El hombre propone y Dios dispone.
Proverbios 16:1
Lo conozco
desde que era un niño. Cantaba en el coro infantil de mi iglesia, y participaba
porque su madre, una fiel cristiana, se encargaba de llevarlo a los ensayos sin
importar las circunstancias. De naturaleza rebelde, no se doblegaba ante nadie
ni ante nada. Sumamente inquieto, desafiante y agresivo, todos le auguraban una
vida muy difícil. Debo confesar que la única razón por la que continuaba en el
coro de niños era su voz. Tenía una excelente voz y además estaba dotado de un
extraordinario oído musical.
Con el paso
del tiempo, todos aquellos malos augurios se vinieron abajo. En alguna parte
del camino, Dios suavizó su agresividad y lo encaminó en la senda correcta. El
Señor lo tomó de la mano y lo levantó las muchas veces que cayó.
Fue en la
escuela de la adversidad y del dolor donde aprendió las más grandes lecciones
de su vida. Hoy es un fiel cristiano, entregado al servicio del Señor, y sus
dos hijos crecen en el temor de Dios. Asimismo él es la mano derecha de su
pastor, y siempre está listo para compartir sus recursos y talentos sin
escatimarlos.
Quizá tú
también hayas sido una niña difícil, o hayas tenido una adolescencia
complicada, rebelde, hasta el punto de que algunos adelantaron “malos augurios”
acerca de tu futuro. A lo mejor creciste pensando que eras un fracaso, y de
pronto algo hizo que tu vida diera un vuelco y hoy te encuentras en una
situación distante de aquella en que todos pensaban que terminarlas. Esos
cambios de dirección probablemente obedecieron al toque de la mano de Dios.
Así es, Dios
tiene su momento y su lugar, y sin duda impacta nuestra vida.
Él puede
borrar de tu mente la visión negativa que tienes de ti misma y, con su poder,
transformarte en una nueva criatura. Entonces, quizá puedas preguntarle con
asombro: “¿Señor, ¿qué es lo que haces conmigo?”.
El Señor está
dispuesto a extender bendiciones sobre ti, sin escatimar nada. No sé cómo
estará tu vida hoy, pero puedo decirte que no importan tu situación ni tu
carácter, eres una hija especial de Dios. Si le entregas tu presente no debes
sentir temor de mirar al futuro. “Dios dispone todas las cosas para el bien de
quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Romanos 8:28).
Tomado de Meditaciones Matutinas para la
mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado




