viernes, 1 de noviembre de 2013

TESTIGOS DE LA VICTORIA DE CRISTO

Portada Jovenes
Porque ante todo les transmití a ustedes lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras, que fue sepultado, que resucitó al tercer día según las Escrituras (1 Corintios 15:3, 4).

La resurrección de Jesucristo es el acontecimiento más grande que han contemplado los ojos humanos. Por causa de lo que sucedió el día en que Jesús resucitó de los muertos, para todos los que duermen en él, hoy descender al sepulcro es solamente un viaje de ida y vuelta, poco más que un trámite. La seguridad de nuestra vida eterna descansa en la resurrección de Cristo. La evidencia más convincente de su resurrección es el testimonio del creyente con respecto a la presencia y el poder de un Cristo resucitado en su propia vida.

Aunque ninguno de los evangelistas hace una lista de las diez apariciones de Cristo después de su resurrección, con el propósito de tener el cuadro completo, aquí te las presento:

1. Juan 20:11-18. Aparición a María junto a la tumba.

2. Mateo 28:8-10. Aparición a María Magdalena y a la otra María en el camino de regreso para informar de la tumba vacía a los discípulos.

3. Lucas 24:34; 1 Corintios 15:5. Aparición a Pedro antes de presentarse ante los otros discípulos.

4. Lucas 24:13-35. Aparición a dos discípulos en el camino a Emaús.

5. Juan 20:19-23. Aparición a diez discípulos en el aposento alto el domingo de tarde.
Tomás estuvo ausente.

6. Juan 20:26-29. Aparición a los discípulos, incluyendo a Tomás, en el aposento alto una semana más tarde.

7. Juan 21:1-14. Aparición a siete discípulos un tiempo más tarde, cuando pescaban en el mar de Galilea.

8. Mateo 28:16-20; 1 Corintios 15:6. Aparición a los discípulos y a quinientos hermanos más en un monte en Galilea.

9.1 Corintios 15:7. Se apareció a Jacobo.

10. Lucas 24: 50-51; Hechos 1: 2-9. Aparición a los diez discípulos mientras caminaba con ellos de Jerusalén a Betania, y luego ascendió al cielo.

Esto significa que hubo numerosos testigos de la victoria de Jesús sobre el pecado, la muerte y el sepulcro. El glorioso hecho es que obtuvo la victoria para nosotros. Satanás es un enemigo derrotado. No temas. Todo está bajo control. Todas las batallas están ganadas, Incluyendo la final. Por lo tanto, es hora de confiar en Jesús.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

PIES APESTOSOS

Portada MenoresLugar: Vermont, EE.UU.

Palabra de Dios: Juan 13:14,15

Para marzo de 2004, solo quedaban nueve finalistas. El evento era el concurso de zapatillas malolientes, auspiciado cada año por una compañía llamada Odor-Eaters [Comilón de olor]. Al final, Daegan, de diez años, fue el vencedor, portando orgulloso sus gastadas zapatillas.

Como ganador, recibió una zapatilla dorada, junto con quinientos dólares en bonos de la caja de ahorros, cien dólares para comprar zapatillas nuevas y algunos productos de la empresa patrocinadora.

El concurso anual de zapatillas malolientes se ha llevado a cabo durante unos treinta años. Si tienes pies apestosos, quizá quieras participar en esta competencia. Se juzgan las zapatillas por su apariencia, condiciones generales… y sí, por el olor. ¿Puedes imaginarte ser juez en esta competencia, y tener que meter la nariz en un montón de zapatillas apestosas? No sé tú, pero a mí no me gusta para nada el olor de pies pestilentes.

Quizás, en eso pensaban los discípulos de Jesús cuando se reunieron en el aposento alto para la Pascua. Probablemente, todos ellos tenían pies sucios y malolientes; especialmente, después de haber caminado todo el día por el camino polvoriento y por las calles de las aldeas en las que la gente tiraba toda la basura y las aguas servidas.

Sería lindo tener los pies limpios; pero eso era trabajo de un siervo. Y ¿dónde estaba el siervo, después de todo? ¿Acaso nadie había arreglado para que un siervo hiciera ese trabajo?

Jesús se levantó y se acomodó la toalla en la cintura. Después de poner agua en un cuenco, comenzó a lavar los pies de sus discípulos.

Los discípulos eran demasiado orgullosos como para agacharse tanto; pero allí estaba Jesús, haciendo el trabajo de un siervo. Cuando terminó, les habló. “Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a ¡os otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes”

No seas demasiado orgulloso como para servir a los demás. Recuerda el ejemplo de Jesús, el Creador del universo, agachándose a lavar los pies olorosos de sus discípulos.

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

EL GUERRERO VALIENTE

Portada PequeñosTu oración: Querido Padre, enséñame a hacer tu voluntad, como tu amigo Gedeón.

Versículo para hoy: «¡El Señor está contigo, hombre fuerte y valiente!» Jueces 6: 12.

«¡UFF, cuanto trigo hay que limpiar!», expreso Gedeón, mientras azotaba las espigas de trigo contra el suelo. «Tengo que esconder estos granos para que no vengan a robarme los madianitas, ya nos han quitado todo, casa, alimentos y ganado. ¿Por qué Dios nos ha abandonado?», se preguntó Gedeón.

«Ve a luchar con los madianitas, Gedeón». «¿Quién eres?», pregunto asustado Gedeón. «Soy Dios. Gedeón, haz lo que te pido».

Gedeón no podía creer que Dios le hablaba cara a cara. Gedeón le pidió varias señales para saber que realmente era Dios quien le hablaba. Y claro que Gedeón con miedo, pero seguro que Dios lo protegía, fue con muy pocos hombres a pelear contra los madianitas. ¿Y qué crees que paso? ¡Sí! Ganaron. Gedeón fue juez del pueblo de Israel por mucho tiempo y recordaba cada día que Dios era quien lo amaba y a quien debía adorar.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

jueves, 31 de octubre de 2013

UNA ORDEN DIVINA

Portada Desde el corazon
Velad, pues, en todo tiempo orando. Lucas 21:36.

En el lenguaje solemne de este pasaje, se señala un deber que se encuentra en la senda cotidiana de toda persona, joven o adulta. Es el deber de velar; y nuestro destino en el tiempo y la eternidad dependen de nuestra fidelidad en esto.

Vivimos en un momento importante. Cuando se proclamó el mensaje en 1844: “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado” (Apocalipsis 14:7), el anuncio sacudió en lo más profundo a toda alma. Una solemnidad profunda reposaba sobre todos los que lo oían. Cuán dispuestos estábamos a mostrar nuestra fe por nuestras obras, y a que nuestras palabras y acciones hicieran una impresión favorable en el mundo…

Hoy los ángeles observan el desarrollo del carácter, y pronto nuestra vida tendrá que pasar ante Dios para ser revisada. Pronto seremos pesados en las balanzas del Santuario, y la sentencia será registrada bajo nuestros nombres.

Y recibiremos el don culminante de la vida eterna o seremos castigados con destrucción eterna por la presencia del Señor. Podemos estar reacios a hacernos un autoexamen cuidadoso para ver cuál es nuestra condición espiritual y si nuestros corazones están siendo apropiadamente impresionados por el mensaje probatorio de la verdad; pero eso no tendrá efecto sobre la obra del juicio. Rendirá sus decisiones de igual modo…

“Velad, pues, en todo tiempo orando”. Hay gran necesidad de orar no solo por nosotros mismos, sino también por causa de nuestra influencia sobre otros. Nuestra influencia tiene un gran alcance. Podemos pensar que se reduce a nuestros propios hogares; que solo los miembros de nuestra familia conocen lo que somos y hacemos. En algunos casos, pareciera que así es; pero, en cierto modo, la influencia de la vida de hogar trasciende el hogar…

Si hemos de participar de la recompensa gloriosa prometida al vencedor, hemos de pelear la buena batalla de la fe. Esto es lo que hizo el apóstol Pablo.

Y él dice: “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día” (2 Timoteo 4:8). Seamos de los que son “ricos en buenas obras… atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:18, 19) - Signs of the Times, 7 de enero de 1886.
  
Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White

UNA FE INQUEBRANTABLE

Portada Mujeres
Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren. 
2 Corintios 1:3-4

Dios nos ha hecho una promesa maravillosa, y es que en medio de las dificultades él estará con nosotras. Yo sé que en efecto confiamos y creemos que esto es así; sin embargo, qué difícil resulta entenderlo, e incluso recordarlo, cuando estamos en el crisol de la prueba.

La hermana Adela llegó un día a su casa y se dio cuenta de que su esposo no estaba. Durante el resto del día se mantuvo esperando a que volviera, con un poco de impaciencia. Al anochecer, la impaciencia se transformó en angustia. Su esposo no regresaba. Encima de la cama estaban sus documentos personales, su Biblia y su ropa en perfecto orden. La hermana Adela apenas sale de casa. Ella sigue a la espera de que un día su esposo regrese, y por supuesto desea ser la primera en abrazarlo.

Han pasado ya dos años desde el incidente, y ella afirma que su espera no terminará mientras Dios la sustente. La fortaleza de Adela no decae. Ella mantiene encendida la luz de la esperanza. Sabe que su Dios vive y está al tanto de sus criaturas. Las investigaciones policiales indican que posiblemente se haya tratado de un secuestro, sin embargo, no se ha obtenido mayor información.

Este es un gran ejemplo de fe, algo que debería animarnos a permanecer incólumes al enfrentar cualquier momento difícil. Debemos tener la seguridad de que “Jesús es nuestro amigo; todo el cielo está interesado en nuestro bienestar.

No debemos permitir que las perplejidades y congojas cotidianas aflijan nuestro espíritu y oscurezcan nuestro semblante” (El camino a Cristo, cap. 13, pp. 181-182).

Amiga, ante la prueba quizá te sientas tentada a pensar que Dios está ajeno a tu sufrimiento y a tu dolor; sin embargo, no te desesperes. Es momento de echar mano de todas las promesas de Dios y suplicarle con humildad que las haga realidad en tu vida. Recuerda lo que dijo la mensajera del Señor: “Dios no desea que ninguno de nosotros permanezca postrado a causa de la intensa aflicción, con los corazones transidos de dolor. Él quiere que miremos hacia arriba y veamos el arco de la promesa, y que reflejemos la luz para otras personas” (Mensajes selectos, t. 2, cap. 27, p. 294).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

CUANDO LOS LIDERES SE CONOCEN

Portada Jovenes
Viviré con toda libertad, porque he buscado tus preceptos (Salmo 119:45).

George R. Knight cuenta la siguiente historia en su libro Lest We Forget [No sea que olvidemos]. John Norton Loughborough había predicado como adventista dominical durante unos tres años y medio, cuando conoció a un predicador adventista del séptimo día. A Loughborough le habían dicho que el grupo que estaba a punto de conocer no solamente guardaba el sábado en vez del domingo, sino que cuando se reunían gritaban, aullaban y tenían un comportamiento escandaloso en sus reuniones. Asimismo, a estos creyentes se les atribuían diversas actitudes fanáticas en sus prácticas religiosas.

Por tanto, Loughborough no estaba muy ansioso por conocer a ese tipo de gente. Pero un hombre de Rochester, Nueva York, llamado Orton, le comunicó que los adventistas del séptimo día celebraban reuniones en el número 124 de la Avenida Mount Hope, y que tenían que asistir a ellas.

Loughborough declinó la invitación al principio, pero Orton le respondió: “Usted tiene la obligación de asistir, porque algunos miembros de su rebaño se han unido a los adventistas del séptimo día y su deber es sacarlos de esa herejía y traerlos de vuelta al redil. Ellos le darán a usted la oportunidad de hablar en la reunión. Por tanto, prepare bien sus textos bíblicos y podrá mostrarles en dos minutos que el sábado ha sido abolido”.

Con aquel desafío resonándole en los tímpanos, Loughborough preparó sus textos bíblicos y, en compañía de varios de sus miembros adventistas del primer día, se dirigió a la reunión de los adventistas sabáticos.

El joven predicador nunca más sería el mismo. Las reuniones eran totalmente ajenas al fanatismo y a cualquier demostración ruidosa. Un ministro de nombre John Nevins Andrews tomó los mismos textos sobre la ley y el sábado que Loughborough había preparado, y los explicó uno por uno. Andrews no solamente citó los mismos textos, sino que lo hizo, según Loughborough dijo después, en el mismo orden en que él los tenía anotados.

Aquello fue demasiado para él. Loughborough aceptó el sábado en septiembre del año 1852 e inmediatamente comenzó a predicar como adventista del séptimo día.

Muchos años después sería el pionero que llevaría el mensaje adventista a California y a Inglaterra. Sirvió como pastor y administrador en varios lugares de Estados Unidos y publicó la primera historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1892, The Rise and Progress of Seventh-day Adventists [Origen y progreso de los adventistas del séptimo día], reeditado en 1905 como The Great Second Advent Movement [El gran movimiento del segundo advenimiento], ¿Deseas también que Dios te use? La decisión es tuya.

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez

EL INVENTO DE BELL

Portada MenoresLugar: Massachusetts, EE.UU.

Palabra de Dios: Salmo 18:6

El 4 de agosto de 1922 se cortaron los teléfonos todo a lo largo y lo ancho de los Estados Unidos; pero, solamente por un minuto.

Alexander Graham Bell, el inventor del teléfono, había muerto. Como tributo a él, el día de su funeral, los teléfonos de la Compañía Telefónica Bell permanecieron en silencio.

El señor Bell fue cofundador de la Compañía Telefónica Bell. Al comienzo, los teléfonos no eran muy populares; solo se instalaron seis durante el primer mes. Pero quince años más tarde, en los Estados Unidos había cinco millones de teléfonos. Hoy, hay teléfonos en todo el mundo, y casi en cada casa de los Estados Unidos hay por lo menos uno.

La primera persona en hablar por teléfono fue el señor Bell. De acuerdo con la famosa historia, estaba por probar su invento cuando le cayó ácido sobre la ropa. “Watson, ven aquí; te necesito”, dijo a su asistente Thomas Watson, que estaba esperando al otro lado. Esas fueron las primeras palabras transmitidas a través de un cable eléctrico.

Fue un llamado de ayuda.

Cuando necesitamos de ayuda, hay alguien con quien siempre podemos contar: nuestro Dios que está en el cielo. El rey David dijo, en tiempos bíblicos: “En mi angustia invoqué al Señor; clamé a mi Dios, y él me escuchó desde su templo; ¡mi clamor llegó a sus oídos!”

No dudes en pedir ayuda a Dios. Las “líneas” siempre están abiertas, de modo que podemos hablar con él en cualquier momento. Él está escuchando, y listo para acudir en nuestra ayuda.

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson