viernes, 25 de octubre de 2013

LOS DÍAS NUBLADOS


Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Romanos 8:34-35

El cielo estaba gris. La lluvia habla caído intensamente durante dos días sin parar. Llegué al aeropuerto y miré hacia las nubes; pensé que el despegue del avión no iba a ser fácil, y así sucedió. La aeronave se estremecía por completo mientras trataba de superar el manto de nubes. De pronto, el cielo se iluminó.

¡Estaba despejado y azul! El sol brillaba con todo su esplendor. Me sentí tranquila y di gracias a Dios porque había estado conmigo. Confieso que volar es una experiencia que me agrada muy poco.

Aquella mañana aprendí una lección fundamental, sencilla aunque profunda, y es que el sol nunca deja de brillar; solo que a veces las nubes grises impiden que lo veamos. Es verdad también que los problemas de la vida son semejantes a negros nubarrones que nos impiden ver la luz de la esperanza.

De cuando en vez, todos los seres humanos pasamos por tribulaciones y pruebas, y no podemos ver que más allá de dichas tensiones nos espera un futuro glorioso. Cuando subí al avión, lo hice a pesar de mi temor a las turbulencias, ya que deseaba llegar a mi destino lo antes posible. El apóstol Santiago, cuando tocó este tema, escribió en su Carta: “Considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia” (Santiago 1:2).

Dios desea terminar su obra en nosotras. Anhela llevarnos a su hogar, que es también el nuestro. Mientras la nube de problemas se disipa, repitamos llenas de fe y de confianza: “Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar; aunque rujan y se encrespen sus aguas” (Salmo 46:1-2).

Amiga, ¿cómo está tu cielo hoy? Si el sol brilla, disfrútalo al máximo en compañía de Dios y de tus seres amados. Pero si permanece gris y no puedes ver la luz, espera y confía. El Señor abrirá pronto tu cielo y la luz de su gracia te alumbrará.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

NO AMES AL MUNDO


No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre (1 Juan 2:15).

Hace varios años tuve la oportunidad de visitar los monasterios de Meteora, en Grecia.

Están construidos en la cima de riscos rodeados de precipicios prácticamente inaccesibles.

Ahora existen ascensores, pero durante mucho tiempo la única manera de subir era mediante cestos colgados de cuerdas que medían decenas de metros. Quedé muy impresionado al ver cuevas en las paredes de montañas elevadas habitadas todavía por eremitas, aislados totalmente del resto del mundo.

El ascetismo no se originó en el cristianismo. Los filósofos griegos, especialmente los seguidores de Pitágoras y Platón y los estoicos, llevaban vidas frugales. Los cínicos llegaron a mayores extremos en la negación de sí mismos. También los sacerdotes de Serapis en Egipto, donde surgió el monaquismo cristiano, llevaban una vida monástica.

El ascetismo surgió, por un lado, del deseo de dominar la naturaleza humana pecaminosa y huir de la corrupción del mundo y, por el otro, de obtener méritos y una santidad extraordinaria. El primer eremita fue Pablo de Tebas (250 d.C.), de quien la tradición dice que vivió solo en una cueva durante 113 años, hasta que Antonio Abad reveló su existencia al mundo. Antonio mismo, padre del monaquismo cristianismo (aproximadamente 251-356 d.C.), vivió solo en el desierto durante 35 años. Simeón el Estilita fue uno de los más impresionantes (390-459 d.C.). Se enterró hasta el cuello durante varios meses para dominar su cuerpo pecaminoso. Después se instaló en lo alto de una columna de treinta metros de altura, donde permaneció durante 36 años, hasta su muerte. Allí hacía ejercicios muy dolorosos.

Dicen que una vez tocó sus pies con la frente 1.244 veces sin parar.

El error capital del monaquismo es creer que el pecado está en el mundo, no en el corazón humano. Dios no nos pide que abandonemos el mundo, sino que no amemos su pecado y su corrupción. Cristo amó al mundo y vino a vivir en él, pero no participó del pecado del mundo. Jesús también nos ha dicho que somos la sal de la tierra y, por lo tanto, tenemos que esparcir el sabor del evangelio al relacionarnos con, y amar a, los que están a nuestro alrededor. ¿Das testimonio al mundo de que Cristo vive en ti?

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes

Por Félix Cortez

UNA GRAN DEUDA


Lugar: Rusia

Palabra de Dios: 1 Juan 4:10

Pedro estaba sentado en su habitación, con una arruga de preocupación en la frente. Él estaba a cargo del dinero allí, en el fuerte, y sabía que el dinero que había en la caja fuerte no se correspondía con lo que los libros decían que debía haber. El problema era que alguien vendría a revisar los registros financieros.

Sacudiendo la cabeza, Pedro gimió. Él había comenzado algunos malos hábitos y había terminado apostando todo. Como necesitaba dinero, había sacado “prestado” dinero de la caja fuerte. Unos billetes aquí, otros allá… Al calcular cuánto había tomado en realidad, se sintió angustiado. “¡Una gran deuda! ¿Quién podrá pagarla?”, escribió en un pedazo de papel. Finalmente, después de horas de agonizar sobre su dilema, se quedó dormido.

Esa noche, Nicolás I, zar de Rusia, decidió visitar el fuerte de incógnito.

Se sacó su uniforme real y se vistió el uniforme de un oficial de menor rango. Cuando vio una vela encendida en la habitación, entró y encontró a Pedro profundamente dormido, sobre la mesa.

El zar vio el trozo de papel y se dio cuenta de lo que pasaba. Él podría haber dicho: “Se lo merece. Que pague por su error”. Pero, no lo hizo. En lugar de ello, escribió una sola palabra sobre el papel:

“Nicolás”.

Pedro se despertó en la mitad de la noche, pensando que solo le quedaba una opción: se quitaría la vida. Pero, entonces vio que su papel tenía algo más escrito. Después de sus palabras: “¡Una gran deuda!

¿Quién podrá pagarla?”, decía “Nicolás”. A la mañana siguiente, llegó un mensajero desde el palacio real, con suficiente dinero como para cubrir la deuda.

Nosotros también tenemos una gran deuda que otro ha pagado por nosotros. La Biblia dice: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados”. Él pagó el precio. ¡Una gran deuda! ¿Quién podrá pagarla? La respuesta es: Jesús.

Lecturas Devocionales para Menores 2013
En algún lugar del Mundo
Por Helen Lee Robinson

DOS ESPÍAS VALIENTES


Tu oración: Querido Padre, me siento feliz de saber que tu tienes hermosas promesas para mi.

Versículo para hoy: «¡Pues vamos a conquistar esa tierra! ¡Nosotros podemos conquistarla!» Números 13: 30.

«TENEMOS QUE IR a ver la tierra que Dios nos ha prometido », dijo Moisés. Todos se organizaron perfectamente, doce hombres eran los elegidos para llevar a cabo tan importante misión. Los doce hombres caminaron hacia Canaán, al llegar allá cortaron un racimo de uvas, tan grande que tenían que cargarlo dos personas.

Después de explorar la tierra los doce hombres llegaron al campamento de Israel, las personas tenían curiosidad de saber como era ese país, diez de los hombres dijeron que era un lugar adonde no podrían ir a vivir porque las ciudades eran grandes y las personas era unos gigantes, el pueblo tuvo miedo por el informe que recibió de esos hombres.

Pero dos amigos de Dios, Caleb y Josué, dijeron que podían conquistar la tierra. «Dios va a estar con nosotros, ¡vamos! Hay abundante comida». Pero el pueblo los ignoro. Así que Caleb y Josué fueron los únicos junto con sus familias que entraron a la tierra prometida.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

jueves, 24 de octubre de 2013

LA PRUEBA VENIDERA


Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad. Efesios 6:14.

Dios ha hecho una provisión completa en las Escrituras para equiparnos contra el engaño, y no tendremos excusa si, por descuido de la Palabra de Dios, somos incapaces de resistir los errores del malvado. Necesitamos velar en oración. Necesitamos escudriñar diariamente las Escrituras con diligencia, para no ser entrampados por algún error engañoso que parezca verdad…

Juan escribe acerca de escenas relacionadas con nuestro tiempo. Dice: “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo” (Apocalipsis 11:19). Esa arca contiene las tablas en las cuales la Ley de Dios está grabada. En la isla de Patmos, Juan contempló en visión profética al pueblo de Dios, y vio que en este momento la atención de los seguidores leales y verdaderos de Cristo sería atraída hacia la puerta abierta del Lugar Santísimo, en el Santuario celestial. Vio que por la fe seguirían a Jesús hasta dentro del velo, donde ministra sobre el arca de Dios que contiene la Ley inmutable de Dios. El profeta describió a los fieles diciendo: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14:12). Este es el grupo que provoca la ira del dragón porque obedecen a Dios…

Los vientos de doctrina soplarán fieramente a nuestro alrededor, pero no seremos conmovidos. Dios nos ha dado una norma correcta de justicia y verdad: la Ley y el testimonio. Hay muchos que profesan amar a Dios, pero cuando se abren las Escrituras ante ellos y se presentan evidencias que muestran los reclamos obligatorios de la Ley de Dios, manifiestan el espíritu del dragón.

Detestan la luz y no se acercan a ella, para que sus acciones no sean reprobadas.

No comparan su fe y doctrina con la Ley y el testimonio. Apartan sus oídos para no escuchar la verdad, e impacientemente declaran que todo lo que desean escuchar es acerca de la fe en Cristo… Se rehúsan a reconocer el cuarto Mandamiento, que requiere que santifiquemos el día sábado. Declaran que el Señor los ha instruido que no tienen que observar el sábado de su Ley.

La Ley de Dios declara: “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él” (1 Juan 2:4)… Nuestra obra es la de sostener la Ley de Dios; porque Cristo dijo: “Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad” (Apocalipsis 22:14, RVA) - Signs of the Times, 22 de abril de 1889.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"
Por Elena G. de White 

LA PROTECCIÓN DE DIOS


El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre. 
Salmo 121:7-8

Las noticias internacionales que leemos en los diarios o vemos por televisión son cada día más aterradoras. Los seres humanos se destruyen unos a otros, las fuerzas de la naturaleza parecen no tener control, somos víctimas de enfermedades nuevas y contagiosas, y muchos de los que están saludables estropean su salud al ingerir sustancias destructivas, por cierto cada día más numerosas y variadas.

Todos anhelamos sentirnos protegidos. Los niños buscan el cuidado de sus padres y de los adultos que los tienen a su cargo. Los adultos nos sentimos a salvo en casas resguardadas con puertas y ventanas que cuentan con alarmas y protecciones metálicas. Sabemos que Satanás, el instigador de los robos, la violencia y la muerte, pretende hacerse con el dominio de nuestro planeta y también de nuestras vidas. En medio de tanta incertidumbre, podemos escuchar la voz de Dios que, por medio de su Palabra, nos dice. “Todo esto será apenas el comienzo de los dolores” (Mateo 24:8). En otro momento, el mismo Jesús añadió: “En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

En estos tiempos difíciles debemos solicitar la protección de Dios. Pero eso sí, hay dos condiciones que hemos de cumplir cuando hagamos tal petición. En primer lugar, no nos preocupemos por las cosas que no están bajo nuestro control.

Actuemos más bien como el apóstol Pablo: “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Romanos 8:28). En segundo lugar, debemos tomar en cuenta, cuando pedimos la protección de Dios, que no debemos exponernos voluntariamente a los peligros que nos amenazan. Pensemos que Dios únicamente actúa a nuestro favor cuando caminamos con él.

La gran promesa de Dios es para cada uno de los seres humanos: “Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección, ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar. Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos” (Salmo 91:9-10). ¡Maravillosa promesa de Dios, que se hará realidad en la medida en que nosotros lo permitamos!

¡Camina hoy con Dios, y tu vida estará custodiada por su amor!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

EL TALENTO DE MOZART


Después de mucho tiempo volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos (Mateo 25:19).

Se dice que Johannes Chrysostomus Wolfgangus Amadeus Mozart, a quien todos conocemos sencillamente como Mozart, tenía una memoria extraordinaria. Las crónicas de la época lo mencionan con frecuencia. Podía memorizar un número de 48 cifras después de escucharlo una vez y no olvidarlo jamás.

Un día, en la corte del palacio imperial, exactamente el día en que el emperador José II había conocido a Mozart, le dedicaron al gobernante una sonata para piano. El emperador no solamente había escuchado todas las leyendas del genio de Mozart, sino que estaba orgulloso porque el virtuoso músico era austríaco, así que en reconocimiento a su genio, decidió regalarle la partitura.

El joven Mozart abrió las páginas de la composición, las vio solamente una vez, y le dijo al emperador que era mejor que Su Majestad las conservara, pues él ya las había memorizado por completo. Ante el rostro, un tanto asombrado y otro tanto incrédulo del emperador, el autor de algunas de las páginas musicales más hermosas de la historia, para demostrar su increíble capacidad, se sentó ante un clavicémbalo y ejecutó la sonata que el monarca le ofreciera unos minutos antes, en medio del silencio y la admiración de toda la corte imperial. Hay de hecho otras anécdotas más sensacionales de la vida de aquel genio.

Extraordinario, ¿verdad? ¡Quién fuera Mozart! No podemos, o más bien, no tenemos que hacer comparaciones. Cada quien recibió sus talentos que con justicia repartió el Dios de los cielos (1 Corintios 12:11).

Él sabe cuántos talentos dio a cada uno, y por cada uno de ellos lo hará responsable.

Llegará el día en que dirá a cada uno: “Rinde cuentas de tu administración, porque ya no puedes seguir en tu puesto” (Lucas 16:2).

Es emocionante pensar que Dios le pedirá cuentas a Mozart por los enormes talentos que le concedió. Por lo menos el talento de la música lo cultivó muy bien. Sabemos que antes de realizar las hazañas con el piano y la composición que se le atribuyen, practicó las diez mil horas de rigor para los genios de clase mundial.

¿Y tú, ya sabes cuáles son tus talentos? ¿Tienes la certeza de que los has cultivado hasta tu máxima capacidad? Cada vez que te falten deseos de poner en práctica las habilidades que posees, recuerda la parábola de las monedas de oro. ¿No te gustaría que a ti también te dijera el Padre: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”?

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez