imaginación de su propio
corazón, y había violencia en la tierra. “Y se arrepintió Jehová de haber hecho
hombre en la tierra” (6:6)…
Jesús se
refirió a esto en sus enseñanzas. “Más como en los días de Noé - dijo -, así será
la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37)…
A los
habitantes del mundo antediluviano se les había dado la advertencia antes de su
derrota, pero no le prestaron atención. Se negaron a escuchar las palabras de
Noé; se burlaron de su mensaje. En esa generación vivían personas justas. Antes
de la destrucción del mundo antediluviano, Enoc llevó su testimonio resueltamente.
Y en visión profética vio la condición del mundo en el presente. Dijo: “He
aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio
contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías
que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos
han hablado contra él. Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus
propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para
sacar provecho” (Judas 1:14-16)…
Dios requiere
de un fervor vivo en este tiempo. Puede ser que los ministros tengan poco
conocimiento académico, pero si hacen lo mejor que puedan con sus talentos; si
obran según la oportunidad que se presenta; si expresan sus declaraciones en el
lenguaje más claro y sencillo; si andan con tacto y humildad, buscando la
sabiduría celestial; si trabajan para Dios de corazón, motivados por el amor a
Cristo y a las almas por las cuales él murió, serán escuchados por los que
tienen habilidad y talentos superiores. La sencillez de las verdades que
presentan tendrá cierto encanto - Review and Herald, 1 de noviembre de 1906.
Meditaciones Matutinas para adultos
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White




