domingo, 15 de septiembre de 2013

TU ENEMIGO PUEDE ESTAR DENTRO DE TI


En lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? Romanos 7:22-24

A menudo, cuando oramos, pedimos al Señor que nos libre de las personas que nos pueden hacer algún mal. Pasamos por alto el hecho de que nuestro peor enemigo puede estar dentro de nosotras mismas. Cuando hablo de “enemigos internos”, me refiero a las tendencias pecaminosas que pueden llegar a ser tan dominantes que inclusive podrían convertirse en hábitos.

Los hábitos forman parte de la estructura de nuestro carácter, y determinan en gran medida lo que somos. Los hábitos negativos son verdugos crueles que nos obligan a hacer lo que ellos nos dictan, y son incluso capaces de llevarnos a la ruina en todos los aspectos de la vida. Los expertos aseguran que el único recurso para deshacernos de un mal hábito es reemplazarlo por otro que sea positivo.

La lucha más importante del ser humano es la que libra consigo mismo. El apóstol Pablo, consciente de esto, dijo: “Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace sino el pecado que habita en mí” (Rom. 7:18-20).

Amiga, hoy es un buen día para que reflexiones respecto a los actos que rigen tu vida. “Atrapen a las zorras, a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor” (Cant. 2:15). ¿Cómo es posible lograrlo? Pues los expertos aseguran que una acción repetida durante veintiún días quedará arraigada en nuestra mente, para convertirse en un hábito.

La fuerza de voluntad y la ayuda divina serán tus mejores aliadas en esta lucha.

Únicamente así podrás derrotar al enemigo que está dentro de ti. Las tendencias pecaminosas irán perdiendo fuerza y finalmente serán vencidas, dando paso a un nuevo estilo de vida que esté en armonía con la voluntad de Dios.

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
ALIENTO PARA CADA DÍA
Por Erna  Alvarado

LAS MUJERES COMO ELLA NO DEBEN MORIR


Rizpa hija de Ayá tomó un saco y lo tendió para acostarse sobre la peña, y allí se quedó desde el comienzo de la siega hasta que llegaron las lluvias. No permitía que las aves en el día ni las fieras en la noche tocaran los cadáveres 
(2 Samuel 21:10).

No podemos comprender la magnitud de la tragedia que les ocurrió a Rizpa y a Merab.

Dos hijos de Rizpa y cinco de Merab fueron ejecutados el mismo día. Solo Dios puede comprender la profundidad del dolor de aquellas mujeres. A nosotros nos queda el asombro, la compasión y la lección de aquel amor filial tan grande.

Dice el Comentario bíblico adventista que, por regla general, los cuerpos de los ahorcados debían ser sepultados el mismo día en que eran colgados (Deuteronomio 21:22,23). Pero en este caso habían sido ahorcados por una deuda de sangre inocente, un caso que en el Antiguo Testamento era sumamente grave y debía expiarse con sangre.

Rizpa evitó que los buitres y las fieras carroñeras devoraran los cuerpos de sus hijos y sus sobrinos. Si comenzó su odisea “desde el comienzo de la siega” y la terminó hasta que llovió a principios del otoño, quiere decir que cuidó los cadáveres de sus hijos alrededor de unos cuatro meses. Durante todo ese tiempo vivió sobre un peñasco.

Una mujer llamada Altagracia Mercado hizo un sacrificio muy grande por su patria. En México se la conoce como la “heroína de Huichapán”. Cuando comenzó la lucha por la independencia del país ella armó un pequeño ejército con su propio dinero y se unió a la lucha por la libertad. Además, se puso a la cabeza de sus tropas y planteó batalla a las fuerzas realistas. En un encuentro desafortunado perdió el combate y cuando se dio cuenta solo quedaba ella en pie. Sin demostrar temor, combatió hasta ser capturada por el enemigo. Su valor causó mucha admiración en los mandos españoles, por lo cual, aunque la orden era no tomar prisioneros sino fusilarlos, el coronel ordenó que la dejaran en libertad diciendo:

“Mujeres como ella no deben morir”.

Lucha por demostrar un amor y un valor semejante al de Rizpa y Altagracia Mercado, al ser leal a los que amas o merecen tu lealtad. También lucha con valor por liberarte de aquellas prácticas que te esclavizan y te alejan del reino de Dios. Dile esta mañana que te libere de aquello que te ha dominado. Hoy puede ocurrir un milagro.

MEDITACIONES MATINALES JÓVENES 2013
¿SABÍAS QUE…?
Por: Félix H. Cortez

¡HOMBRE AL AGUA!


Lugar México

Palabra de Dios: 1 Corintios 3:8, 9

Cuando se estiró para alcanzar algo, repentinamente una ola sacudió el barco. Con una salpicadura de agua, el tío Craig se cayó al agua, dejando atrás a Katia, de nueve años, y a Alex, de diez.

-¡Tío Craig! -gritaron los dos niños, mirando cómo luchaba él con las olas.

Alex tomó un salvavidas y lo arrojó al agua.

El tío Craig se balanceaba para arriba y para abajo con las olas, aferrándose del salvavidas, pero la corriente era demasiado fuerte como para que pudiera nadar de regreso hasta el bote.

-¿Qué vamos a hacer? -gimió Katia, viendo cómo su tío se alejaba cada vez más.

Alex comenzó a hacer sonar la bocina, tratando de llamar la atención de otros barcos, pero nadie vino en su rescate. A medida que pasaban los minutos, los niños se daban cuenta de que debían hacer algo.

-De alguna manera vamos a tener que manejar el bote -dijo Alex, mientras el corazón le latía muy fuertemente-. Creo que puedo manejar el timón.

Pero, cuando se sentó en el asiento del capitán, descubrió que era demasiado bajito como para ver hacia dónde iba.

-Katia, necesito de tu ayuda -le dijo.

Katia saltó hacia la parte delantera del bote, y haciendo señas con las manos indicaba a su hermano hacia dónde ir. Alex guió el bote de acuerdo con estas señas, y pronto pudieron ayudar a su tío a subir a bordo. Trabajando juntos, los dos chicos pudieron salvar la vida a su tío.

Dios nos ha llamado, a cada uno de nosotros, a tomar parte en la obra de compartir su amor con los demás. Él quiere que ayudemos a salvar a otros de una vida de pecado. Pero, necesitamos trabajar juntos, así como lo hicieron Katia y Alex. La Biblia lo dice de la siguiente manera: “El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo… nosotros somos colaboradores al servicio de Dios…”

No intentes hacerlo todo solo. En lugar de ello, trabaja con tus amigos, familiares y con los miembros de tu iglesia Juntos, con la ayuda de.

 LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES
EN ALGÚN LUGAR DEL MUNDO
Por: Helen Lee Robinson

OSEAS Y EL PERDÓN DE DIOS


Tu oración: Padre, gracias porque tu amor es tan grande que nos perdonas.

Versículo para hoy: «Así como el Señor los perdono, perdonen también ustedes». 
Colosenses 3: 13.

OSEAS era un buen hombre, era un mensajero de Dios. Cierto día Dios le pidió que hablara con los israelitas, porque ellos ya se habían olvidado de sus mandates, ya no eran un pueblo fiel.

Oseas le dijo al pueblo que Dios lo iba a reprender porque ya se había convertido en un pueblo desobediente, idolatra.

Pero en realidad Dios quería darle una lección. Dios quería que su pueblo aprendiera que a su lado estaría seguro, siempre estaría protegido.

El profeta Oseas le dijo al pueblo que Dios nunca lo dejaría.

El pueblo de Israel se arrepintió y Dios lo perdono. El pueblo de Israel aprendió la lección y se alegró porque Dios lo perdonó.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA PEQUEÑOS
AMIGOS DE JESÚS
Por: Cesia Alvarado Zemleduch

sábado, 14 de septiembre de 2013

LA JUSTICIA GANA LA VICTORIA


Le dijo Jehová... derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también la imagen de Asera que está junto a él. Jueces 6:25.

El libertador de Israel debe declarar guerra contra la idolatría antes de salir a batallar contra los enemigos de su pueblo. Debe considerar el honor de Dios por encima de la reputación de su padre, y tener los Mandamientos divinos como de mayor obligación que la autoridad paterna.

El ofrecimiento de sacrificios al Señor había sido encargado a los sacerdotes y los levitas y había sido restringido al altar de Siloé, pero el que había establecido el sistema judío, y hacia quien apuntaban todos sus servicios, tenía el poder para cambiar sus requisitos. En esta ocasión, tuvo a bien apartarse del programa ritual. Era de gran importancia que la liberación de Israel fuera precedida por una protesta solemne contra la adoración de Baal, y un reconocimiento de Jehová como el único Dios viviente y verdadero.

Cuando los hombres de la ciudad vinieron temprano de mañana a rendir sus devociones a Baal, quedaron grandemente sorprendidos y enfurecidos por lo sucedido. Pronto se supo que Gedeón había hecho aquello, y solo su sangre podría satisfacer a los idólatras engañados...

Gedeón le había contado a su padre Joás sobre la visita del Ángel y la promesa de que Israel sería liberado. También le relató el mandato divino de destruir el altar de Baal. El Espíritu de Dios movió el corazón de Joás. Vio que los dioses a los que había adorado no tenían poder ni siquiera para salvarse a sí mismos de una destrucción completa y, por lo tanto, no podían proteger a sus adoradores. Cuando la multitud idólatra clamó por la muerte de Gedeón, Joás valientemente se declaró en su defensa y se esforzó para mostrarle al pueblo cuán impotentes e indignos de confianza y de adoración eran sus dioses:

“¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que contienda por él, que muera esta mañana. Si es un dios, contienda por sí mismo con el que derribó su altar” (Jue. 6:31)...

La multitud desechó todos los pensamientos de violencia, y cuando Gedeón tocó la trompeta movido por el Espíritu del Señor, ellos fueron los primeros en reunirse a su lado. Entonces él envió mensajeros a su propia tribu de Manasés, y también a Aser, Zabulón y Neftalí, y todos obedecieron a la invitación...

Puede ser que el mal prevalezca por algún tiempo, pero al final la justicia logrará la victoria –Signs of the Times, 23 de junio de 1881.

Tomado de  Meditaciones Matutinas para adultos 2013
"Desde el corazón"

Por Elena G. de White

DESCUBRE LA DICHA DE SER TOLERANTE


Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4: 31-32

La intolerancia genera conflictos en las relaciones personales. Consiste en la dificultad que muchas personas tienen para aceptar las opiniones, actitudes y comportamientos de los demás, al percibir que son diferentes a los propios. Ser intolerante va en contra de lo que la Palabra del Señor dice, cómo señaló el apóstol Pablo: «Les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz» (Efesios 4: 1-3).

Durante su ministerio terrenal, Jesús demostró la tolerancia que cada hijo de Dios debe tener. Aunque nunca condescendió ni disculpó el pecado, pudo sentarse a la mesa con recaudadores de impuestos, permitió que una mujer pecadora lavara sus pies, y simpatizó con la naturaleza de los niños cuando pidió a sus discípulos que lo dejaran acercarse a él.

La tolerancia surge de un corazón humilde y convertido gracias al amor de Dios. La tolerancia es la capacidad que tenemos de ser sensibles a las necesidades de los demás, y respetuosas de sus opiniones, aunque no estén de acuerdo con las nuestras. El consejo del apóstol Pablo al respecto es: «Corno escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto» (Colosenses 3: 12-14).

La convivencia diaria con nuestra familia, con nuestros compañeros de trabajo, con amigos, con jefes y vecinos, nos exige cieno grado de tolerancia. En ocasiones incluso somos intolerantes con nosotras mismas. Nuestro amor propio está deteriorado, y eso nos impide aceptamos y aceptar a los demás como somos.

Amiga, ¿cómo está la relación con tu esposo, tus hijos, tus amigas? ¿Tienes dificultades para relacionarte con ellos? Si es así, arrodíllate humildemente ante el Señor y pídele que sane la parte enferma de tu alma, y que te dé la capacidad de aceptar a los demás tal como son.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
“Aliento para cada día”
Por Erna Alvarado

LIBERTAD DEL PECADO Y DE LA MUERTE


Mientras estaba aún hablando, apareció una nube luminosa que los envolvió, de la cual salió una voz que dijo: “Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él. ¡Escúchenlo!” (Mateo 17:5).

Hace unos días comenté que el camino hacia la gloria es el sendero angosto de la cruz. La transfiguración ilustra esto de manera asombrosa. Los discípulos estaban desanimados por la descripción que hizo Jesús de su próximo sufrimiento. Seguramente estarían mucho más desanimados cuando experimentaran lo que les había anunciado.

No estaban preparados para soportar un dolor tan grande.

Con el fin de ayudarlos a prepararse para el trauma de la cruz, Jesús permitió que Pedro, Santiago y Juan lo acompañaran a la cumbre del monte donde fue transfigurado. Allí oyeron la voz de Dios que anunciaba una vez más: “Este es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él” (Mateo 17:5). Se había hecho el mismo anuncio en ocasión del bautismo de Cristo.

Cuando somos bautizados, aunque no veamos la paloma ni escuchemos la voz, no existe duda de que el Señor se complace en nosotros y nos hace sus hijos y sus hijas.

Los hijos no son esclavos. Jesús explicó a los discípulos que los hijos de Dios son libres.

Juan presentó un diálogo interesante en el cual Jesús expresó la misma idea: “Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo: ‘Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres’.

‘Nosotros somos descendientes de Abraham’, le contestaron, ‘y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados?’ ‘Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado’, respondió Jesús. ‘Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí se queda en ella para siempre. Así que sí el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres’” (Juan 8:31-36).

La libertad que Jesús les ofreció, además de la libertad del pecado, también incluye la libertad de la muerte. Paradójicamente, únicamente cuando aceptamos la cruz de Cristo podemos encontrar verdadera libertad. Si hemos encontrado la autoridad de Aquel a quien queremos servir y obedecer, hemos encontrado el secreto de la libertad. El ser humano solo es libre cuando se somete a la autoridad de Dios y obedece su santa ley que se llama “la ley que nos da libertad” (Santiago 2:12). ¿Ya eres libre?

Lecturas Devocionales para Jóvenes 2013
¿Sabías qué..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix Cortez