jueves, 19 de septiembre de 2013

LA VICTORIA DE DIOS


Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré. Jueces 7:7.

Después de la derrota de los madianitas, las noticias de que el Dios de Israel había peleado nuevamente por su pueblo se esparcieron rápidamente a toda la comarca. No hay palabras que puedan describir el terror de las naciones circundantes cuando se enteraron de cuáles habían sido los sencillos medios que habían prevalecido contra todo el poderío y la destreza de un pueblo arriesgado y belicoso.

Doquiera se esparcían las noticias, todos sentían que la victoria debía adjudicarse únicamente a Dios. Así fue glorificado el nombre de Dios, la fe de Israel fue fortalecida y sus enemigos fueron llevados a la vergüenza y la confusión.

No es seguro para el pueblo de Dios adoptar las máximas y las costumbres de los impíos. Los principios y los modos de trabajo divinos son muy diferentes de los del mundo. La historia de las naciones nos presenta victorias tales como la conquista de Jericó o la derrota de los madianitas. Ningún general de ejército pagano había dirigido las batallas como lo hicieron Josué y Gedeón. Estas victorias enseñan la gran lección de que el único fundamento seguro para la victoria es la ayuda de Dios aunada al esfuerzo humano. Quienes confían en su propia sabiduría y sus propias destrezas, seguramente serán chasqueados. El único curso seguro, en todos los planes y los propósitos de la vida, es preservar la sencillez de la fe. Una confianza humilde en Dios y la obediencia fiel a su voluntad son tan esenciales para el cristiano, al entablar una guerra espiritual, como lo fueron para Gedeón y sus valientes compañeros cuando peleaban las batallas del Señor.

Los mandatos de Dios se deben obedecer implícitamente, sin tomar en cuenta la opinión del mundo. Quienes ocupan cargos de responsabilidad entre sus congéneres no debieran descuidar esta lección… Todos debieran valorar fervientemente cada privilegio religioso e inquirir de Dios cada día, para aprender su voluntad. Debieran estudiar diligentemente la vida y las palabras de Cristo y obedecer alegremente sus instrucciones. Los que se vistan de esta manera de la armadura de justicia, no tienen que temer a los enemigos de Dios. Pueden estar seguros de la presencia y la protección del Capitán del ejército del Señor…

El Señor está dispuesto a darle a su pueblo una experiencia preciosa… Desea enseñarles a someter su criterio y su voluntad implícitamente a él. Verán y sabrán que de sí mismos no pueden hacer nada; que Dios es el todo en todo - Signs of the Times, 21 de julio de 1881.

 MEDITACIONES MATINALES PARA ADULTOS 2013
DESDE EL CORAZÓN
Por: Elena G. de White

BENDICE A MIS ENEMIGOS


Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Mateo 5:43-45

Cuando Jesús pidió a sus discípulos que amaran y bendijeran a sus enemigos, parecía que les solicitaba algo imposible de lograr para la naturaleza humana.

Pero Dios nunca nos pide algo que no podamos hacer. Cuando algo parece imposible para nosotros, él está dispuesto a ser nuestro apoyo incondicional, y nos da lo necesario para lograrlo.

Si una persona nos hace daño, es posible que se generen en nuestro interior sentimientos de rechazo hacia ella. Su sola presencia nos incomoda, y muchas veces en nuestro interior deseamos que las cosas no le salgan bien. Cuando permitimos que esta actitud crezca dentro de nosotras, lo que finalmente cosechamos es rencor, que nos conduce inevitablemente a la amargura. El precio que se paga por vivir con rencor es demasiado alto. A veces incluso se pone en riesgo la vida misma.

Cuando alguien nos trata con injusticia, nuestro “yo” oculto se siente amenazado y agredido, y toda la fuerza interna se prepara para el combate. Este es un desgaste inútil que consume las reservas espirituales, físicas y emocionales.

Por otro lado, pedir a Dios que conceda bendiciones a nuestros enemigos implica deponer nuestra soberbia para revestirnos voluntariamente de humildad.

Orar por nuestros enemigos es una decisión que debemos tomar con voluntad decidida, aunque el corazón experimente emociones y sentimientos contrarios.

La fortaleza para llevarlo a cabo proviene de Dios. Cuando deseamos “lo bueno” a otros, aunque no lo merezcan, también estamos atrayendo “lo bueno” a nuestras propias vidas.

Cuando seamos capaces de pedir bendiciones para alguien que nos ha maltratado, las heridas del corazón sanarán, y el dolor por la ofensa desaparecerá poco a poco, lo cual por fin nos traerá paz. Amiga, si en tu corazón hay rencores acumulados, hoy es el día de tu liberación. Cuando ores y digas “Padre, perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”, hazlo con la seguridad de haber echado de tu corazón todo rencor y todo resentimiento.

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
ALIENTO PARA CADA DÍA
Por Erna  Alvarado

PERDONAR NO SIGNIFICA TOLERAR


El Señor les dijo a Moisés y a Aarón: “Por no haber confiado en mí, ni haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas, no serán ustedes los que lleven a esta comunidad a la tierra que les he dado” (Números 20:12).

Dios nos pide que perdonemos a otros por el daño que nos han hecho, pero nunca nos ha pedido que lo toleremos todo. Perdonar y tolerar no son lo mismo. Si tú y yo perdonamos, sanaremos de nuestras heridas emocionales y podremos mirar hacia el futuro con la confianza de crecer y prosperar; pero nada de esto podremos garantizar si toleramos el mal.

Lewis B. Smedes cuenta en su libro Perdonar y olvidar la historia del doctor Harry Den Best, cirujano principal del Departamento de Cardiología del prestigioso equipo de cirujanos del Atlantic Medical Center. El programa de residencia en cirugía de ese hospital es el más importante de la costa este de los Estados Unidos y, por lo tanto, extremadamente exigente.

Se toleran pocos errores. Hay uno, sin embargo, que Den Best nunca tolera. Un interno o cirujano residente no puede iniciar un procedimiento sin consultarlo primero con él.

Fred Bush era un médico interno brillante pero muy soberbio. Cierta noche uno de los pacientes en terapia intensiva tuvo una recaída doce horas después de una operación. Había que hacer algo, pero eran las dos de la mañana y Bush sabía que Den Best estaría en la sala de operaciones a las cinco de la mañana, así que decidió proseguir sin su autorización.

Llevó al paciente al quirófano y resolvió brillantemente el asunto. Diez minutos después de que Den Best llegara al hospital esa mañana la carrera de Bush como cirujano terminó abruptamente. Den Best podía estar dispuesto a perdonar personalmente a Bush por su error de juicio, pero no podía tolerar su acción, entre otras cosas, por el bien de otros.

Aunque Dios perdonó a Moisés, no toleró su pecado al golpear la roca. Las acciones y las palabras de Moisés podían hacer creer al pueblo que era su poder, y no el de Dios, el que había hecho salir agua de la roca. Esto habría sido catastrófico para Israel, y el Señor, por amor a su pueblo, no toleró aquella acción. Por más que Moisés rogó. Dios no le permitió entrar a la tierra prometida. Vence hoy la tentación de tomar para ti la gloria que solo pertenece a Dios. No olvides que, de lo contrario, podrías enfrentarte a graves consecuencias eternas para ti y para otros.

MEDITACIONES MATINALES JÓVENES 2013
¿SABÍAS QUE…?
Por: Félix H. Cortez

PALOMAS PERDIDAS


Lugar: Suecia

Palabra de Dios: Salmo 119:176 19

¿Cómo pueden perderse 1.500 palomas mensajeras? Después de todo, estas aves son famosas por su habilidad para encontrar su camino a casa. Pero, aparentemente, eso fue lo que sucedió en el sur de Suecia el 18 de julio de 2004. Era un hermoso día, claro, sin lluvia, sin truenos y sin vientos fuertes. Una multitud de personas se había reunido, para ver el comienzo de la carrera.

A una señal, las personas a cargo de las aves las soltaron. Inmediatamente, 2 mil palomas mensajeras volaron por el aire, dejando atrás la ciudad de Ljungby dirigiéndose hacia Malmo, a 150 kilómetros de distancia. La carrera llevaría dos horas.

Y, precisamente dos horas más tarde, las palomas mensajeras comenzaron a llegar a destino. Los oficiales identificaron las aves usando las etiquetas electrónicas especiales de identificación atadas alrededor de sus patas. Los encargados de la carrera anotaron el tiempo de cada una.

Al comienzo, los encargados estaban ocupados llevando cuenta de las aves que llegaban, pero pronto el número comenzó a disminuir.

La gente esperó y esperó pero, de las 2.000 palomas mensajeras que habían salido, solo unas 500 llegaron a su destino. 1.500 palomas mensajeras habían desaparecido.

¿Qué pasó con las aves? Ni los dueños, ni los entrenadores ni los encargados de la carrera tenían idea de lo que había pasado. Una semana más tarde, las aves todavía no habían aparecido. De alguna manera se habían perdido, y no pudieron encontrar el camino de regreso a su hogar.

A veces, nosotros también podemos perdemos en nuestro viaje espiritual, si tomamos una mala decisión o si perdemos de vista nuestro destino final. Si alguna vez te encuentras en el camino equivocado, permite que esta sea tu oración: “Cual oveja perdida me he extraviado; ven en busca de tu siervo, porque no he olvidado tus mandamientos”.

Dios quiere salvarte, y él estará allí, para ayudarte a encontrar el camino de regreso a casa.

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES
EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO

Por: Helen Lee Robinson

BRILLA PARA DIOS


Tu oración: Gracias Dios, porque me perdonas y con tu amor puedo brillar para otros.

Versículo para hoy: «Pondré mi esperanza en Dios mi salvador». Miqueas 7: 7.

MIQUEAS vivía en una pequeña aldea. Dios le pidió que diera un mensaje muy importante. Miqueas tenía que decirles a las personas de su aldea que Dios los amaba.

Las personas de la aldea se habían olvidado tanto de Dios que se trataban mal unos a otros, no se querían, se golpeaban, se hablaban mal y no compartían sus cosas.

Un día Miqueas le dio un mensaje a la gente de su aldea, les dijo que alguien muy especial iba a nacer en Belén. Miqueas hablaba del bebe Jesús. Les dijo que Dios los amaba mucho y que los perdonaría si ya no se trataban mal.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch


miércoles, 18 de septiembre de 2013

EL AMOR SUPREMO DE DIOS


¡Por Jehová y por Gedeón! Jueces 7:18.

El Señor mismo dirigió la mente de Gedeón en la adopción de un plan…

Dividió a sus trescientos hombres en tres grupos. A cada hombre se le dio una trompeta y un cántaro, con una lámpara encendida. Entonces colocó a sus hombres de tal manera que rodearan el campamiento entero de Madián.

Anteriormente se les había instruido sobre cómo proceder, y a la medianoche, a la señal de Gedeón, los tres grupos tocaron sus trompetas, descubrieron sus lámparas y quebraron los cántaros a la misma vez, mientras clamaban: “¡Por la espada de Jehová y de Gedeón!” La luz de trescientas lámparas que rasgaba la oscuridad de la medianoche y el fuerte clamor de trescientas voces despertó súbitamente al ejército durmiente. Al creerse a la merced de fuerzas abrumadoras, los madianitas se llenaron de pánico. Siguió una terrible escena de confusión.

En su terror, huían en todas las direcciones, y al confundir a sus propios compañeros por enemigos, se mataban unos a otros.

Según se corrían las noticias de la victoria de Israel, muchos que habían sido enviados a sus casas regresaron y se unieron para perseguir a los enemigos que huían. Gedeón también envió mensajeros a los de Efraín, y les pidió que tomaran los vados del Jordán, para que los fugitivos no escaparan hacia el este.

En esta terrible derrota murieron no menos de 120 mil de los invasores, y los madianitas fueron dominados hasta el punto que nunca más pudieron hacerle la guerra a Israel. Los quince mil que escaparon cruzando el río, fueron perseguidos por Gedeón y sus fieles trescientos y vencidos decisivamente; Oreb y Zeeb, príncipes de Madián, fueron asesinados…

Por causa del orgullo y la ambición de la raza humana, Dios ha escogido ejecutar sus poderosas obras por los medios más simples y humildes…

Su solicitud por las obras de su creación es incansable e incesante. Cuando los hombres y las mujeres salen a sus tareas diarias, cuando se dedican a la oración; cuando se acuestan en la noche y se levantan en la mañana; cuando los ricos se banquetean en sus palacios y los pobres reúnen a sus hijos ante una escasa despensa, todos son observados tiernamente por su Padre celestial…

Con humilde oración y fe confiada, deberíamos buscar consejo de Dios…

Entonces todos nuestros actos serían gobernados por la discreción; nuestras energías serían dirigidas correctamente – Signs of the Times, 14 de julio de 1881.

 MEDITACIONES MATINALES PARA ADULTOS 2013
DESDE EL CORAZÓN
Por: Elena G. de White

UN MONTON DE QUEJAS


Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. Filipenses 2:14-15

La Biblia compara a las mujeres quejumbrosas con las “goteras constantes”. Parece ser que muchas mujeres hoy están dentro de dicha categoría. Quejarse es la incapacidad que tenemos para sumar las bendiciones y restar los momentos poco gratos.

Las mujeres quejumbrosas escogen caminar en la oscuridad, aunque frente a ellas haya un camino de luz. Se quejan del trabajo, del esposo, de los hijos, de la casa en que viven, de las personas que las rodean, en fin, tienen una actitud negativa la mayor parte del tiempo. Además, muchas de ellas contagian a otras personas de su mismo espíritu.

Si tú, querida amiga, te encuentras sin darte cuenta en dicha condición, te invito a meditar en las palabras del apóstol Pablo: “He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y  lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias” (Filipenses 4:11-13). Estar satisfechas de la vida y con la vida no es una respuesta a las circunstancias externas, sino que se desprende de nuestra vida interior y de nuestra relación con Dios.

La “insatisfacción crónica” es una conducta que podemos sencillamente desarraigar de nuestra vida ejerciendo dominio propio y mediante la ayuda de Dios.

Acostumbrémonos a ser agradecidas con la vida por el sencillo hecho de que la tenemos. Nadie desea perder su vida, pero muchos la disfrutan tan solo para despreciarla.

¡Esto no debe ser así! Las pequeñas y las grandes cosas que nos ocurren a diario van formando cadenas de gozo o de amargura; depende de la actitud de cada persona. Nosotras, las hijas de Dios, tenemos razones más que suficientes para sobreponernos a las situaciones adversas, apoyadas por las múltiples bendiciones que recibimos del Señor.

• Alégrate por la familia que tienes. Alégrate cuando tus hijos tengan buena salud.

• Disfruta el pan y el agua que hay sobre tu mesa.

• Agradece por la casa en que vives. Lo que la hace valiosa son los que habitan en ella.

• Y por último, ¡alaba a Dios porque te escogió para que seas su hija!

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
ALIENTO PARA CADA DÍA
Por Erna  Alvarado